CONTRATAPA › FOTOGRAFIANDO LA ZONA

Somos todos como niños

 Por Adrián Abonizio

* Ambos son jovencitos implumes y atienden un kiosco de revistas de calle Córdoba. Dibujan con frenesí pero sin arte en los ratos libres que son muchos. Caballos dibujan. Caballos criollos. De cuerpo entero. Cabezas. Cuando recibieron una revista con las reproducciones de Dalí uno dijo -¿Los relojes chorreando es como de los faloperos, no?- No, eso se llama subrrealismo, le respondió el otro. Y empezaron a copiar al español. -¿Por qué no dibujan lo de antes en vez de esas boludeces?, les inquirió el padre, tutor artístico y asignador del sueldo de ambos. Como respuesta ahora dibujan caballitos chorreantes: Son espantosos, pero les asegura la dignidad vulnerada.

* Escuchó hablar del reloj biológico; El, quien tiene horarios rotativos y trabaja una semana de mañana, la otra de tarde y la restante de noche. Escuchó delirios sobre mutaciones. De mañana es un hornero, de tarde un cascarudo y de noche un murciélago. En las horas libres duerme, hibernando como un oso. Se aparea cada dos meses. Es el único animal que paga por tener sexo.

* La noche era escandalosamente bella, salieron a la terraza tras un ensayo. El patio, las plantas en la altura, los pigmentos fosforescentes cercanos al farolcito amarillo. Y la luna que creció de golpe, llena, redonda. Esos momentos sublimes donde nadie dice nada. Hasta que el brillo delató a un nuevo cartel, más grande que la luna que dejó ver una hamburguesa horrible, gigantesca y la leyenda chorreante de "un cuarto de libra de queso". El asco los invadió a todos.

* Ella es una maestra que llegó del campo, ya mayor, y vino a dar a una escuela exigente, con chicos avispados y padres paranoicos. Los chicos la abruman y los padres la cuestionan. Confunde ser atacada con su incapacidad absoluta para gobernar con arte y eficacia el grado. Se victimiza pero ni le salen lágrimas, no sabe llorar. Es incapaz de indignarse y de sentir océanos profundos en su alma hueca. Por todo ello, para sí, se suele decir ﷓me discriminan porque vengo del interior.

* Hay sitios que dan miedo porque nos reducen al confinamiento y la prisión: Las comisarías. Y hay otros de implícita ternura desde su fachada como guarderías infantiles o tiendas de bebés. Los primeros suelen estar atendidos por gentiles y los segundos por personas horrorosas. Así es la vida, incongruencia pura.

* Le ocurrió algo exótico y de aire fatal: Llenó sin mirar dentro del termo con agua y mateó hasta terminar el contenido. Cuando vació el resto para llenarlo nuevamente vió caer en la pileta un escorpión muerto, calcinado por el calor hirviente. Hace dos días que aquello sucedió y cada marea o escozor o tensión que siente en su cuerpo lo atribuye al poderoso influjo del veneno que siente circularle por toda su anatomía y que lo terminará fulminando. Pero los días pasan y no se atreve a una consulta.

* "Por favor espere a ser llamado", lee impreso en el vidrio. En esos lugares de trámites ella ha comprobado que inevitablemente las ventanillas son siempre seis. Y dos son los que atienden. Hay un tercero, flotante que los charla, se sonríen, pierden el tiempo, la fastidian y enervan. Hablan de sus cosas. El que los distrae siempre lleva una taza de café en la mano, al descuido. Los ametrallaría, haciendo saltar los vidrios, salpicando todo de rojo. Pero hace palabras cruzadas para no tentarse.

* Es una señora que vive en un pasillo, cuida de su perra, baldea el pasillo y escucha la radio. Laprida al fondo. Se indigna de pronto con las noticias: Las potencias saquean y hacen explotar las ciudades de Medio Oriente cada día. Y nadie hace nada. Para quitarse de encima el odio y la incredulidad, para rebelarse y no sentirse cómplice va hasta el club de la vuelta y se inscribe en un curso de danzas árabes.

* La vendedora de tarjetas magnéticas de Entre Ríos y Urquiza es observada por un caballero que desde el tercer fijo la ojea por la ventana: La posición oblicua cae en un ángulo que le permite ver el rostro y los senos. Ella, un día, lo advierte, mira hacia arriba y lo sorprende, como llamada por un pálpito. Lejos de indignarse a la jornada siguiente se pinta de rojo furioso los labios y se calza una blusa blanca ajustada. En cada señor que adquiere una, ella cree ver que es él quien se ha atrevido a mirarla cara a cara.

* Un niño de seis años lee a Max Cachimba, le gustan los Monty Pyton, Les Luthiers y Cha Cha Cha. En el colegio lo acusan de no "prestar atención". La queja llega escrita a sus padres. El los interroga y se explaya. -Se volvieron locos en mi escuela...¿cómo se presta una atención si capaz que no la devuelven?. Festeja el chiste, pero los papás saben que tienen por delante el enigma mayor de sus vidas, ¿qué hacer con él, cómo explicarle, cómo va a aprender a moverse en la selva donde gobiernan los más estúpidos de la cadena zoológica?

* Tiene caspa y además es semicalvo. El sobrino, jugando sobre él, descubrió el sembradío y le ha dicho que lleva miguitas para que los pajaritos coman. Por la noche, su novia le advierte en la cama sobre la ceniza escamosa. El cuenta lo de su sobrino. Ella hace un mohín. -Lo que quieras, pero es asqueroso igual. Esa noche decide abandonarla.

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