CIUDAD › UN DíA EN EL CENTRO DE MONITOREO Y ATENCIóN CIUDADANA QUE FUNCIONA DE LUNES A LUNES MIRANDO LOS RINCONES PúBLICOS DE LA CIUDAD.

Qué bien se te ve

Son 19 las cámaras que están funcionando desde hace algunos meses pero se incorporarán 80 más en el año próximo. Las cámaras tienen la posibilidad de girar 360 grados y practicar un zoom de 400 metros.

 Por Pablo Fornero

Inocentes, los pibes juegan y ríen en las escalinatas del Monumento a la Bandera. En las que comunican con el Pasaje Juramento. Ni se imaginan que, a pesar de encontrarse a 150 metros, una cámara de videovigilancia les está captando sus sonrisas y parpadeos. Para monitorear esa esquina y otros 19 puntos de la ciudad, dos operadores y un supervisor se dividen en tres turnos horarios. "De lunes a lunes", aclara el abogado Patricio Campbell, Director del Centro de Monitoreo y Atención Ciudadana, que funciona desde el primer día del mes de julio en la sede de la Guardia Urbana Municipal, Richieri 1545. Huellas digitales, claves de acceso, contraseñas y tecnología de avanzada para poner en marcha el "Gran Hermano Rosarino".

Antes de la inauguración del Centro, Campbell se tomó un año para capacitarse en lo que se denomina Protocolo de Situación del sistema. Lo hizo en Buenos Aires. Manejaba lo "legal", pero desconocía la parte "técnica". Durante los meses de mayo y junio, las empresas Conexis, ganadora de la licitación, y Bosch, proveedora de las cámaras, capacitaron a los futuros empleados. El primer día de julio cortaron la cinta y brindaron por la nueva área montada en el primer piso de una sala preexistente.

Formaban parte de la planta de empleados municipales quiénes conforman el plantel del Centro de Monitoreo. "Se les buscó el perfil", explicó Campbell. El equipo tiene un promedio de edad de 30 años, aunque los supervisores rondan los "35, 37". En el grupo se desempeñan tres mujeres. Al momento de sumarse a la repartición, todos fueron obligados a firmar un acuerdo de confidencialidad y secreto profesional. Cumplen tres turnos de ocho horas cada uno, comenzando a las 6, 14 y 22 horas. Trabajan 45 minutos de corrido y se toman 15 minutos de descanso, siempre resguardando que el otro operador y el supervisor cubran el puesto momentáneamente vacante. En el breve lapso de relax, optan por quedarse en la oficina o salir a tomar un poco de aire. Para ingresar a la oficina, cada integrante tiene alojado en el sistema su huella digital y clave de acceso.

Dos operadores controlan los movimientos que captan diez cámaras, dispuestas en partes iguales en dos monitores 19 pulgadas. Cada operador tiene una contraseña especial para una máquina en particular. No tiene manera de utilizar otra computadora que no sea la que le concede el sistema. Las cámaras tienen la posibilidad de girar 360 grados y practicar un zoom de 400 metros. El supervisor les cuida las espaldas y cuenta, a su vez, con otros tres monitores del mismo tamaño. También vigila las 20 esquinas y recibe información de los dos operadores en caso de que hayan detectado una situación irregular. En esos momentos, les traslada vía handi la información a la repartición municipal que corresponda. A su vez, los tres tienen a su merced un plasma de 42 pulgadas con el mapa digital de la ciudad para obtener una visualización más óptima de posibles situaciones conflictivas. Como un habilidoso jugador de Play Station, el supervisor acciona desde un joystick los movimientos de la cámara que capta irregularidades.

Separada con un ventanal del espacio dónde trabajan operadores y supervisor, se encuentra la Sala de Situación. Una larga mesa con varias sillas, mapas de Rosario sobre la tabla y a un costado, el escritorio de Campbell. Otros dos plasmas de 42 pulgadas empotrados en la pared. Como los 87 móviles municipales (de diversas áreas) cuentan con tecnología GPS, desde uno de los televisores se puede observar dónde se encuentra cada uno y, ante una situación irregular, encomendar al vehículo más cercano para que brinde una respuesta rápida y eficiente.

Cruzando el pasillo fue montado el tercer vértice del Centro: el Data Center, la sala en la que se ubican los servidores y sólo puede entrar una persona, el coordinador, gracias a su huella y clave. Allí se encuentra toda la información que proveen las videocámaras, una suerte de archivo con una antigüedad de 30 días que se elimina automáticamente si no es guardada. En caso de que el Centro reciba un pedido de imágenes, el coordinador ingresará una contraseña, bajará la información de un rango horario en particular al disco rígido de un DVD y se la trasladará a Campbell. Pero en ningún momento verá y sabrá cuáles son los datos que guarda. No tiene chances de hacerlo por más que lo intente. Un DVD de 5 Gigabytes puede grabar hasta 24 horas de filmación de una cámara.

A la policía no se le entregan filmaciones. Sólo los fiscales y jueces pueden recibir el material que hayan solicitado a través de oficios. Suelen pedir un lapso horario de una esquina en especial. Durante los meses de julio y agosto, el Centro contestó 35 oficios e intervino en 50 delitos. En una oportunidad, esta nueva área municipal debió contribuir en un hecho "a prima facie" de robo y drogas. Intervinieron la Policía Federal y la Provincial. Trabajando en esa situación, Campbell entendió que la cámara funcionó como los "ojos del procedimiento".

Las comisarías 6º y 7º, adyacentes a la Terminal de Omnibus, una "zona conflictiva", para Campbell, le informaron que bajó entre un 25 y 30 por ciento "la situación de arrebato y robo" gracias al control de la cámara que se colocó en Santa Fe y Cafferata. Además, el sistema de videovigilancia suele detectar muchos casos de daño del mobiliario urbano, pintadas con grafittis, grescas juveniles y peleas de parejas "elevadas de tono". En un accidente entre un colectivo y un vehículo en Uriburu y San Martín comprobaron que el Centro de Monitoreo contribuyó a que los móviles de seguridad y salud arriben a la esquina en siete minutos. Mientras que meses atrás, cuando se recibía por teléfono un alerta de choque en esa misma intersección se llegaba 18 minutos después de la colisión.

Las cámaras que vienen

Entre noviembre y diciembre se comenzará con la segunda etapa del sistema de videovigilancia. Se colocarán 80 cámaras, "prácticamente en todo el ejido urbano". Se deberá instalar la fibra óptica que permitirá darle conectividad al monitoreo. Aún no fue definida la empresa que realizará la obra, tres firmas pugnan por alzarse con la ampliación del sistema.

"La Provincia va a estar en todos los accesos a la ciudad", por lo cual se va a monitorear "casi todo" el mapa de la ciudad. Para elegir las 80 nuevas localizaciones, se creó una Comisión de Videovigilancia, en la que participan Prefectura, Gendarmería, el Ministerio de Seguridad, áreas de seguridad del Municipio y la Comisión de Seguridad del Concejo. Campbell asegura que también atienden los pedidos de vecinales y organizaciones no gubernamentales. No será necesario aguardar hasta marzo para que las 80 cámaras estén en funcionamiento porque a medida que se vayan instalando, comenzarán a ser monitoreadas

desde el Centro ubicado en calle Richieri, un espacio con capacidad para vigilar 400 cámaras.

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El personal municipal que trabaja en el monitoreo de las cámaras fue especialmente capacitado y firmaron confidencialidad.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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