CIUDAD › DENUNCIAN POR ACOSO SEXUAL AL SUBDIRECTOR DEL IENRI DE INGENIERIA QUE FUE SUSPENDIDO.

Un avance que la obligó a renunciar

Una ingeniera química rosarina dejó su trabajo en la Facultad de la UNR debido a la situación que vivió con su superior. El tema fue tratado en el Consejo Directivo y derivado a Asuntos Jurídicos. Finalmente, el acusado fue suspendido.

 Por Sonia Tessa

Una ingeniera química rosarina que trabajó durante cuatro meses en el Instituto de Estudios Nucleares y Radiaciones Ionizantes (IENRI), que funciona en la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (UNR), debió renunciar debido al acoso sexual sufrido de parte de Osvaldo Moreira, subdirector del IENRI. En una detallada carta dirigida a la decana María Teresa Garibay y el Consejo Directivo de la Facultad, la joven relató sus padecimientos. El tema se trató el viernes 6 de mayo en el órgano colegiado de gobierno, que por mayoría decidió enviar la denuncia administrativa a Asuntos Jurídicos de la UNR, pero rechazó separar preventivamente a Moreira. Sin embargo, tras la decisión de abrir un sumario en esa instancia, el decanato resolvió suspenderlo a partir del 10 de mayo. La decana María Teresa Garibay se excusó de confirmar esa decisión ante Rosario/12 porque recién mañana (lunes) se completará su trámite administrativo. El episodio y su tramitación son una prueba de "la necesidad de contar con un procedimiento específico de atención a situaciones de violencia y discriminación de género en la Universidad Nacional de Rosario", consideró Noelia Figueroa, referente de el Procedimiento para la Atención de Violencia de Género en la Facultad de Ciencias Políticas y una de las profesionales que acompañó a la joven en el proceso de denuncia.

La identidad de P. se reserva para no revictimizarla. La joven volvió a Rosario después de una especialización, y desechó una "excelente" oferta de trabajo. Tras lo ocurrido, decidió instalarse en Buenos Aires y envió una nota a la Facultad para solicitar que "se arbitren los medios para resolver mi situación, se repare el daño causado y se gestionen las instancias de trabajo para evitar que situaciones como las por mí vividas vuelvan a repetirse".

La profesional describió que "en la primer semana de trabajo del mes de febrero, el doctor Moreira se ofreció, por primera vez, a pasarme a buscar por la casa de mis padres, donde estaba alojada circunstancialmente. En los días subsiguientes, con el argumento de estar de paso (en realidad realizaba un desvío de más de 6 kilómetros); se comunicaba conmigo telefónicamente anunciando que estaba en camino, cerca de mi casa, o bien en la puerta; también lo hacía a la hora de salida del trabajo, de forma cada vez más insistente, durante una semana". Ese gesto se fue haciendo más grave. "En el transcurso de esos días, de forma progresiva, me expuso a episodios de contacto físico no consentidos por mí, apoyaba su mano en mis piernas, manos, falda; debido a la incomodidad que sentía colocaba una mochila sobre mi falda para cubrirme y evitar el contacto, ante esto él retiraba la mochila con el argumento de que estaría más cómoda, colocándola en el asiento de atrás, y continuaba tocándome las piernas. También me realizó propuestas inadecuadas, como invitarme a salir fuera del horario de trabajo para hablar de temas no laborales, querer enseñarme a conducir con su auto. Continuamente hacía halagos a mi perfume, a la ropa que traía puesta, y a mi persona en general. Insinuaciones como 'te imagino vestida de color rojo y creo que te quedaría increíble'". La joven adjuntó a su denuncia correos electrónicos que intercambió con el denunciado.

La ingeniera química no cobró nunca sus haberes. Con posterioridad a la desvinculación indeclinable, la joven le escribió al director del Instituto, Oscar Peire, para ponerlo al tanto de la situación. Pero días después, recibió una nueva nota de su acosador, quien insistía para que volviera a trabajar en la UNR.

Justamente, el viernes pasado, la decana fue a una reunión de la Comisión de Gestión Docente y No Docente del Consejo para informar que, recibida la respuesta de Asesoría Jurídica de la UNR, resolvió separar preventivamente de sus funciones al denunciado a partir del 10 de mayo.

La denuncia de P. se trató en el Consejo Directivo, que decidió enviar la denuncia a la Dirección de Asuntos Jurídicos de la UNR. Consultado por Rosario/12, el director del área, Luis Delannoy, se limitó a confirmar que la Facultad había elevado el expediente para la realización de un sumario, pero declinó de brindar otra información.

De la reunión en el Consejo Directivo participaron, además de Figueroa, también Luciana Seminara Secretaria Adjunta del gremio de docentes universitarios COAD y, en representación del Area de Mujeres, Género y Diversidad Sexual del sindicato; Florencia Rovetto, integrante del Centro de Investigaciones Feministas y Estudios de Género de la Facultad de Ciencia Política y RRII de la UNR y Analía Aucía, abogada, docente de la Facultad de Derecho y Coordinadora del Programa Género y Sexualidades de la Facultad de Derecho de la UNR. Aucía trabaja también en la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia. Las especialistas acompañaron una nota que detallaba las obligaciones legales asumidas por el estado argentino para combatir la violencia y la discriminación por razón de género y proponían que la Facultad tome medidas urgentes.

"La principal motivación de P., como así también de otras chicas que han denunciado casos en otras Facultades, como Ciencia Política, es que se establezca que esto no puede pasar nunca más en la Universidad", expresó Rovetto, mientras Seminara señaló la gravedad de lo vivido por P. "Ella denunció lo ocurrido ante el responsable de ese Instituto, y él no hizo nada. Expuso así a otras mujeres a sufrir la misma situación", expresó la adjunta de COAD.

En la sesión del 6 de mayo hubo dos mociones. Una implicaba separar preventivamente a Moreira y formar una comisión que redactara un Procedimiento de Violencia de Género pero también investigara los hechos. La otra se limitaba a enviar la denuncia a la Dirección de Asuntos Jurídicos de la UNR, y redactar el procedimiento. "Nos impactó que ninguno de los que votaron la moción 2 parecía interesado en lo que había padecido esta chica", consideró Seminara. Uno de los integrantes del Consejo directivo es Peire, que por estar nombrado en la denuncia -P. le reprocha su "complicidad" con la violencia sufrida- se abstuvo de votar. Para tomar medidas urgentes votaron los docentes Beatriz Introcaso, Raúl Postiglione y Luciano Ponzellini Marinelli, así como los estudiantes Lucas Gorosito y Leandro Piazza. En tanto, decidieron que la mejor medida era enviar el expediente a la Dirección de Asuntos Jurídicos sin más los docentes Raúl Katz, José Belaga, Ricardo Detarsio, Luis Feraboli, Rubén Morelli y Fernando Martínez se pronunciaron por elevarlo a Jurídicas, como así también el consejero Marcelo Barat y los estudiantes Paula Monticelli, Emiliano Pavicich, Leonel Rico, Maia Andali, Nahuel Morelli, Natalia Mangas y la no docente Victoria Rodríguez Cisaruk.

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En la Facultad de Ingeniería funciona el Instituto que administra el reactor nuclear.
 
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