UNIVERSIDAD

Primer paso para reformar los estatutos y el CBC en la UBA

El consejo de la Universidad de Buenos Aires aprobó ayer formar las comisiones que analizarán los proyectos de modificación. Integradas por hasta 62 consejeros, funcionarán desde marzo.

 Por Javier Lorca

Hubo acusaciones y cruces de opiniones, pero en un tono que, frente a las bélicas reuniones del año pasado, fue casi diplomático. Ayer, en la primera sesión 2007 del Consejo Superior de la UBA, el rector, los decanos y la izquierda estudiantil marcaron sus posiciones y diferencias, y en menos de dos horas dieron por iniciado el largamente reclamado proceso de reforma del estatuto universitario. El paso inicial fue aprobar cómo se formarán y a qué temas se dedicarán las comisiones de discusión para generar proyectos de modificación de la norma vigente desde 1958. Con instancias abiertas a la sociedad, los debates se extenderán al menos hasta julio, cuando una asamblea universitaria tratará las primeras propuestas consensuadas. Ya se estima, de todos modos, que el proceso difícilmente concluirá para esa fecha.

“Nos vamos a tomar una o dos semanas para consultar a los asambleístas que quieran participar, y en marzo estaría convocando la primera reunión de las comisiones”, dijo el rector Rubén Hallú, quien también formalizó el llamado a constituir una comisión asesora para generar propuestas de transformación para el Ciclo Básico Común (CBC), como había anticipado el martes. Les pidió a los claustros y a los decanos que designen tres miembros cada uno, a los que se sumarán representantes de los docentes y profesores del ciclo, para abocarse “al estudio de una reforma institucional y curricular del CBC”, con el objetivo de “tener un proyecto en el menor tiempo posible y presentarlo al Consejo Superior”.

En la polémica asamblea realizada el 18 de diciembre pasado en el Congreso, además de resultar electo Hallú, se aprobó abrir la reforma estatutaria. Siguiendo esa resolución, el Consejo Superior sesionó ayer en forma extraordinaria. Y con 24 votos afirmativos sobre 27 consejeros presentes, aprobó que las comisiones a constituir serán cuatro, dedicadas a analizar proyectos referidos a los siguientes temas:

- Bases y principios de la UBA; facultades, escuelas y departamentos; enseñanza e investigación; planes de estudios; condiciones de ingreso; alumnos y graduados; función social de la universidad.

- Personal docente y de investigación; profesores y auxiliares; carrera docente; jubilación.

- Patrimonio, recursos y gastos; inversiones y presupuesto.

- Gobierno de la UBA: asamblea, consejos, rector, facultades, decano y claustros.

Las comisiones estarán integradas “guardando las proporciones existentes en la asamblea... con un máximo de 62 miembros”, cuatro decanos, 28 profesores, 15 graduados y 15 alumnos. Los habilitados a participar son los 236 asambleístas de todas las facultades. Según explicaron fuentes del rectorado a Página/12, los interesados deberán postularse y se intentará llegar a un acuerdo para que todos los sectores resulten representados. El quórum mínimo para funcionar será de 15 miembros. También se invitará a participar a un representante por cada asociación gremial docente y no docente “debidamente reconocida”.

Una vez que comiencen a funcionar en marzo, las comisiones establecerán su propio cronograma y “convocarán a instancias abiertas de carácter consultivo a diferentes entidades y actores pertenecientes o no a la comunidad de la UBA”. De acuerdo con la misma fuente, parte de los consensos tácitos es que “no haya límites para los despachos presentados por cada comisión, para no excluir a ninguna minoría. Lo ideal sería agotar las posibilidades de unificar proyectos, para que la asamblea tampoco se encuentre con una masa inmanejable de propuestas –agregó el funcionario consultado–. La idea es hacer la asamblea en julio con lo que se haya podido avanzar y prorrogar las comisiones para que sigan trabajando y llamar otra asamblea más adelante”.

Antes de crear las comisiones, el Consejo Superior oyó ayer discursos y discusiones. “De esta asamblea antidemocrática no va a surgir ninguna reforma progresiva de la universidad –planteó Santiago Gima (PO), consejero estudiantil–. La democratización la vamos a lograr con la lucha en la calle de los estudiantes, docentes y no docentes.” Igual, los representantes de la FUBA anticiparon que participarán de las comisiones “para desenmascarar” a “la minoría que gobierna la UBA”. Casi todas las intervenciones de los consejeros versaron sobre el conflicto que se vive en la Facultad de Ingeniería (ver aparte), que movilizó a algunos estudiantes de izquierda, desparramados alrededor de la mesa del consejo portando banderas y carteles. Cuando el intercambio volvió a centrarse en la reforma, el vicerrector Jaime Sorín llamó al conjunto de la comunidad académica a intervenir en el debate y a abrir canales de participación en todas las facultades: “Si no intervienen todos los estudiantes, la reforma va a quedar en el papel y va a ser de difícil aprobación”. Al término de la sesión, algunas autoridades se mostraban optimistas porque la FUBA decidió sumarse a las comisiones: “Que vengan a protestar y a plantear su oposición, pero que vengan”, le comentó un decano radical a este diario. No era la única opinión. Mientras los consejeros se dispersaban, un experimentado consejero del bloque mayoritario hablaba con un dirigente de la FUBA, le preguntaba con sorna o ironía: “¿Vos te creés que con la reforma va a cambiar algo?”.

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La sesión empezó pasadas las 9, con presencia de militantes de la FUBA, la mayoría de Ingeniería.
 

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