Creo que todos estamos durmiendo mal en estos días: no sólo los que están en cuarentena sino también los afortunados en fase 5.
Stephen Vizinczey escribe en el prólogo de su libro Verdad y mentira en la literatura una tabla de mandamientos para escritores. La inutilidad de este tipo de leyes es famosa.
A la edad de ocho o diez años, yo, un niño apenas, que vivía en un pueblito oculto del oeste pampeano, tuve la oportunidad de conocer a un poeta, un verdadero poeta de carne y hueso, que ya habia p
A las cuatro de la tarde entraba de guardia. Hoy me sentía bien, después de mucho tiempo me sentía bien. Me puse a hacer un asado. A mis hijos y a mi mujer les encantaba.
Es habitual en estos tiempos poco recomendables, recomendar películas o libros.
Desde Barcelona
A “Cactus”. Por una amistad compartida en el glorioso Newell’Old Boys, la política, el cine y la literatura. Siempre hay espejos donde mirarse.
1. Guerra
Me gusta esta imagen de Pete Hamill. La piel ajada, la mirada cálida, la mandíbula firme.
Fue allá por el 77.
El mundo está mal, el país está mal, todo está mal. Quienes creían que la pandemia habría de mejorar la condición humana deberán tragarse sus dichos.
¿Así me pongo? Ah, bueno, bueno si, si no hay problema con esta enredadera atrás queda lindo. Mi papá la plantó, cuando yo era una nena. Decime che: ¿Está cámara me tapa las arrugas? (risas).
La situación en este país se hace más grave y más siniestra –por los usos políticos de los efectos del virus--, y el descontrol asoma por la posición bolsonarista que, incluso frente al abis
Paco Urrutia irrumpió en una realidad foránea a la que arribaba tras las huellas de un hombre.
En la principal potencia del siglo 19, el imperio británico, el debate sobre la ampliación del derecho del voto más allá de los varones que tuvieran propiedades chocaba con un interrogante que ento
A veces, la consulta nos acerca un problema para el que podemos pensar una solución o imaginar un acompañamiento para los consultantes. Raramente una certeza es la respuesta tranquilizadora.
Viví un par de años en medio del bosque australiano, y cada verano los incendios forestales se acercaban a mi aldea, el aceite de los eucaliptos explotando en llamas.
I
Lo veo desde la esquina de enfrente, el barbijo le tapa la mitad de la cara pero lo reconozco al toque. Se asoma a la puerta del bar y se apoya en la mesa que impide el ingreso de los clientes.
Alfredo miraba la vida pasar; no entendía cómo fue que sucedieron los cambios; veía todo como una película retroactiva. Menos aún comprendía su soledad.