Con el calor, las rosas comenzaron a intensificar su perfume, aunque no sé, exactamente, si fue por el calor o por la brisa.
Los Anticuarentena, como algunas de las sectas que le precedieron, alienta el suicidio colectivo.
Un jovencito catalán de diecinueve años sale de la facultad con un amigo. Estamos en Gerona, año 1982.
Y volvieron las mujeres a comprar las harinas para amasar los panes.
Una percepción colectiva mayormente optimista y esperanzada tiende a suponer que cuando la pandemia del coronavirus deje de castigar al planeta construiremos un mundo mejor.
La distancia que separaba a Marlene Flores de las redes sociales era más ideológica que generacional.
Muy temprano apareció una idea, y esa se transformó en un sueño, en una idea con la cual jugar un rato, quizás un deseo recurrente cercano a una obsesión: ser negra.
(Desde Barcelona)
La patria cumple 210 años y ya estamos grandes como para dejarnos extorsionar ¿La patria está pausada por la pandemia o por la crisis del capitalismo argentino o, mejor, por la infame deuda externa
“Porque algo nuevo está creciendo”. Si este trabajo cruza el umbral del poema habrá muchos versos que nunca alcanzarás a leer:
El aire se detiene todos los días. Es un suspenso, un tiempo sin agujas, un calendario desteñido. Nuestra soberbia, encapsulada; la finitud, presente como el arco de una flecha.
Bastó que algún agitador, seguramente un peruca hincha de Independiente o de River, suba una foto a las redes para reverdecer esta polémica de veijísima data en el fútbol criollo, y cagarse de risa
*En la casa de al lado algo está sonando que me despierta.
Se cumplen setenta y cinco años del fin de la Segunda Guerra Mundial. Se dice que la actual gravísima pandemia es la peor desde ese acontecimiento. Es posible.
Yo estaba haciendo un ayuno de medios, no sé si sabés de qué trata… pero bueno te podés imaginar… (risas).
“La gente es feliz. Tiene lo que desea y nunca desea lo que no puede obtener. Está a gusto, nunca está enferma.
Una noche de 1982 Al Pacino andaba caminando junto a unos amigotes por el Sunset Strip de Los Ángeles cuando, de repente, se topó con una marquesina que lo encandiló: un pequeño cine de West Hollyw
Colgué a mis hijos del ventilador de techo. Ellos felices, contentos. Reían, gritaban. Mi mujer llamó a la policía. Los destellos azules de las luces de los patrulleros.
Vivíamos acompañándonos. Nos pasábamos a buscar mutuamente, primero nos juntábamos, después elegíamos el destino. Dicen que hay hermanos que nunca fueron amigos, pero que todo amigo es un hermano.
Cuando Jahavé, a quien nosotros confianzudamente llamamos Dios, tuvo un intimidante enojo contra la especie humana, debido a sus desobediencias frente a los mandatos divinos, decidió castigarlos en