DEPORTES › LOS DETALLES DE LA DENUNCIA DE LA AFIP CONTRA EL ARBITRO PABLO LUNATI

Todo un hombre de (en) negro

Al árbitro internacional se le imputan los delitos de evasión impositiva y lavado de dinero y se le reclaman 3,14 millones de pesos por presunta defraudación. Las sospechas sobre el origen de sus riquezas. El silencio de la AFA.

 Por Gustavo Veiga

Los árbitros no se van al descenso, pero Pablo Lunati podría ser el primero. La AFIP lo investigó en tres períodos fiscales –como si tomara en cuenta la temible tabla del promedio– y lo denunció por una presunta defraudación de 3.141.584 pesos cometida en 2009, 2010 y 2011. La nota que el organismo fiscal le envió a la AFA notificándole la situación de su empleado es sugestiva; como si sospechara que la evasión y el lavado de dinero que le atribuye tienen origen en su actividad más conocida. El texto le sugiere a Julio Grondona que, si lo considera necesario, “adopte las medidas administrativas pertinentes”. Hasta aquí un extracto de lo que ocurrió en la semana. Pero un cruce de los datos comerciales sobre el referí, y algunas pistas que dieron los medios, le permitieron a Página/12 verificar cómo son sus sociedades.

En Futuro Moda y Diseño SRL es socio de un juez de línea que suele dirigir con él, Ernesto Javier Uziga. Se lo vincula a la Fiduciaria Palmoon SRL donde figura Natalia Mazzuchi, ex socia de Fabián Madorrán, el árbitro que se suicidó el 30 de julio de 2004 y del que Lunati fuera íntimo amigo. En Malufran SRL, dedicada al servicio de bares y confiterías, es socio del comerciante Lisandro Ledesma. El emprendimiento lo iniciaron en septiembre de 2009 depositando un capital social de 10 mil pesos.

Cuando la AFIP le suspendió el CUIT al referí y le envió la nota de advertencia a la AFA, estimuló una posible interpretación. ¿El fisco espera que la asociación tome una medida adicional como impedirle dirigir hasta que se expida la Justicia? Algo semejante ocurrió en agosto de 2012 cuando durante la pesquisa por las triangulaciones en el fútbol, la AFA paró a los jugadores Jonathan Bottinelli, de River, e Ignacio Piatti, de San Lorenzo. En el caso del polémico juez, a punto de retirarse porque llegó al límite de edad (tiene 45), habrá que esperar hasta pasado mañana, cuando se hagan las designaciones arbitrales para la reanudación de los torneos que no se disputaron este fin de semana porque hubo eliminatorias mundialistas.

Lunati ya tiene encima una denuncia radicada en el Juzgado Federal Nº 2 de San Martín, un reporte de Operaciones Sospechosas ante la UIF (Unidad de Información Financiera) y siete allanamientos a otras tantas propiedades que la AFIP le imputa como propias y él negó públicamente. Su perfil alto, tan mediático y aparatoso, lo sumergió a menudo en situaciones espinosas. Hubo quienes deslizaron sobre él insinuaciones de manejos turbios en los partidos. Francisco Lamolina, el vicepresidente del Colegio de Arbitros, lo hizo a fines del año pasado: “No se puede comparar conmigo, yo soy limpio como el agua”. Lo curioso es que aquél reconoció que, cuando llegó a su cargo en agosto de 2010, Lunati “estaba 300 metros abajo del mar y también sospechado”. Sin embargo, dirigía como el que más. Unos 36 partidos en la temporada 20102011 y 35 en la 20112012.

En mayo de 2011 lo acusó Javier Ruiz, un colega que ya no está en actividad. Entre otras graves denuncias que le formuló al desaparecido diario Libre, dijo: “En cuatro años se puso cinco negocios, tiene una franquicia de 100 mil dólares, una cupé BMW de 70 mil y un futuro hecho, y encima ahora se preocupa por lavar su imagen. No entiendo por qué Grondona lo banca a Lunati”.

Guillermo Marconi, el secretario general del SADRA, el gremio al que está afiliado Lunati, presentó en ese momento una denuncia en el Juzgado Criminal de Instrucción Nº 17, de Javier Ríos, para que investigara las imputaciones de Ruiz. A fines de 2012, otro juez, Walter Candela, sobreseyó a todos los mencionados. “Ahora (Marcelo) Tinelli (Sergio), Massa, (Daniel) Vila y varios árbitros pueden iniciarle acciones penales”, comentó el dirigente sindical y abogado sobre lo que le esperaba al acusador. Marconi también se vanagloriaba en 2011 de que había echado “a cuatro árbitros corruptos” del SADRA. ¿Se refería a Ruiz? Nunca lo mencionó públicamente. Sí acotó que “la corrupción no da recibos”.

Cierta desmesura terminó por complicar la imagen de Lunati. La misma que en un artículo de Clarín, del 4 de diciembre de 2009, le enrostraba Pedro Castellino, un instructor de árbitros mendocino: “Tiene un auto de 250 mil pesos u 80 mil dólares. El arbitraje no da para eso. Era socio del fallecido Fabián Madorrán. Tenían un par de cíbers y después se separaron. Como dice el dicho: si no lo veo, no lo creo... Pero cuando se habla mucho hay que investigar. Este chico tiene locuras y cosas que no condicen con lo que es el arbitraje”. Castellino reapareció en C5N para referirse al caso Lunati la noche del jueves pasado en el programa de Samuel Gelblung. También hizo declaraciones para medios gráficos: “Lo que gana un árbitro da para vivir bien, pero no para andar a 220 kilómetros por hora en la ruta como lo hace Lunati”.

La moda y los alfajores

El árbitro denunciado se quejó por radio durante la semana pasada: “Me parece todo demasiado raro, demasiado. A mí no me llega ninguna notificación, solamente una nota a la AFA y encima la ponen en Twitter... Creo que no se puede ser tan mala leche”. Su defensa ante la AFIP deberá diversificarse tanto como los rubros que cubren sus emprendimientos comerciales. En uno, el de fabricación, producción e importación de prendas de cuero, fibras textiles, hilados y tejidos naturales, es socio de Uziga, un árbitro asistente internacional, oriundo de Chascomús. Juntos han dirigido varios partidos en el fútbol argentino y el exterior, aunque el colaborador de Lunati también es juez de línea de otros colegas.

De Palmoon SRL es la sociedad de la que hay menos datos, a no ser porque en ella aparece el nombre de Natalia Mazzuchi. La empresa se dedica a los rubros inmobiliario, financiero y de gestoría. La mujer, según un banco de datos comercial, en marzo de 2002 abrió un negocio junto a Madorrán, aquel árbitro que terminó con su vida en una plaza de Córdoba hace casi nueve años, cuando tenía 39. Le habían puesto a esa sociedad El 22.

El nivel de vida del árbitro no parece ser el de alguien que tiene “una sola casa y que está hipotecada”, como sostuvo en el programa de Radio Del Plata, La vuelta de Zloto. Y aunque a las pocas horas se rectificó –aseguró tener más propiedades–, la confusión ya estaba instalada. El juez de San Martín que lo investiga allanó domicilios ubicados en Padre Silberman 1351 (Santos Lugares), San Martín 2598, Urquiza 4695 y Moreno 4609 (Caseros), Mitre 3601 y Mitre 3785 (San Martín) y Padre Giorello 867 (Sáenz Peña).

En alguna de estas direcciones funciona Malufran SRL, que mantiene con su socio Ledesma y donde trabaja o trabajó su hijo Matías Lunati. Los rubros que están autorizados para operar son “servicio de bar, confitería, restaurante, pizzería, despacho de alfajores, tortas y derivados, bebidas alcohólicas y sin alcohol, servicios de café, té, leche y demás productos lácteos, postres helados y sus derivados y cualquier otro producto alimenticio”. Se desprende de esto que la franquicia de Havanna atribuida a Lunati la manejaría a través de Malufran.

Los sabuesos de la AFIP, según la información dada por su titular, Ricardo Echegaray, le detectaron al árbitro ingresos no justificados de 463.599 pesos en 2009, 1.956.005 en 2010 y 721.980 en 2011. Sumados, ascienden a los 3.141.584 pesos que ahora le reclama el organismo por presunta evasión tributaria y lavado de dinero.

Un caso mediático como el de Lunati puede tener más implicancias que un seguimiento fiscal. El origen de fondos presuntamente no justificados es la bisagra que une el interés de la AFIP para cobrar los impuestos que se evaden y lo que también debería averiguar la AFA, el empleador del referí y de otros como él que están siendo investigados. Pero sus dirigentes se hacen los osos. Y después de los intermediarios o agentes de FIFA, los jugadores y los árbitros, los próximos que deberían ser investigados son ellos. De ese modo, las denuncias contra el mundo del fútbol –único moroso impune ante el Estado, según una máxima de Dante Panzeri– tendrían más legitimidad social.

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Pablo Lunati, un árbitro ampuloso también afuera de la cancha.
Imagen: DyN
 
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