DEPORTES › EL CLUB SUFRE LA ELIMINACION DE LA COPA LIBERTADORES Y MIRA HACIA ADELANTE

Boca inicia la etapa de reconstrucción

El plantel tendrá mucha renovación a fines de junio, debido a que vencen los contratos de varios jugadores. Al equipo sólo le queda un objetivo claro: la Copa Argentina, que servirá para clasificar a la próxima edición del torneo continental.

 Por Facundo Martínez

Eliminado de la Copa Libertadores, a Boca apenas le queda un objetivo en pie, la Copa Argentina, de los tres con los que podía soñar a partir del retorno del entrenador Carlos Bianchi y su estrella Juan Román Riquelme, y un puñado de partidos que le faltan por el torneo local, en el que marcha anteúltimo y penando, para darles alguna alegría a sus hinchas. Por lo demás, no será nada fácil junio porque al escándalo de los carnets truchos y del creciente poder de la barra brava en el club, se le sumará una inevitable depuración del plantel profesional, en el que las bajas se presumen importantes.

Apenas pasadas las primeras cinco fechas del torneo final, quedó en claro que el equipo de Bianchi se había propuesto dejar a un lado el torneo Final y concentrar todas sus energías en la Copa Libertadores, en la que no había tenido un buen arranque y necesitaba levantar para lograr la clasificación a los octavos de final. El desdoblamiento de recursos, una táctica que Bianchi ya había utilizado en sus ciclos anteriores, no fue útil esta vez, porque las diferencias entre el equipo titular y el equipo alternativo era abismal. Los que atendieron el torneo local no sólo no consiguieron resultados como para intentar prenderse entre los candidatos sino que, al contrario, condujeron al equipo a su peor racha histórica de 12 partidos sin victorias.

En la Copa, Boca resurgió a tiempo y, para mejor, se agrandó ante las difíciles: como cuando le tocó eliminar con absoluta autoridad al poderoso Corinthians en los octavos de final, e incluso en la serie frente a Newell’s, por los cuartos, en la que logró jugarle de igual a igual, e incluso en varios pasajes se mostró superior al buen equipo de Gerardo Martino, que además de jugar bien y ser sólido, lidera el torneo local con tres puntos de ventaja sobre su primer escolta, River, y uno más sobre el segundo seguidor, Lanús.

Newell’s lo eliminó en la Copa en los penales, y con justicia. Riquelme felicitó a Martino tras la derrota, pero luego le sacó brillo a su chapa de capitán xeneize y atacó: “Boca merecía ganar la serie. Fue raro, jugamos con diez y no nos crearon una chance de gol. Tocaron la pelota para el costado durante 95 minutos. Enfrentamos al mejor nueve del país (Scocco) y a Maxi Rodríguez y no nos patearon al arco. Nos quedamos afuera de la semifinal sin perder en cuartos”.

Luego, el estratega bancó a Clemente Rodríguez, quien fue expulsado del partido por un empujón infantil al árbitro Germán Delfino. Y el defensor realizó su propio descargo: “No era para roja. Con una amarilla estaba bien. En vez de hablarme, me sacó la roja. Estoy dolido”, indicó. Por su parte, el árbitro aclaró: “Jamás me insultó Clemente, lo expulso por el pechazo”. El tema es que Boca se quedó con diez en el mejor momento del partido, y Bianchi decidió replegarse con un cambio por demás conservador. Clemente es uno de los jugadores cuyos contratos vencen a mitad de año y si bien avisó que tiene ganas de seguir, en la dirigencia no tendría demasiado apoyo, situación que lo emparienta con sus colegas Franco Sosa, Emiliano Albín, Cristian Cellay y Lautaro Acosta.

Aunque no se exteriorice, existe un interrogante respecto del futuro inmediato de Carlos Bianchi, que no tiene que ver con la vigencia de su contrato. Acaso lo que el equipo le ofrezca de aquí al término del torneo Final pueda jugar en tal sentido, animarlo. Ayer, haciendo a un lado la tristeza por la eliminación de la Copa, Riquelme salió a respaldar el trabajo de Bianchi al frente del equipo. “Falcioni trabajó bien con nosotros, pero Bianchi no se compara con nada, es el mejor, un gigante... Es el técnico más ganador de la historia de Boca”, lo definió. Y, a propósito de lo que queda por delante, al menos en lo urgente, concluyó: “Me molesta la posición que tenemos en el torneo. Hay que pensar que esto sigue. El domingo tenemos que darnos una alegría y ganarle a Vélez”.

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Los jugadores de Boca con la mirada perdida luego de perder la definición por penales ante Newell’s.
Imagen: Télam
 
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