DEPORTES › ATLETAS LOCALES CRITICAN AL MINISTRO DE DEPORTES BRASILEÑO

Un pastor que no tiene rebaño

George Hilton acaba de ser designado por Dilma. Los deportistas de su país no lo quieren. Los futbolistas Kaká, Dani Alves y Rogerio Ceni, el piloto Rubens Barrichello y el ex basquetbolista Oscar Schmidt, entre muchos otros, lo defenestraron.

 Por Gustavo Veiga

Al pastor George Hilton se le rebeló el rebaño antes de asumir como nuevo ministro de Deportes brasileño. Evangélico, integrante de la Iglesia Universal del Reino de Dios y con nulos antecedentes para el cargo que fue elegido, su designación provocó malestar en el ambiente deportivo. La ONG Atletas por Brasil salió con los tapones de punta contra la decisión de la presidenta Dilma Rousseff. Difundió un comunicado donde los futbolistas Kaká, Dani Alves y Rogerio Ceni, el piloto Rubens Barrichello y el ex basquetbolista Oscar Schmidt, entre otros, dicen sentirse “avergonzados y desprestigiados, viendo que el deporte en Brasil sigue siendo visto como un tema menor”. El funcionario era un diputado federal del Partido Republicano Brasileño (PRB) –una fuerza de derecha aliada al PT– que nunca, en 97 discursos que dio en el Congreso, habló de deportes. Apenas se sabe de él que es hincha del Cruzeiro de Belo Horizonte.

Dilma reemplazó al ex ministro de Deportes, el comunista Aldo Rebelo, por el pastor de la Iglesia que consagró el eslogan Pare de sufrir. La misma que tiene, sólo en Brasil, un banco, dos diarios, una revista, 30 radios y la red televisiva TV Record con 25 repetidoras en todo en el país. Ahora Hilton tendrá bajo su responsabilidad los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y será el interlocutor del gobierno ante el COI. Al enterarse de las críticas que recibió, se defendió desde su cuenta de Facebook: “Son ataques injustos”, dijo y también habló de “persecución implacable”.

El funcionario tiene 43 años y en su currículum de la Cámara baja figura que es locutor de radio, presentador de TV y teólogo. En julio de 2005 fue sorprendido por la Policía Federal brasileña llevando once maletas repletas de dinero en un taxi aéreo (ver aparte). Explicó que eran diezmos de su iglesia, pero no pudo impedir que lo expulsaran de la fuerza política a la que pertenecía: el Partido del Frente Liberal (PFL).

“En vísperas de los Juegos Olímpicos en Río, la presidenta desperdició una oportunidad de mejorar la gestión del deporte”, declararon los Atletas por Brasil. En otro tramo del comunicado, señalaron: “Exigimos mucho más respeto y cuidado con todo lo que involucran los deportes en Brasil, lo que está lejos de ocurrir cuando constatamos los criterios, o a la falta de ellos, que fueron usados para escoger al nuevo ministro”.

Está muy claro por qué Dilma lo eligió: necesita de todos sus aliados en el Congreso para conservar la mayoría y el PRB había amenazado con quitarle ese respaldo cuando arreciaron las críticas contra su flamante ministro. “Si la presidenta retrocede, yo salgo de la base de apoyo al gobierno y llevo el partido a la oposición”, había amenazado Marcos Pereira, el jefe de la fuerza que integra Hilton. No hizo falta. El pastor juró en su nuevo cargo y declaró cuando asumió en el ministerio: “Me gustaría tranquilizar a todos. Puedo no entender profundamente de deportes, pero entiendo de la gente. Sé oír, sé dialogar y usaré toda mi capacidad a favor del deporte brasileño”.

También prometió que repetirá “la eficiencia” demostrada por Brasil en la organización de la última Copa del Mundo de la FIFA cuando se realicen los Juegos Olímpicos de Río. “Esos grandes eventos lanzan a nuestro país al mundo como protagonista y es por ese camino que debemos seguir”, señaló.

Estos discursos bien intencionados no convencen a los Atletas por Brasil. Cafú, el ex lateral de la selección de fútbol que integra la ONG, había anticipado sus sugerencias para el Ministerio de Deportes: “Lo correcto sería colocar alguien que haya sido deportista y que sepa las necesidades de distintas disciplinas. Raí está muy metido en el fútbol y Romario también tiene muy buena visión sobre el deporte nacional”.

Un sector respetable de la prensa deportiva también criticó la designación del pastor Hilton. “El deporte es una vez más relegado a la tercera división”, escribió el destacado periodista gráfico Juca Kfouri. Para conseguir cierto equilibrio ante estos cuestionamientos, el ministro de la Iglesia Universal del Reino de Dios difundió que el entrenador de la selección brasileña, Dunga, había saludado su designación. Ese anuncio se contradice con una situación: el técnico integra Atletas por Brasil, la ONG que lo criticó.

A Hilton también lo respaldaron la Confederación Brasileña de Deporte Escolar y la de Deporte Universitario, como otras de artes marciales no demasiado conocidas. Mas su principal apoyo político deviene del frente de nueve partidos que lidera el PT, aunque recibió críticas de comunistas y petistas de su ala izquierda. Al gobierno poco le importó la falta de antecedentes deportivos del pastor evangélico, ni que represente a una iglesia cuestionada que obliga a sus fieles a aportar un diezmo y es la más poderosa de Brasil, ni mucho menos que varios deportistas destacados hayan definido su designación como “decepcionante”.

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George Hilton, el cuestionado ministro de Deportes brasileño. Los atletas lo rechazan.
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