DEPORTES › CóMO REPARTIRíA LOS RECURSOS LA SúPER LIGA

Un modelo para los ricos

El 80 por ciento se lo llevarían los clubes de Primera, los del Nacional B recibirían un 10 por ciento, al igual que la AFA, que debería solventar las demás categorías del ascenso.

Quienes vienen impulsando la formación de la Súper Liga para el fútbol argentino plantean la necesidad de volver a un torneo de Primera División con veinte equipos, un número que quieren también para el Nacional B. Obviamente, no es un punto sencillo de resolver, ya que deberían descender diez equipos. Con respecto a este punto, la versión extrema habla de hacer un último certamen de treinta equipos y que desciendan diez. El esquema de transición plantea reducir el número a veinte en cuatro temporadas, estableciendo cuatro descensos y dos ascensos. También está abierta la discusión en cuanto a seguir rigiéndose por el sistema de promedios o hacer que pierdan la categoría los últimos.

En cuanto al formato del torneo, sería anual, con partidos de ida y vuelta, a jugarse con el calendario europeo, de agosto a junio. El objetivo es lograr que una vez establecidos los días y los horarios de los partidos no puedan modificarse, porque los cambios permanentes a los que acostumbra el fútbol argentino conspiran contra la venta de abonos, según sostienen los ideólogos de la Súper Liga.

Obviamente, el punto central de esta iniciativa es el reparto de los recursos, que se haría según este esquema: el 10 por ciento de lo recaudado iría a la Asociación del Fútbol Argentino, la B Nacional se quedaría con otro 10 por ciento, mientras que los clubes de Primera se llevarían el restante 80 por ciento.

Ese 80 por ciento, a su vez, se dividiría en partes iguales un 50 por ciento, mientras que el restante porcentaje sería prorrateado según una fórmula en la cual estén contemplados el rating televisivo, los logros deportivos en las últimas tres campañas, conquistas en el profesionalismo y cantidad de socios. Un pequeño porcentaje pasaría a integrar un fondo solidario para atender la economía de los clubes que pierdan la categoría.

Con su parte, la AFA debería hacerse cargo de solventar los gastos de todas las demás categorías del fútbol argentino, incluyendo el Argentino A, B y C.

Según este nuevo esquema, el Tribunal de Disciplina seguiría dependiendo de la AFA y también el manejo de los árbitros. Donde no intervendría sería en el armado del fixture de la Superliga.

En cuanto a la representación en las entidades internacionales, como la FIFA y la Conmebol, ésta seguiría en manos de la AFA, lo mismo que el manejo de la Selección y del dinero que ésta produzca. Además, se mantendría la Copa Argentina, cuya organización recaería sobre la entidad madre del fútbol argentino, que dispondría de la totalidad de los recursos que la misma genere.

En cuanto a los derechos de televisión, los impulsores del proyecto prevén licitarlos hasta 2030, pero manteniendo la gratuidad de las transmisiones hasta 2019, cuando vence el contrato con Fútbol para Todos.

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Uno que sí y el otro que no. Matías Lammens apoya el nuevo formato. Claudio “Chiqui” Tapia no lo quiere.
 
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