ECONOMIA › OTRA FUERTE VENTA DE DOLARES POR PARTE DEL BANCO CENTRAL

200 millones de dólares para calmar la sed

Frente a la ansiedad y la incertidumbre que se apoderó de lo que en la city denominan chiquitaje, el Banco Central volvió a hacerse presente con una rotunda intervención en el mercado para controlar la sensible cotización del dólar. De esa forma, la autoridad monetaria puso el piso y techo al valor del billete. Con una venta de 120 millones de dólares en la plaza de contado y 70 millones en la de futuro, la entidad que conduce Martín Redrado decidió desde el comienzo de la jornada evitar cualquier movimiento brusco en el precio de la divisa. Así, el dólar cerró en 3,16 pesos para la compra y 3,19 para la venta, un centavo menos que anteayer. Después de esa fuerte participación en la plaza cambiaria el total de reservas disminuyó a 49.572.

La dinámica de los negocios dejó una sola certeza entre los especuladores: el Banco Central actúa como el patrón del mercado. Al inicio de la semana defendió el techo de la cotización (3,21 pesos), para luego acomodar el precio con dos retrocesos consecutivos de un centavo cada uno. De esta manera, el BC logró signar de cierta volatilidad a la plaza cambiaria para desalentar movimientos especulativos. “La política sigue siendo la de no dar certidumbre al dólar para que nadie piense que estamos en tipo de cambio fijo”, reconoció a Página/12 una alta fuente del organismo.

El Central demostró timing en su intervención, según evaluaron operadores, porque con menos de la mitad del monto involucrado en las transacciones de ayer logró iguales resultados. “Eso demuestra que la suba es un tema de expectativas más que de demanda real de dólares”, agregó la fuente. Las reservas disminuyeron más de 200 millones de dólares, pero en la entidad aseguran que el origen fue la baja del oro y la caída en los títulos públicos, además de las ventas efectuadas a la plaza.

En el mercado siguieron apareciendo compradores minoristas que “apuestan al dólar”, mientras que en el segmento mayorista se detectaron algunas órdenes de empresas, la mayoría para hacer frente a compromisos financieros de sus casas matrices. En tanto, el lockout del sector agropecuario deja afuera un jugador esencial a la hora de equilibrar el mercado. Los exportadores de cereales y oleaginosos son los grandes oferentes en estos meses, ya que liquidan el grueso de sus envíos al exterior. No obstante, la expectativa está puesta en el momento en que se reanude la exportación de granos. Allí la tendencia será a la baja y el Central tendrá que salir a comprar como de costumbre, coinciden analistas de la city. La caída en el valor de los contratos en el mercado a término confirma esa previsión: la cotización del dólar para fin de mes reconoció un corte de 3,165 pesos; para junio, 3,181, y julio se resolvió en 3,19.

La estrategia oficial tuvo como contrapartida una menor disponibilidad de recursos en el sector financiero y el consiguiente repunte de las tasas de interés. El call –la tasa para préstamos interbancarios a un día– subió más de dos puntos en términos anuales, de 10,25 a 12,70 por ciento anual, y alcanzó el 13 cuando el pedido de fondos provino de una entidad de menor rango. Los bancos también convalidaron mayores rendimientos para los depósitos a plazo fijo, pagando un 12,5 por ciento anual.

En tanto, las acciones y los bonos registraron un nuevo retroceso, sin que pueda vincularse a algún hecho o rumor que justifique la baja. El índice MerVal de las empresas líderes cerró la sesión 0,9 por ciento abajo, en 2088 puntos. Los títulos públicos, por su parte, contabilizaron otra baja para ubicarse en mínimos históricos desde el canje de deuda.

Los balances de los bancos, que dieron resultados positivos días atrás, ya no desvelan a los analistas, que los ven como “fotos del pasado”, mientras ponen su atención en lo que sucede con el conflicto del campo. “El operador no mira hoy la micro de ningún papel, sino que intenta ver hacia dónde va la macroeconomía del país”, resumió a este diario la analista de la consultora Portfolio Personal Mariana de Mendiburu. Así el ritmo de las expectativas del mercado lo dictan los bonos. Frente a la caída de los títulos públicos, con gran presencia en la cartera de activos de los bancos, el razonamiento de los corredores fue inmediato: toma de ganancias en la plaza accionaria.

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