ECONOMíA › EL INDEC CONFIRMó QUE LA DESOCUPACIóN BAJó A 7,8 POR CIENTO EN EL TERCER TRIMESTRE. LA SUBOCUPACIóN QUEDó EN 9,2

Hasta que estalló la crisis, el desempleo caía

Una baja en la cantidad de personas buscando trabajo fue el principal factor del retroceso en el desempleo. Aun así, la situación del mercado laboral era estable hasta septiembre. A mediados de ese mes se intensificó la crisis financiera.

En el tercer trimestre del año la tasa de desocupación cayó al 7,8 por ciento, 0,3 punto porcentual menos que en el mismo período de 2007 y 0,2 puntos por debajo del trimestre anterior. Estas cifras representan un total de 871.000 personas desocupadas en los 31 centros urbanos que se tomaron para la medición. Con respecto a un año atrás significa que habría 38 mil desempleados menos. Los datos del Indec llegan entre la presión de los empresarios que amagan con realizar despidos masivos y el reclamo de la CGT de una triple indemnización para prevenir la pérdida de empleos. Por su parte, las tasas de actividad y empleo volvieron a caer.

Una tasa de actividad que cae evidencia una disminución en la cantidad de personas que salen a buscar trabajo. En este escenario, que no suba el desempleo significa que en el tercer trimestre no se destruyeron puestos de trabajo. Cómo en el trimestre anterior, la reducción en la tasa de desocupación se explica principalmente por una baja en la proporción de población que participa del mercado laboral (de 46,2 a 45,7 por ciento). La caída en tasa de desempleo (medida en relación a la población económicamente activa), estuvo acompañada por un retroceso en la tasa de empleo de 42,4 a 42,1 por ciento (medida en relación con la población total). Esta situación refleja un aumento en la cantidad de personas inactivas, que no salen a buscar empleo, y no un incremento en la cantidad de desocupados.

Para algunos analistas la contracción en la tasa de actividad se puede explicar, o bien por mejoras en los ingresos del mayor aportante al hogar que impulsan a los miembros con menores remuneraciones a dejar la actividad económica, o bien porque los trabajadores se desalientan y dejan de buscar empleo. Desde el Ministerio de Trabajo descartan la hipótesis del trabajador desalentado por considerarla “inconsistente con la dinámica laboral actual, dada la fuerte expansión del empleo formal y el bajo desempleo”. A su vez, desestiman el retiro de trabajadores secundarios por mejoras en las condiciones laborales como explicación determinante de la dinámica laboral general de los últimos trimestres.

En un informe reciente de la cartera que conduce Carlos Tomada se presentan dos explicaciones alternativas para la merma en el nivel de actividad. Por un lado, señala que “la desaceleración del empleo sería una causa de la pérdida de dinamismo de ciertas actividades ligadas al consumo de las familias, como reparación y refacción de hogares y servicio doméstico”. Si bien en el cuarto trimestre de 2007 esta situación comenzaba a evidenciarse, la falta de datos oficiales desagregados no permite confirmar la situación. La segunda hipótesis que plantea el informe es el retiro de la actividad de trabajadores mayores que accedieron a la jubilación a través de la moratoria previsional desde principios de 2007. “La tasa de actividad de los mayores de 60 años empieza a descender sistemáticamente a partir de la incorporación masiva de nuevos jubilados”, apunta el informe. De todas formas, el documento reconoce que en lo que va del año la tasa de actividad de los menores de 60 años también descendió, lo que demuestra que la moratoria no alcanza para explicar en su totalidad la caída del indicador. En el Ministerio de Trabajo estiman que el comportamiento de los trabajadores sexagenarios explica un tercio del retroceso en la tasa de actividad.

Los subocupados, la población que trabaja menos de 35 horas semanales, cedió 0,1 punto, hasta el 9,2 por ciento. La subocupación demandante, aquellos que desearían trabajar más horas, se mantuvo constante en 6,3 por ciento. Por su parte, la proporción de trabajadores pertenecientes a este segmento pero que no buscan extender su jornada laboral (subocupación no demandante) pasaron de representar el 2,3 por ciento al 2,9 por ciento. En este caso, la hipótesis del desaliento parece más factible y consistente con la desaceleración en el ritmo de creación de empleo. Según la Encuesta de Indicadores Laborales, que elabora el Ministerio de Trabajo, en el tercer trimestre del año el empleo registrado aumentó un 5 por ciento en términos interanuales.

Otro aspecto para tener en cuenta al momento de considerar los datos del Indec es que en el tercer trimestre del año pasado un paro del personal del organismo impidió que se recolectara la información en Capital Federal y provincia de Buenos Aires, alterando así la base de comparación. En ese momento, los aglomerados que no fueron relevados representaban más del 63 por ciento de las personas económicamente activas. La decisión de los directivos del organismo fue tomar las variaciones del desempleo observadas en las demás provincias y suponer que en los centros urbanos no relevados el comportamiento había sido similar. Además desde el segundo trimestre de 2007, la conducción del instituto que respondía al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, dejó de publicar las bases de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que incluía datos como el nivel de ingresos de la población, la evolución de las remuneraciones y la calidad de los empleos.

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Aunque bajó la desocupación, también cayó la tasa de empleo, de 42,4 a 42,1 por ciento.
Imagen: Daniel Jayo
 
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