ECONOMíA › DISCREPANCIAS EN EL SENO DE LA MESA DE ENLACE POR EL ACUERDO DEL GOBIERNO CON LAS FILIALES

Espinas tras los acuerdos trigueros

Un sector de la dirigencia rural cuestionó el apoyo de las entidades de base de sus propias organizaciones a las normas para el sector triguero que anunció el Gobierno. Agricultura convocaría a la Mesa del Trigo para seguir acordando.

 Por Sebastián Premici

El trigo sigue clavando espinas dentro de la Mesa de Enlace. La Federación Agraria salió a cuestionar el acuerdo que firmó Alfredo “Minga” De Angeli en Paraná. “Se cortó solo”, manifestó Omar Barchetta, vicepresidente de la entidad que lidera Eduardo Buzzi. Mario Llambías, titular de CRA, intentó ningunear el acuerdo firmado por Carbap, la confederación más relevante que integra su entidad, mientras que Buzzi llamó a los productores para que estén alertas y controlen si se cumple lo pactado. Si bien todos coinciden en marcar que los diferentes anuncios sobre el trigo –la financiación para que los productores no malvendan sus granos, el crédito para que los molinos compren inmediatamente un millón de toneladas y la liberación de exportaciones por 250 mil toneladas– no solucionan el problema de fondo, el Gobierno logró anotarse un poroto al dejar en evidencia las diferencias (e incongruencias) dentro de las entidades. La semana próxima, Julián Domínguez volvería a recibir a la Mesa de Enlace.

Esta semana, los ruralistas habían montado un escenario en el Teatro Broadway, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para hablar de la crisis en el sector del trigo, con una invitación expresa al ministro Domínguez. El primero que amenazó en bajarse del acto fue Pedro Apaolaza, titular de Carbap. Le siguió el ministro, quien argumentó que no consideraba al Broadway como un ámbito acorde. Así y todo, el funcionario no dejó de mantener comunicaciones telefónicas con los ruralistas. Durante los últimos diez días estuvo negociando el acuerdo triguero, que finalmente se firmó entre el Ejecutivo, los productores y los molinos.

Los dirigentes de las cuatro entidades sabían de estas negociaciones, pero optaron por no salir al choque hasta que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner los expuso durante un discurso en la Casa de Gobierno.

“Hemos firmado acuerdos con el señor Alfredo De Angeli y aquí, en la provincia de Buenos Aires, han firmado Carbap, Apaolaza, en representación de La Pampa y Buenos Aires, y también Coninagro”, manifestó la Presidenta el miércoles por la tarde. Fue el cierre de una jugada que fue interpretada entre los dirigentes de la Federación Agraria como “una victoria del Gobierno”. El mismo día en que la primera mandataria anunció el acuerdo con los molinos, el ministro Domínguez constituyó la Mesa de Trigo provincial y recibió a la Mesa de Enlace.

“Se está buscando bajar un poco los decibeles y llevar todo al terreno de la política. Acá se dieron cuenta de que (Hugo) Biolcati y Buzzi no pueden ser los interlocutores. Ya están muy desgastados, por eso se buscan acuerdos parciales”, afirmó a Página/12 un colaborador de Domínguez.

La Federación Agraria se manifestó en contra de los acuerdos con las entidades locales. “Esperemos que esto no sea una ruptura. Acordamos ser parte de la mesa triguera para discutir todas las políticas, por eso entendemos que esto debe tratarse a nivel nacional. En la de-sesperación, trataron de hacer ese arreglo”, manifestó Omar Barche-tta, vicepresidente de FAA, en referencia al acuerdo rubricado por De Angeli.

En realidad no fue desesperación sino una jugada para mojarle la oreja a la Mesa de Enlace. Enojado por haberse quedado afuera del acto en el Rosedal, De Angeli negoció por su cuenta, al igual que lo hizo Pedro Apaolaza, titular de Carbap. Ambos ruralistas son los referentes de los que se autoproclaman “autoconvocados”.

Más allá de los anuncios, la Mesa de Enlace sigue reclamando el cumplimiento del petitorio que le entregaron a Domínguez luego del acto en el Teatro Broadway. Allí reclamaron la apertura de las exportaciones, la normalización de los mercados, un nuevo funcionamiento para la Oncca y la devolución de las retenciones a los pequeños y medianos productores. Durante esa asamblea, un grupo de ruralistas de la Federación Agraria –una línea interna opuesta a la política de Bu-zzi– planteó la necesidad de volver a la Junta Nacional de Granos, para reestructurar todo el mercado granario.

“Yo no sé por qué el Gobierno no encara acuerdos con las cooperativas que nuclean a pequeños productores trigueros para normalizar el mercado. Agricultores Federados tiene 20 mil integrantes, ACA (que responde a Coninagro) cuenta con otros tantos. Estos acuerdos serían el primer paso para recuperar una Junta Nacional de Granos”, afirmó a Página/12 el federado Silvio Corti.

Una idea de estas características ya se menciona en el acta-acuerdo firmada por Domínguez y los productores trigueros de Buenos Aires y La Pampa, donde el gobierno nacional dijo expresamente que estudiará “la posibilidad de hacer compras estatales, tal cual hacían las juntas de granos.

La semana que viene, Domínguez volvería a verse con la Mesa de Enlace. Está en carpeta la posibilidad de convocar a la Mesa de Trigo nacional, como reclamaron los ruralistas. También una mayor apertura de las exportaciones.

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Tras las normas para mejorar el precio del trigo, un sector de FAA ya impulsa una Junta de Granos.
Imagen: AFP
 
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