ECONOMíA › CONFERENCIA DE LA FAO

Cómo distribuir

 Por Sebastián Premici

“Actualmente producimos alimentos para abastecer a todo el mundo, y sin embargo en la región tenemos 900 millones de personas subnutridas. La distribución de los alimentos es desigual. Para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, la cooperación entre los países de la región tendrá un rol central.” Con estas palabras, José Graziano da Silva, titular de la FAO, inauguró oficialmente la 32º Conferencia Regional para América latina y el Caribe. De la apertura también participó el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, quien reafirmó la voluntad del país de alcanzar una posición común para llevar a la próxima reunión del Grupo de los 20. “La Argentina va a ayudar a erradicar la hambruna en el mundo. Estamos llevando adelante cambios sustentables de reconversión productiva de cara al mundo que demanda nuestros alimentos”, sostuvo el funcionario.

La reunión regional de la FAO –organismo de las Naciones Unidas– que se realiza en Buenos Aires tiene por objetivo trazar las directrices de los próximos años para alcanzar la soberanía alimentaria. “La inseguridad alimentaria existe en la región por un problema de acceso a los alimentos, el cual sigue siendo nuestro talón de Aquiles. Sobran alimentos, pero muchas veces no hay dinero para comprarlos”, explicó Graziano.

Durante el encuentro se presentaron varios documentos. Uno de ellos sostuvo que “América latina y el Caribe deben lidiar con un nuevo nivel de precios en los alimentos, superior al de los últimos 30 años y también con una mayor volatilidad”. Según la FAO, el promedio de los precios de los alimentos en el período 2006-2011 tuvo un incremento de 73 por ciento en comparación con el lustro anterior.

La tendencia alcista en los precios de los commodities está vinculada con la crisis financiero-económica que comenzó luego del estallido de las hipotecas subprime. Las inversiones (fondos buitre en muchos casos) se volcaron hacia estos commodities, los cuales quedaron circunscriptos en una espiral especulativa.

El componente financiero de las materias primas agropecuarias representa una traba para alcanzar la tan mentada soberanía alimentaria. “La Bolsa de Chicago mueve, financieramente, 32 veces más el volumen real de una cosecha de soja. El producto físico es inferior a lo que se negocia, de ahí que aumenten exponencialmente los precios”, explicaron a este diario desde Agricultura. Por ejemplo, a partir de la cosecha de soja estimada por el Ejecutivo (46 millones de toneladas aproximadamente), el Gobierno podría recaudar 1160 millones de dólares en concepto de derecho de exportación (a un promedio de 510 dólares la tonelada).

Esto que puede ser una buena noticia para los productores locales y para el fisco, en los foros internacionales es una señal de alerta. Por eso los países de la región pretenden alcanzar una posición común para llevar a las discusiones del G-20. En este foro internacional se está discutiendo cómo regular los precios de los commodities para evitar las fuertes fluctuaciones en los precios de los alimentos. Por un lado, los países centrales del Viejo Continente pretenden colocar un techo a los precios, mientras que las naciones en desarrollo, como Argentina, Brasil y China prefieren otro camino: aumentar la producción.

“La meta de erradicar el hambre en el mundo no se alcanzará regulando los precios de los alimentos. No va a ser en desmedro de los productores. Ellos tiene que recibir una paga justa por su trabajo”, indicó Yauhar, quien agregó: “La integración regional es uno de los pilares de la política exterior argentina. Nuestra región impulsa económicamente al mundo y debemos trabajar en conjunto entre nuestros países y la FAO para alcanzar un incremento del 70 por ciento en la producción de alimentos”, resaltó el titular de la cartera agropecuaria. Mañana será el cierre del evento.

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