ECONOMíA › LANZAN EL PLAN ENERGETICO CON APOYO DE PETROBRAS Y REPSOL YPF

Cómo ver la luz al final del caño

El Gobierno logró un acuerdo de última hora con las principales petroleras que operan en el país antes de anunciar el plan energético. Obras para aumentar la oferta de gas este invierno y apuntando a un equilibrio en dos a tres años.

 Por Raúl Dellatorre

Los acuerdos alcanzados ayer con Petrobras y Repsol YPF le permitirán hoy al Gobierno anunciar su Programa Energético de Mediano Plazo sobre bases más sólidas. En principio, el compromiso de las dos principales petroleras que operan en el país es incrementar la oferta de gas para este mismo invierno, dejando atrás el llamativo estrangulamiento en el abastecimiento de las últimas semanas que diera lugar a la denuncia de Néstor Kirchner en Estados Unidos, señalando que las petroleras “están tapando los pozos”. La industria con contrato “interrumpible” ha venido sufriendo cortes de 15 a 20 millones de metros cúbicos diarios, según informes del Enargas, pese a que la demanda residencial está aún lejos del pico de consumo de los días más fríos. Los anuncios, además, contemplarían algún mecanismo de protección para los 4,5 millones de consumidores de gas en garrafas, cuyo precio prácticamente se triplicó en los últimos dos años y medio.
La compleja ecuación energética heredada después de una década larga desde las privatizaciones obliga a recuperar el terreno perdido en varios planos: red de gasoductos, exploración en nuevos yacimientos, generación hidroeléctrica y transporte eléctrico. La financiación que el Gobierno obtendría por vía de préstamos de organismos multilaterales y los que logre captar en el mercado de capitales se volcarán a la finalización de Yacyretá, aumentando su cota y con ello su capacidad de generación, y a la culminación de la central nuclear Atucha II. La primera obra demandaría unos 600 millones de dólares; la segunda, otros 500 millones. La creación de una empresa nacional de energía dotará al Estado de una herramienta para intervenir en tareas de exploración, pero asociado a capitales y tecnología externos. Todos estos elementos formarán parte de los anuncios de hoy. Pero, por sí solos, hubieran resultado insuficientes para mostrar una perspectiva de solución a la crisis.
El Gobierno buscó ayer una urgente respuesta de parte de las dos principales operadoras petroleras en el país para comprometerlas en la realización de obras imprescindibles, tanto en transporte de gas (Petrobras, ver nota aparte) como en producción (Repsol YPF). La respuesta favorable de una y otra llevó alivio y hoy los emprendimientos en carpeta de ambas empresas serán incluidos en los anuncios y perspectivas sobre el futuro energético de mediano plazo. En el caso de Repsol, la promesa es aportar 8,5 millones de metros cúbicos diarios adicionales a partir de la cuarta semana de mayo, cuando entren en actividad una nueva planta compresora en Neuquén y el gasoducto para la importación de gas boliviano. Hubo otros intereses oficiales en danza en cada una de estas reuniones. Con Petrobras, el presidente Néstor Kirchner y su jefe de Gabinete avanzaron en la propuesta de interesar a la estatal brasileña en futuros emprendimientos conjuntos con la empresa local a crearse, Enarsa (Energía Argentina SA). Con Repsol YPF, el otro eje de la charla pasó por el tema de GLP o gas en garrafas, “la calefacción de los pobres”, como la denominan algunos, por tratarse del único suministro con que cuentan los pueblos que no están conectados a la red de distribución de gas natural.
Si bien el fraccionamiento, envasado y comercialización del GLP está fuertemente atomizado, la producción (en refinería) está entre un 30 y un 40 por ciento en manos de YPF SA y otro 30 por ciento sale de las destilerías de Refinor, de la cual Repsol YPF es accionista controlante. El ministro de Planificación, Julio De Vido, les hizo saber a los directivos de Repsol que el Gobierno está decidido a avanzar en alguna forma de protección de los usuarios, fuertemente castigados por la política de precios para el producto en los últimos años: o declara al uso del GLP como un servicio público, con lo cual lo sometería a algún régimen de regulación, o impone fuertes retenciones a la exportación, destino hoy de aproximadamente el 50 por ciento de la producción. Algunas fuentes indican que habría habido alguna respuesta satisfactoria de la empresa en materia de “poner en caja” los precios. Otra obra a la que hoy se le dará impulso es el tendido del Gasoducto del Noreste, una iniciativa de la empresa Techint a la que luego se sumó el Estado argentino, que transportará gas desde Salta y Bolivia hacia las provincias del noreste y litoral argentino y con posibilidades de llegar hasta el área metropolitana.
El acto de esta tarde coincide con la fecha y hora en que se había previsto el arribo al puerto de Buenos Aires del buque petrolero venezolano, como parte del acuerdo firmado con Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Pero la recepción fue postergada en 24 horas para no perder la oportunidad de la celebración. La alianza con Pdvsa es uno de los ejes de la proyección que, al menos, algunos sectores del Gobierno pretenden darle a Enarsa.

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Néstor Kirchner recibió ayer a directivos de Petrobras, que comprometieron nuevas inversiones.
 
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