ECONOMíA › LA IRRUPCION DE CHINA COMO EXPORTADOR DE ACERO

Y el gigante empezó a vender

 Por Claudio Scaletta
Desde Caracas

La gran oportunidad comienza a transformarse en amenaza. A medida que China completa su revolución industrial, deja de ser sólo el gran importador de materias primas para convertirse en exportador de productos industriales, entre ellos los de las industrias metálicas básicas. De esta manera, China no sólo deja de traccionar la demanda mundial sino que deprime los precios. Esta fue la gran preocupación que mostraron los industriales siderúrgicos en el Congreso Latinoamericano del Hierro y el Acero, Ilafa, que finalizó ayer en esta ciudad.
La producción siderúrgica de América latina vive un período de euforia. La razón no está sólo en el aumento de la producción sino especialmente en los mayores precios internacionales. Los datos de las exportaciones argentinas sintetizan esta situación. De acuerdo con la información del Indec las ventas al exterior de los dos principales productos crecieron en forma espectacular: en los primeros siete meses del año (último dato disponible) las exportaciones de tubos sin costura crecieron el 40 por ciento en dólares y los laminados de hierro o acero lo hicieron entre el 42 y el 80 por ciento, según los subproductos. Estas magnitudes de aumento de ventas se repiten en todas las economías exportadoras de la región, situación acompañada por el buen comportamiento de los mercados internos.
La razón de tanta bonanza fue hasta ahora la demanda china, que generó un fuerte aumento de los precios mundiales de los productos básicos. En el caso del mineral de hierro –base de la cadena– el aumento entre el 2003 y el 2004 fue del 90 por ciento. Esta suba se trasladó a toda la cadena industrial, como bien conocen quienes dependen de la provisión de las industrias básicas. Sin embargo, el tema que dominó el 46º Congreso de Ilafa no fue la euforia del presente y pasado, sino la preocupación por el porvenir. La explicación es que las inversiones chinas en sus industrias siderúrgicas han madurado y en el 2005, por primera vez, el gigante asiático dejará de ser importador neto para transformarse en exportador neto. Y como en todo lo que se refiere a China, los volúmenes involucrados provocan temblores en los mercados internacionales. Para tener una idea de estas cantidades basta considerar que en el 2005 la producción argentina de acero alcanzará 5,6 millones de toneladas sumando a los 67 millones que, en total, se esperan en América latina. En China, en tanto, alcanzará los 335 millones, casi 73 veces la producción argentina y 5 veces las de Latinoamérica. Los principales productores regionales son Brasil (33,3 millones de toneladas), México (17,8 millones) y luego la Argentina, seguida de cerca por Venezuela (5,1 millones).
Las exportaciones del país asiático fueron, en los primeros siete meses del año, de 18,5 millones de toneladas contra importaciones por 16,3. El excedente neto todavía no es relevante para el mercado mundial, pero lo que preocupa es el cambio de tendencia. Nadie olvida que China invierte el 44 por ciento de su gigantesco producto y que la industria siderúrgica, según reseñaron los expositores del panel especial sobre el problema chino que se realizó en Ilafa, recibe todo tipo de incentivos, tanto impositivos como financieros. Esto significa que el quiebre de tendencia puede traducirse, en el 2006, en una avalancha de productos siderúrgicos chinos en el mercado mundial. Y aunque el mercado interno argentino seguirá gozando de “barreras naturales”, como distancia y fletes, el efecto precio internacional puede ser desastroso.
Aunque contabilizan ganancias crecientes en el presente, la incertidumbre sobre el comportamiento del mercado mundial es el gran fantasma que acosa a los industriales siderúrgicos. Al presentar las conclusiones del encuentro, el presidente de Ilafa, Daniel Novegil, quien también preside Ternium –flamante denominación del grupo de empresas siderúrgicas de la multinacional Techint–, sostuvo que el temor reside también en que un potencial freno de la economía china por la devaluación monetaria y otros desequilibrios internos provoquen también un aumento de su coeficiente de exportaciones, lo que sería muy duro para América latina.
Los industriales destacaron que China, a diferencia de América latina, no cuenta con “ventajas comparativas” para la producción de acero. No sólo importan las materias primas sino también la energía. En Latinoamérica las condiciones son las inversas. La región produce el 28 por ciento del mineral de hierro del planeta, pero sólo el 6 por ciento del acero. A la vez también exporta energía, tanto petróleo como gas. Los empresarios de Ilafa darán a conocer hoy un comunicado conjunto en el que pedirán a los gobiernos medidas preventivas concretas. Sostienen que los mecanismos de defensa habilitados por la OMC, como los derechos antidumping, al tener que demostrar primero el daño, funcionan ex post, lo que en la siderurgia, por las características del proceso de producción, provocaría daños irreversibles.

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Las siderúrgicas mundiales se preparan frente a la amenaza china.
 
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