ECONOMIA › ECONOMIA EMBISTIO CONTRA LA RENUNCIANTE DEL INDEC

Felisa muestra los dientes

El Palacio de Hacienda emitió un comunicado para confirmar, como reveló Página/12, que una figura clave del Indec había pedido su desafectación. Pero sugirió que ya la habían echado.

 Por David Cufré

Apenas ocho líneas repartidas en dos párrafos le alcanzaron al Ministerio de Economía para demostrar que está dispuesto a doblar la apuesta cada vez que haga falta en su pelea con el Indec. Esas ocho líneas dan forma a un comunicado que la cartera de Felisa Miceli emitió ayer para responder al alejamiento de Clyde Trabuchi como directora de Estadísticas de Condiciones de Vida. Tal como reveló Página/12, la funcionaria pidió anteayer su desafectación al cargo, en desacuerdo con el desplazamiento de su subalterna, Graciela Bevacqua, y de los cambios metodológicos introducidos en el índice de inflación a instancias del Gobierno. Tajante, áspero, el Palacio de Hacienda aclaró que el nombramiento de Trabuchi había vencido el 13 de enero pasado y “por lo tanto nadie puede renunciar a una designación que había perdido vigencia”. Lo que es muy parecido a decir que, antes de que renunciara, a la directora ya la habían echado.

Trabuchi respaldó plenamente a Bevacqua en el conflicto con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que le terminó costando el puesto a esta última. De la dirección que manejaba hasta ahora Trabuchi dependen tres áreas estratégicas, como de la Precios al Consumidor (que conducía Bevacqua), Encuesta Permanente de Hogares (que mide el desempleo) y Gasto e Ingresos de los Hogares. Ambas están citadas para mañana por el fiscal nacional de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, a prestar declaración testimonial en una causa que busca establecer si Moreno cometió el delito de intento de violación del secreto estadístico cuando se elaboró el IPC de enero.

Si su testimonio incrimina al secretario, la confrontación adquirirá todavía mayor gravedad. El Gobierno se muestra inconmovible y dice que no cederá a “presiones” o “extorsiones”. Miceli afirmó anteayer que su cartera está empeñada en lograr que el Indec funcione con una “transparencia y cristalinidad que hoy nos parece insuficiente”. Y sugirió que era llamativo el “gravísimo error” en el último informe sobre comercio exterior, que mostró una caída del 3 por ciento en los precios de los commodities en enero, cuando en realidad habían aumentado 23. Jorge Scalise, responsable de ese documento, quedó en la mira del Gobierno: ya lo ubicó junto a Bevacqua y Trabuchi como supuestos operadores en su contra. Todos ellos, a su vez, según la visión del Ejecutivo, están vinculados a la Fundación Mediterránea y a FIEL. De hecho, Miceli atacó con nombre y apellido a Juan José Llach y Daniel Artana, históricos de esos dos centros de pensamiento neoliberal, por sus críticas al Gobierno en todo este episodio.

La ministra advirtió que se iniciará una investigación para determinar cómo fue que se cometieron aquellas equivocaciones en la estimación de las exportaciones, admitidas por el propio Scalise en una fe de erratas.

La agudización de la controversia entre Economía y el Indec quedó de manifiesto con el alejamiento de Trabuchi. La funcionaria presentó anteayer una nota al titular del Indec, Lelio Mármora (quien está de licencia), pidiendo su desafectación al cargo de directora de Estadísticas de Condiciones de Vida. La carta estaría motivada en la virtual intervención del Indec por parte del Gobierno con intención de manipular las estadísticas, de acuerdo con su interpretación, que fue transmitida a este diario por fuentes muy próximas a ella. Esos allegados también comentaron que un funcionario del equipo de Miceli intentó convencerla de que no renunciara, teniendo en cuenta su prestigio nacional e internacional y su influencia dentro del Indec.

Ambas versiones fueron desmentidas por el comunicado que publicó ayer el Palacio de Hacienda. “A raíz de versiones periodísticas vinculadas a la funcionaria del Indec Clyde Trabuchi, el Ministerio de Economía informa que el pasado 13 de enero venció el decreto con su designación como directora nacional de Estadísticas de Condiciones de Vida”, puntualiza. “Por este motivo –completa–, la nota del 23 de febrero donde solicitaba, sin explicar motivo alguno, la limitación a su cargo, carece de validez, ya que a esa fecha no era titular de la Dirección mencionada y por lo tanto nadie puede renunciar a una designación que había perdido vigencia el pasado 13 de enero.”

Economía, entonces, niega que Trabuchi hable en su carta de renuncia de manipulación política en el manejo del Indec (“no explica motivo alguno”), y da a entender que jamás quiso retenerla, puesto que su cargo venció a mediados de enero y no lo renovó. El Gobierno dejó trascender que el conflicto será “largo” e “intenso”, y que terminará cuando considere que el Indec “funciona como corresponde”. Frente a las críticas y a las sospechas instaladas de que su única intención es acomodar los resultados de la inflación, el Ejecutivo eligió, en lugar de retroceder, pasar a la ofensiva. A la novela todavía le quedan varios capítulos.

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“Nadie puede renunciar” a un cargo que ya no tenía, afirmaron desde la cartera de Miceli.
 

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