ECONOMíA › LA BANCA CENTRAL DE EE.UU. BAJO LA TASA PARA FRENAR EL DERRUMBE

Salir al rescate de los banqueros

La Reserva Federal (banca central estadounidense) intervino para acotar los millonarios quebrantos que están contabilizando bancos e inversores. Disminuyó la tasa y siguió aportando fondos para detener la corrida contra los activos bursátiles. Con esa intervención, las acciones y bonos en el mundo terminaron con saldo positivo.

 Por Claudio Zlotnik

Todavía era madrugada en Occidente cuando en la Bolsa de Tokio se anotaba una caída del 5,4 por ciento. Ese retroceso, el más profundo en los últimos siete años y medio, a pesar de la inyección de 11 mil millones de dólares dispuesta por la banca central de Japón, presagiaba otro terremoto bursátil internacional. En la apertura, los recintos europeos se plegaban a la racha negativa. Frente a este panorama desolador, Estados Unidos salió a frenar el derrumbe, sorprendiendo al mercado con una rebaja de la tasa de interés. La Reserva Federal (banca central estadounidense) disminuyó medio punto, de 6,25 a 5,75 por ciento anual, el costo de los préstamos de corto plazo que les ofrece a los bancos (tasa de descuento). La medida, una señal contundente de que la FED le quiere poner punto final a la crisis bursátil global, logró su cometido: inmediatamente, los precios de las acciones y de los bonos se dispararon recortando parte de los quebrantos de los últimos días. En Buenos Aires, el índice MerVal subió 5,2 por ciento, y los bonos de la deuda recuperaron hasta el 5,9 por ciento. El dólar cedió un centavo, a 3,19 pesos en las casas de cambio. Wall Street avanzó 1,8 por ciento, Brasil, el 1,1; y en Europa hubo mejoras de hasta 3,5 por ciento, como en el caso de la Bolsa de Londres. Néstor Kirchner aseguró que la Argentina “tiene el poder para resguardarse” de los cimbronazos de la agitación financiera mundial.

La última vez que la Reserva Federal actuó fuera de agenda, tomando por sorpresa a los operadores, fue después del atentado a las Torres Gemelas. En aquel momento, como ahora, intervino para bajar el costo del dinero. Esta vez modificó la denominada “tasa de descuento” y no la de los “fondos federales”. Mientras la primera indica la tasa que la propia FED les cobra a las entidades financieras por los préstamos de entre uno y siete días (pases), la segunda es la interbancaria (call, en la jerga de la city). Como medida adicional, se habilitó a los bancos a reintegrar los préstamos en un plazo de 30 días.

La decisión de Ben Bernanke, titular de la FED, implica un golpe de timón a la estrategia de ese organismo. Hace sólo diez días, la Reserva Federal había dejado intacta la tasa de interés interbancaria en el 5,25 por ciento anual argumentando que le preocupaba más el proceso inflacionario que las turbulencias en los mercados. En ese momento, los inversores internacionales tomaron con euforia el comunicado oficial ya que se interpretaba que Bernanke y los demás directores centrales pensaban en una rápida recomposición bursátil. Nada más lejos de lo que sucedió luego. En la última semana, las bancas centrales de Estados Unidos, de Europa, Japón, Australia y Canadá inyectaron liquidez por unos 400 mil millones de dólares sin lograr un freno en la descomposición de los mercados financieros. Ayer mismo, la FED puso a disposición de los bancos 6 mil millones de dólares (ya van 94 mil millones en una semana) y Australia 3 mil millones adicionales.

El comunicado difundido por la Reserva Federal a media mañana dejó en claro el cambio de prioridades. “Los mercados financieros se han deteriorado y tienen la capacidad de desacelerar el crecimiento económico en el futuro”, dice la nota en su primer párrafo. Más adelante añadió: “En estas circunstancias, (se) juzga que los riesgos para el crecimiento aumentaron sensiblemente”.

Después de prestar un auxilio financiero que casi duplica el Producto Bruto argentino sin que eso implique una mejora en las condiciones de los mercados, puso en alerta roja a los principales banqueros centrales y a los respectivos gobiernos. Si durante la crisis argentina de 2001, el Fondo Monetario y el Tesoro estadounidense hacían hincapié en el moral hazard (riesgo moral) para negar la asistencia que pudiese amortiguar los efectos de la explosión de la convertibilidad con el argumento de que los inversores debían pagar los platos rotos por las malas decisiones, ahora la decisión es otra. Hay una clara intención de actuar como prestamista de última instancia con tal de que la crisis no se expanda. Esta vez, a diferencia del 2001, el epicentro de la crisis es Estados Unidos y no la Argentina.

En Wall Street y en la city porteña creen que la medida de la Reserva Federal no alcanzará para apaciguar las turbulencias. De acuerdo con el mercado de futuros de tasas de interés, existe un 92 por ciento de probabilidades de que la FED siga abaratando el costo del dinero. Y que la tasa de los “fondos federales” que se encuentra en el 5,25 por ciento anual desde hace un año baje en las tres reuniones que quedan antes de fin de año. Los pronósticos se juegan a que la tasa quedará en el 4,50 por ciento anual. Hace una semana, la chance a una rebaja de la tasa era de apenas el 5 por ciento.

La sensación es que todavía se desconoce la profundidad de la crisis. No existe información certera sobre los créditos hipotecarios en mora, ya que buena parte de ellos fueron otorgados por entidades que escapan a la regulación oficial. Tampoco se sabe el volumen de instrumentos financieros que fueron originados utilizando las hipotecas, que ahora están en problemas, como garantía.

En Buenos Aires, el Banco Central se sumó a la inyección de capitales. En el debut de las licitaciones de pases activos colocó 37 millones de pesos entre las entidades financieras que necesitaron liquidez. En total fueron nueve, que pagaron entre 0,6 y 1,75 punto por encima de la tasa Badlar, que está en el 10,3 por ciento anual. O sea, la tasa pactada resultó de entre 10,9 y 12,05 por ciento. Con esta medida, el BC quiere evitar escenarios de iliquidez que disparen el costo del dinero.

Ayer, el call operó en torno del 11,8 por ciento anual, por debajo del rango de 15,0/16,5 por ciento del jueves. “Nosotros no tenemos poder para intervenir en los mercados internacionales, pero sí para poder resguardarnos”, destacó Néstor Kirchner a propósito del rol activo que asumió su administración para evitar sufrir un golpe por la situación externa. Por su parte, el ministro Miguel Peirano insistió en que la “solidez” de la economía argentina permitirá salir indemnes de la crisis financiera. En medio de las turbulencias, el Banco Central suspendió la licitación de Letras y Notas programada para el próximo miércoles.


El crudo también rebotó

El mercado del petróleo no se quedó afuera del efecto rebote que provocó en los mercados bursátiles la decisión de la Fed. Los precios del petróleo volvieron a la tendencia alcista este viernes en Nueva York, impulsados por las compras especulativas de aquellos que recuperaron posiciones perdidas en las jornadas anteriores, a lo que se agregó la incertidumbre generada por los eventuales efectos del huracán Dean, que se aproxima a las costas del Golfo de México.

En la plaza local, en tanto, la Asociación de Maíz Argentino, Maizar, que nuclea a toda la cadena comercial, reclamó la urgente apertura de los registros de exportación ante el derrumbe que sufren los precios en los mercados internacionales. Los registros de exportación de maíz y trigo se cerraron debido a la fuerte suba que mostraban las cotizaciones externas de los dos commodities, en un intento por impedir que esos incrementos se trasladaran a subproductos como harinas y, consecuentemente, a los consumidores finales.

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Las bolsas mundiales culminaron para arriba, pero igualmente todavía persiste mucha incertidumbre en los mercados.
 
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