ECONOMíA › LA DESACELERACION, UN DIAGNOSTICO “APRESURADO”

“No se dejen guiar por encantadores de serpientes”

 Por  T. L. y R. D.

“No nos apresuremos con (el diagnóstico de) la desa-celeración” de la actividad económica, advierte el ministro de Economía, Axel Kicillof. El funcionario no niega que existan problemas en la industria ni “movimientos de precios especulativos”, pero es optimista sobre el desempeño macroeconómico de 2014. “Venimos de una situación que era muy recesiva, pero todo eso se alivianó”, indica el funcionario al referirse a la corrida cambiaria registrada en enero.

–Hay indicios de desaceleración económica en algunos sectores industriales. ¿Los desequilibrios monetarios de estos últimos meses interrumpirán este año el proceso de crecimiento?

–No nos apresuremos con la desaceleración. Hay un problema en la industria automotriz, pero si consultan con los empresarios no les van a decir que es porque no hay plan económico, no es por Cristina Fernández de Kirchner, ni Axel Kicillof. La palabra que van a escuchar es Brasil. Terminamos 2013 con un problema de cuello de botella, teníamos records en producción de cemento, autos y acero. Ahora todos hablan de desaceleración. Pero hablar de desaceleración a partir de un nivel record es relativo. Terminamos 2013 con un crecimiento de 4,9 por ciento. Ahora hay que ser cautos y esperar a ver cómo se atraviesa este primer trimestre.

–Pero algunas empresas ya advierten que podrían comenzar a suspender a trabajadores...

–Algún productor de autos me decía que cayó 40 por ciento la venta de unidades a Brasil. Eso no tiene que ver con nuestra política económica, ni con el dólar, ni con el “blue”. Tiene que ver con la economía brasileña y los encadenamientos productivos que nos preocupan. Nosotros tenemos esperanza de que con el Mundial de Fútbol, a mitad de año, y las medidas que están tomando tengan una reactivación. Aunque los pronósticos no son muy buenos.

–Los estudios de Cifra, de la CTA, indican que en 2013 cayeron los salarios reales 0,4 por ciento, ¿sigue siendo relevante sostener el crecimiento del salario real en la actual configuración macroeconómica?

–Nosotros impulsamos una industrialización con redistribución del ingreso. Es una vocación de este gobierno y una realidad dentro de estos diez años. Eso se dio después de 30 años de neoliberalismo a ultranza, que tenía como uno de sus pilares la caída del empleo y los salarios. Hay una recomposición muy fuerte del poder adquisitivo y el empleo que hay que sostener. El crecimiento del salario real es un objetivo del Gobierno.

–¿La inflación no afecta la preservación de esos niveles de ingreso?

–A mí no me asusta que haya habido movimientos bruscos de precios, porque a muchos los hemos controlado y el resto son tarea pendiente. En enero hubo movimientos especulativos y una sensación de caos creada: que venía una megadevaluación, la recesión, estanflación y todos los nombres apestosos conocidos. Ahora vaticinan caída del salario real. Pero yo no veo por qué vaya a tener que pasar. No se dejen guiar por estos encantadores de serpientes. No les quieren hacer creer a los trabajadores que hay mucha inflación para protegerlos: es para hundirnos a todos. Siempre han dicho que la inflación tiene números exorbitantes. La verdad es que hay movimientos de precios para arriba y para abajo. No decimos que tenemos la vaca atada, pero las perspectivas no son las que daban hace algunas semanas: daban al Gobierno por terminado, a todos nosotros por renunciados, al dólar paralelo en 40 pesos y el oficial en 20 pesos. Yo sigo discutiendo por qué a mí me piden autocrítica, pero sería bueno que, aunque fuera uno sólo de esos encantadores, le pida perdón a la gente por hacerla ir a comprar dólares en forma desaforada, y hoy ve que el paralelo está más barato y el oficial sigue estando a 8, o por debajo. A esa gente le hicieron perder plata.

–¿No les preocupa el impacto para las pymes, no para los formadores de precios, de un escenario con devaluación y tasas altas?

–Veníamos de una situación, en 2013, donde la tasa de devaluación estaba por arriba de la tasa de interés. Ahora la cosa cambió, porque les cuesta más caro conseguir pesos pero ya no hay una tendencia a irse al dólar, incluso a nivel pyme, que también estaban en una tendencia a buscar un negocio financiero más que productivo. No invertían y no gastaban, no querían exportar. Venimos de una situación que era muy recesiva. Pero todo eso se alivianó. ¿Qué problema hay ahora? Aumentos de precios desmedidos, que en realidad benefician a los empresarios, no los perjudican. No va a haber recesión por eso: el problema es si eso termina afectando indebidamente al consumo porque algún vivo se hace diferencia contra el bolsillo de la gente. Por eso apuntamos a trabajar y administrar el sistema de precios.

Entre los precios que hay que cuidar está el acceso al financiamiento genuino, no a la bicicleta. Tomaban pesos para no vender la mercadería, eso es recesivo y lesionaba a las reservas. Cuando me preguntan por las reservas yo les repregunto: ¿las reservas de qué, de dólares o de soja? Porque las reservas están hechas de diferentes valores. Si no venden la soja vamos a tener menos dólares, pero más soja. Y tarde o temprano eso son reservas. Me da la impresión de que la cuestión crediticia tiene que ver con estos desarreglos financieros que se van a ir solucionando a medida que se salga del boom especulativo. Hubo una corrida cambiaria y actitudes especulativas de importadores y exportadores. Si hay alguien que tiene problemas crediticios genuinos para sostener su negocio, vamos a estar atentos. La principal preocupación del Gobierno, como siempre, es el nivel de actividad y de ingresos.

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