EL MUNDO › BERLUSCONI SE DEFIENDE DE LA OLA DE ESCANDALOS

“Me quieren como soy”

Fue incendiado el auto de una testigo clave en la investigación que involucra al premier italiano con jóvenes modelos.

Al son de nuevas revelaciones en la investigación judicial sobre las fiestas de Silvio Berlusconi con jóvenes modelos, prostitutas y cocaína, el aire se enrareció ayer en Italia luego de que prendieran fuego el auto de una de las testigos clave de la causa. Según fuentes de la policía local, la Fiscalía de Bari ya analiza el hecho para determinar si existe alguna vinculación con la investigación que rodea al Il Cavaliere.

El automóvil pertenecía a Barbara Montereale, una modelo de 23 años que, de acuerdo con su declaración ante la Fiscalía local, asistió a una de las fiestas de Berlusconi en su mansión de Cerdeña en el último mes de noviembre. Según explicó la joven a los carabineros, su auto se encontraba estacionado en la puerta de su casa, en Modugno, a las afueras de Bari, cuando alrededor de las cinco de la madrugada uno o varios desconocidos forzaron la puerta delantera del coche, rociaron el interior con nafta y lo prendieron fuego.

El baúl, sin embargo, no fue arrasado por las llamas y en su interior quedaron intactos los cientos de afiches políticos con los cuales tanto Montereale como una prostituta amiga suya intentaron ser electas en las últimas elecciones locales de Bari de la mano de Raffaele Fitto, un hombre de confianza del premier italiano.

La prostituta y ex candidata no electa amiga de Montereale, a su vez, no es otra que Patricia D’Addario (foto), la mujer que en el marco de la causa judicial entregó a los tribunales cintas y grabaciones caseras de las fiestas de Berlusconi, donde se verían a decenas de jóvenes menores de edad desnudas en los jardines del Il Cavaliere, y desató ayer un nuevo escándalo al asegurar que incluso tuvo sexo con el premier. “Considerando lo que hice con ese hombre, lo recuerda bien. Estuve demasiado cerca de él como para que haya olvidado los detalles”, contó D’Addario en una entrevista con el diario italiano La Repubblica.

En el reportaje, la mujer señaló que si bien en más de una ocasión fue contratada para asistir a fiestas en palacios y hoteles lujosos en el Golfo Pérsico invitada por jeques y emires, sólo comprendió lo que era un verdadero harén después de asistir a la mansión de Il Cavaliere. “Es algo impresionante. En una ocasión estaba yo y además había unas veinte jovencitas. Ahí había un solo jeque, y ése era él”, relató la mujer.

D’Addario, a su vez, le dijo al periódico que Berlusconi pide champagne todo el tiempo y festeja las bromas de las chicas, y que si ahora dice no acordarse de ella es porque en su casa había muchas invitadas.

“Si se quiere hacer un chiste con esto, se podría decir que quizá no me recuerde porque muy a menudo estaba rodeado de demasiadas mujeres como yo en el Palazzo Grazioli y en Villa Certosa”, aclaró, tras lo cual agregó que en una de las grabaciones que entregó a la Justicia puede oírse la voz de Berlusconi ordenándole que la espere en “la cama grande”, donde, según la mujer, al lado de la cama hay un gran portarretratos con la imagen de Verónica Lario, la ex del magnate que le solicitó el divorcio hace unos meses, cuando comenzaron a revelarse los detalles de la trama.

Pero, lejos de acusar recibo, ayer Berlusconi continuó con su postura de negar los hechos. “Es todo basura, pero no me preocupa, porque la verdad sale siempre a la luz”, señaló el primer ministro en conferencia de prensa. Además, Il Cavaliere aseguró que es justamente su personalidad lo que le atrae al pueblo italiano. “Soy así, no voy a cambiar; los italianos me quieren como soy, y por eso tengo un 61 por ciento de popularidad”, razonó el premier. “Le digo más: el pueblo me quiere porque soy bueno, generoso, sincero, leal y cumplo con todas mis promesas”, explicó, tras lo cual insistió con que es víctima de una campaña de odio y envidia.

Mientras tanto, los procuradores en Bari informaron ayer que ya interrogaron a otras tres mujeres que declararon haber cobrado dinero por ir a cenar a la casa de Berlusconi en Roma la noche de la elección del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El escándalo sexual salió a la luz por casualidad durante una investigación por presunta corrupción para que el empresario Gianpaolo Tarantini, amigo de Berlusconi, obtenga contratos para proveer de insumos a hospitales públicos. Tarantini, al pasar, mencionó que conseguía chicas para Il Cavaliere.

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