EL MUNDO › EL FRENTE AMPLIO GANO EN URUGUAY POR PRIMERA VEZ EN EL 2005 Y HOY SU CANDIDATO, EL EX JEFE TUPAMARO PEPE MUJICA, ES EL MEJOR POSICIONADO EN LAS ENCUESTAS

Una elección con garra y el plebiscito de una amnistía

En la elección presidencial de hoy en Uruguay también se plebiscitará la ley de amnistía a los violadores de los derechos humanos durante la dictadura y la posibilidad de que voten los residentes en el exterior.

 Por Mercedes López San Miguel

Desde Montevideo

En el centro de la ciudad la gente paseaba por la tarde de un sábado de descanso, pero los puestos de propaganda política, que convivían pacíficamente entre los distintos partidos, recordaban que se aproximaba la elección presidencial. José “Pepe” Mujica, el ex tupamaro y candidato oficialista del Frente Amplio (FA), llegó a la contienda de hoy como favorito para ganar, seguido por el ex presidente de cuño liberal Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional. En un alejado tercer lugar quedó estacionado en los sondeos Pedro Bordaberry, del tradicional Partido Colorado.

Al margen de los transeúntes, en una esquina de la Plaza Independencia, un joven de rastas daba la impresión de que no tenía nada para hacer. Sí tenía ganas de opinar. “Acá todo el mundo quiere al Pepe, sea en el centro, en Pocitos o en Carrasco, porque en todos los barrios está la izquierda.” “Ya tuvimos Battle, Lacalle”, se rió por la rima Daniel De León, un empleado de 35 años. Dos hombres iban en dirección a la rambla con sus cañas de pescar. “Voto por Mujica porque me parece sincero y honesto y porque nunca estuvo mejor el trabajador”, dijo Luis Muñiz, obrero de la construcción. “Lacalle dice que va a abrir fábricas. ¡Si cerró 180! En el ’93 cerró el frigorífico Cruz del Sur, donde trabajaba mi padre.” A su lado, Juan Carlos Cardoso asintió con la cabeza y habló enfático: “El Frente hizo que el sistema de salud integrara al pobrerío, con este gobierno se mejoró la situación de las domésticas y de la policía”, dijo este metalúrgico que vive en el barrio La Teja, de donde proviene el presidente saliente, Tabaré Vázquez.

El Frente Amplio, una ecléctica coalición compuesta entre otros por el Partido Socialista, el Movimiento de Participación Popular (MPP) y Vertiente Artiguista, por primera vez en la historia uruguaya llegó al poder en 2005 de la mano del oncólogo Vázquez. Reivindicó como logros que bajara la pobreza del 30 al 20 por ciento y la indigencia de 3 al 1,5 por ciento, aunque la distribución del ingreso no tuvo el impacto esperado. Para un segundo gobierno, propuso mantener el crecimiento y aumentar la inversión hasta alcanzar un 30 por ciento del PBI. Ayer, Mujica lo reiteró en conferencia con los medios internacionales entre ellos Página/12. “En mi paisito vale la pena invertir, ésa es una preocupación central, porque si la economía no funciona, no se pueden concretar las deudas sociales.”

Su rival del Partido Nacional (Blanco), Luis Alberto Lacalle, ya anunció que bajará el gasto público y usó una expresión poco feliz al decir que si llega al poder, entrará al gobierno “con una motosierra” para cortar el gasto público. Se deduce, entonces, que ese gasto se les restará a las políticas sociales. Lacalle azuzó con el asunto de la inseguridad. Ya dijo que quiere un ministro de Interior que aplique “mano dura” a los delincuentes y buscará bajar la edad de imputabilidad de los jóvenes.

Mientras Mujica reiteraba la necesidad de que se profundice el Mercosur –”luchamos por tratar de mejorar el Mercosur, pero no vamos a renunciar a él”–, su contendiente blanco insistía desde otro punto de la ciudad con que el bloque debería ser sólo comercial. Lacalle se mostró favorable a que Uruguay firme tratados de libre comercio con otros países. Durante la gestión Vázquez, el ex ministro de Economía, Danilo Astori –hoy compañero de fórmula de Mujica– tuvo que dar marcha atrás a la firma de un TLC con Estados Unidos, luego de que se produjera un revuelo en las bases del frenteamplismo. Astori parece haber aprendido la lección. Acompañando a Mujica en la rueda de prensa, señaló que “no es concebible una estrategia de apertura sin el Mercosur”.

Según los últimos sondeos difundidos esta semana, el FA obtiene entre el 47 y el 49 por ciento de intención de votos, el Partido Nacional, entre el 30 y el 32 por ciento y el partido colorado entre el 10 y el 13 por ciento. Los indecisos se ubican entre el 7 y el 8 por ciento. Para ganar, se necesita obtener la mitad más uno de los votos.

El analista Adolfo Garcé, profesor en Ciencias Políticas de la Universidad de la República, prevé un escenario de ballottage, pero no descarta que el FA gane en primera vuelta. Eso sí, dijo a este diario que el oficialismo gana seguro, en primera o en segunda vuelta a fin de mes. “Si el Frente Amplio obtiene el 47 por ciento de los votos, la suma de los otros partidos estaría en un 41 por ciento y no lo alcanzaría en segunda vuelta. Además, con ese porcentaje el FA se asegura la mayoría parlamentaria”. Ayer Lacalle dijo que si el FA consigue la mayoría en el Congreso, él no se baja si hay segunda vuelta. En ese escenario, Pedro Bordaberry apoyará a Lacalle, mientras que el Partido Independiente fue renuente a sentar posición. Garcé no lo ve como un obstáculo. “La mitad del electorado independiente preferirá a Mujica, lo mismo que una parte de los blancos que emparienta el perfil del candidato oficialista con el del compañero de Lacalle, Jorge Larrañaga.”

Como ya lo anticipó el carismático aspirante oficialista, hay puntos de convergencia con sus rivales, en asuntos prioritarios como educación, seguridad, reforma de la gestión pública e innovación. “Esto se debe a que tanto Mujica como Lacalle intentaron captar al electorado de centro. Sin embargo, queda claro que las políticas sociales del FA fueron ambiciosas y que Lacalle tiene una matriz liberal”, concluye el profesor Garcé.

Plebiscitos

Junto a los comicios presidenciales se realizarán dos consultas. Una es por la anulación de la Ley de Caducidad, una amnistía que impide juzgar a los responsables de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura (1973-1985). La instalación de la consulta corresponde a una iniciativa de la Coordinadora Nacional por la Ley de Caducidad, que agrupa a la única central sindical, PIT-CNT, y a organizaciones sociales. En concreto, si se está a favor de la anulación, se debe colocar la boleta rosada del “Sí” y si no, no hay papeleta contraria. Según los últimos sondeos, el “Sí” sólo llega al 47 por ciento de los votos, con un 12 por ciento de indecisos –para que el plebiscito triunfe, debe contar con el 50 por ciento más uno de los votos–. El Frente Amplio apoyó la campaña por el Sí, sin embargo, durante el gobierno no apeló a su mayoría parlamentaria para derogar la norma. Página/12 le preguntó al candidato Mujica cuál será su política con los derechos humanos. “La ley de Caducidad fue acordada en 1986 (por un pacto entre blancos y colorados) y reconfirmada a través de un plebiscito en 1989. El gobierno se comprometió a respetar la voluntad del pueblo. Yo respeto la decisión de la mayoría. Vamos a votar por anularla.” Tanto Lacalle como Bordaberry se opusieron a modificar la norma.

La otra consulta es por el voto epistolar de los residentes uruguayos en el exterior. Se calcula que unos 20 mil uruguayos viajaron desde la Argentina para sufragar. Según indican los sondeos, sería el último viaje obligado.

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Según las encuestas, la duda es si Pepe Mujica gana en primera vuelta o si deberá ir al ballottage.
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