EL MUNDO › LUEGO DE LA PRESIóN DE LOS PAíSES DE LA UNASUR

Lobo no participará de la cumbre

La amenaza de boicot de los países sudamericanos fue exitosa y Porfirio Lobo, el presidente nacido de la dictadura hondureña, no participará de la cumbre en Madrid entre la Unión Europea y América latina. “Si nuestra presencia en España por invitación de la Unión Europea genera conflictos, pues no vamos a estar allí”, explicó ayer Lobo, dando por concluido el asunto. Su delegación no estará presente el 17 y 18 de mayo, pero sí viajará para la cumbre del 19, que será exclusivamente entre el bloque europeo y los países centroamericanos. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero había intentado negociar para evitar la silla vacía de Honduras. Según los rumores que circulaban el miércoles por la noche en los medios internacionales, buscó garantizar la vuelta a Tegucigalpa del ex presidente derrocado, Manuel Zelaya. Un objetivo que ni Estados Unidos ha conseguido hasta ahora.

Como lo hizo el dictador Roberto Micheletti durante sus siete meses en el poder, ayer Lobo volvió a elegir el aislamiento internacional a dar el brazo a torcer. “El presidente Zelaya no viene porque no quiere venir (...) Díganle que tome el avión y que se venga, aquí no hay problema, aquí nadie va a actuar arbitrariamente de ninguna manera”, desafió el mandatario hondureño, mientras a puertas cerradas y lejos de las cámaras seguía negociando en Tegucigalpa el secretario de Cooperación Iberoamericana de España, Juan Pablo de la Iglesia.

Las palabras de Lobo fueron recibidas en República Dominicana, el nuevo hogar de Zelaya desde hace más de tres meses, como un no rotundo. “Levánteme las órdenes de captura de oficio, anule los juicios penales presentados por los golpistas y le aseguró que mañana al mediodía (por ayer) estoy en Honduras”, le respondió el dirigente exiliado, a través de un mail difundido por su asesor, Rasel Tomé.

Tanto Zelaya como la mayoría de los países sudamericanos coinciden en que no existen garantías legales en la pequeña nación centroamericana. No sólo porque el actual gobierno de Lobo fue elegido al calor de las armas de las fuerzas armadas, sino que se mantienen en el cargo algunos funcionarios centrales en el golpe de Estado del 28 de junio pasado. Por ejemplo, el comisionado de Derechos Humanos Ramón Custodio, el fiscal general de la Nación, Luis Rubí, y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera, uno de los jueces que firmó la orden de detención contra Zelaya y que avaló su deportación en medio de la madrugada, en pijama y a punta de ametralladoras.

Por esas razones, el presidente ecuatoriano y pro témpore de la Unasur, Rafael Correa, le había comunicado al gobierno de Zapatero, presidente pro témpore de la UE, que sus colegas sudamericanos, excepto el colombiano Alvaro Uribe y el peruano Alan García, no compartirían una mesa o un debate con Lobo en Madrid. “Sería un antecedente funesto para la región”, había explicado.

Mientras que el gobierno hondureño no logró quebrar el consenso mayoritario de los países sudamericanos, ya casi terminó de convencer a sus vecinos centroamericanos. El mandatario de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, prometió que en la cumbre de Madrid intentará convencer a sus pares de México y Brasil para que reconozcan al gobierno de Lobo y le permitan reinsertarse en la OEA, organización de donde fue expulsado días después del golpe de Estado.

El mandatario hondureño también recibirá todo el apoyo posible por parte de España. El 19 de mayo, cuando ya haya terminado la cumbre con los países sudamericanos, Lobo será recibido por Zapatero y por el rey Juan Carlos, las dos máximas autoridades del país. De esa manera, la Unión Europea volverá a incluir a Honduras en las negociaciones por un Acuerdo de Libre Asociación con Centroamérica, un diálogo del que lo había excluido tras el derrocamiento de Zelaya.

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