EL MUNDO › CRECE BOLIVIA CON TENSIONES

Reclamo indígena

 Por Sebastián Ochoa

Página/12 En Bolivia

Desde La Paz

Bolivia festejó 185 años de la declaración de su independencia con una serie de conflictos que rodean al gobierno de Evo Morales (foto) .Un desacuerdo limítrofe entre dos departamentos, críticas de organizaciones indígenas por la política gubernamental de explotación de recursos naturales y la escandalosa borrachera de un senador oficialista son algunos, entre otros, motivos que preocupan en el Palacio Quemado. Ayer, el presidente respondió a los indígenas cuyos territorios reciben la contaminación de empresas mineras, entre otras. “El gobierno sustenta la industrialización de los recursos naturales sin provocar daños a la Madre Tierra ni al medio ambiente”, sostuvo Morales luego de promulgar una ley para la explotación de hierro de El Mutún, en Santa Cruz.

El Consejo Nacional de Markas y Ayllus del Qullasuyu (Conamaq) anunció que el próximo 9 de agosto cortará el agua a la Empresa Minera Coro Coro, acusada de contaminar aguas y tierras de varias comunidades de La Paz. Para la organización de los pueblos quechua y aymara, el mismo problema se repite con mineras de Oruro, Potosí, Cochabamba y Chuquisaca. Advirtieron que los desechos químicos llegan al lago Titicaca, que Bolivia comparte con Perú.

Los indígenas andinos y de tierras bajas reclaman que se respete el derecho a la consulta a las comunidades cuando capitales privados y el Estado pretendan explotar recursos naturales en sus territorios. En ese sentido, consideran que hay contradicciones entre el discurso pro Pachamama del gobierno y sus acciones.

“La nueva Constitución dio al pueblo todo el poder político, pero no se nos permite usarlo. La gente no vive de discursos ni de ideologías, sino de hechos. Queremos respuestas”, dijo a este diario Rafael Quispe, mallku de Industrias Extractivas del Conamaq. “El socialismo comunitario que plantea el gobierno es puro discurso, por eso la gente se ha dado cuenta de que están profundizando el capitalismo”, evaluó.

Las organizaciones indígenas exigen a la Asamblea Legislativa Plurinacional que considere las propuestas de las bases al momento de aprobar leyes. Página/12 se comunicó con el senador Isaac Avalos, del Movimiento Al Socialismo (MAS), para consultarlo sobre este tema. Pero al escuchar la pregunta optó por cortar la comunicación.

Otro masista en apuros es el senador Fidel Surco, todavía secretario ejecutivo de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (Cscib). El lunes pasado, por la mañana, chocó en El Alto el vehículo que conducía, según las pericias, en insostenible estado de ebriedad. El asambleísta tuvo el beneficio de dormir ocho horas en la comisaría hasta que lo llevaron al hospital para analizar cuánto alcohol cargaba en su sangre. Todavía le quedaba 1,5 por ciento.

“Bueno, es una conferencia de prensa. Vamos a pedir mucho respeto por eso, porque está hecha para temas internacionales”, gambeteó Morales cuando le preguntaron sobre lo sucedido a Surco. Según un estudio de Captura Consulting, la imagen positiva de Morales es del 49 por ciento. Si hubiera que creer en los números, se observa el desgaste del capital político del presidente, reelegido en diciembre pasado con el 64 por ciento de los votos. A ello contribuyen conflictos como los de estos días. O la incapacidad para resolver problemas como el que tienen Oruro y Potosí, enfrentados desde hace diez días por la propiedad de un yacimiento de piedra caliza que sirve para hacer cemento, ubicado justo en el límite entre estos departamentos. Los manifestantes potosinos amenazan con cerrar el paso a la Argentina por La Quiaca.

Los problemas domésticos no afectan a la economía de Bolivia, que en el primer semestre creció un 3,3 por ciento. Sin embargo, el gobierno pronosticaba llegar a este mes con un aumento del 4,5 por ciento. Los números positivos se deben principalmente a las regalías por la explotación de gas y petróleo. Aunque el Estado tiene la mayoría accionaria en todas las empresas, aún no tiene capacidad operativa ni técnica para explorar y perforar pozos. Por este motivo, Bolivia aún depende de las transnacionales para extraer sus hidrocarburos. El presidente atribuye el poco avance en la materia a los papeleos entre ministerios. “Uno de los peores enemigos de Bolivia es la burocracia. Tenemos dinero y no podemos gastar”, dijo ayer en Santa Cruz.

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Imagen: AFP
 
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