EL MUNDO › EL PARTIDO CONSERVADOR DE CAMERON BAJó DRáSTICAMENTE EN LOS SONDEOS

El costo por el escándalo

La revelación de que el tesorero de los conservadores ofrecía acceso al premier y favores a cambio de donaciones obligó a que se destapara la lista de aportantes. Entre ellos estaba un petrolero que se benefició con la caída de Khadafi.

 Por Marcelo Justo

Desde Londres

El escándalo de “donaciones por acceso político” ha golpeado duramente la imagen del Partido Conservador de David Cameron. Un sondeo realizado ayer por la encuestadora Comress para el matutino británico The Independent le da al laborismo una ventaja de 17 puntos en la intención de voto. La revelación de que entre los donantes que cenaron con el primer ministro se encuentra un petrolero que se benefició con la caída del gobierno de Khadafi en Libia va a empeorar las cosas. La principal razón de este drástico viraje de la percepción pública es que los conservadores son considerados hoy el “partido de los ricos”.

La encuesta halló que dos de cada tres votantes tienen esa imagen de los tories. La encuestadora buscaba medir la percepción pública luego del presupuesto del miércoles pasado, en el que el ministro de Finanzas George Osborne anunció una reducción impositiva a los más ricos junto a la eliminación de una exención para los jubilados, que reducirá sus ingresos en los próximos años. Pero el estallido, el domingo, del escándalo de cash for access (dinero por acceso) le permitió una medición diferenciada del estado de la opinión pública antes y después de las revelaciones del Sunday Times. En las 337 entrevistas llevadas a cabo antes del escándalo, los laboristas tenían el apoyo de un 39 por ciento de la población, los conservadores un 35 por ciento y sus aliados en la coalición, los liberal-demócratas, un 11 por ciento. En las 335 entrevistas que realizó el domingo el panorama había cambiado radicalmente. Entre uno y otro sondeo se encontraba la filmación con cámara oculta del Sunday Times, que mostraba al tesorero del Partido Conservador ofreciendo, a cambio de una donación de 250 mil libras, acceso a David Cameron y George Osborne y la posibilidad de influir en la política gubernamental. En esta segunda medición, la intención de voto de los laboristas subía a un 47 por ciento, la de los conservadores caía a un 30 por ciento, mientras que sus socios liberal-demócratas mantenían su magro 11 por ciento.

El primer ministro intentó calmar las aguas publicando este lunes una lista de 12 donantes al Partido Conservador que visitaron su residencia en 10 Downing Street y la casa de campo oficial de Chequers, pero fue duramente criticado por negarse a comparecer ante la Cámara de los Comunes y por no aceptar preguntas de los periodistas. La lista de Cameron dejó además al descubierto algunos datos comprometedores. Entre los invitados a cenar con el primer ministro figura Ian Taylor, director de la petrolera Vitol que financió a los rebeldes libios y podría beneficiarse con contratos millonarios en ese país a partir de la caída de Khadafi. Cameron fue uno de los artífices de la alianza internacional para derrocar al libio, a pesar de que había ganado las elecciones de mayo de 2010 declarándose contrario a aventuras militares al estilo de Irak 2003.

Otro invitado a cenar con el primer ministro fue Michael Spencer, director de ICAP, el más importante broker de transacciones financieras de Londres, quien en una entrevista en febrero indicó que sabía de primera mano, “por un alto miembro del gobierno a quien conozco personalmente, que vetarán un impuesto europeo a las transacciones financieras”. Entre los 12 invitados de la lista de Cameron suman 17 millones de libras en donaciones al Partido Conservador.

La arista más filosa del escándalo es la oferta que el hoy ex tesorero del Partido Conservador Peter Cruddas hizo a los dos periodistas del Sunday Times que se hicieron pasar por ejecutivos de un Fondo de Inversión con sede en el paraíso fiscal de Liechtenstein. Cruddas ofreció canalizar sus donaciones a través de una compañía británica para burlar la ley que prohíbe a las compañías extranjeras financiar a partidos políticos. Este dato será el eje de la ofensiva laborista que está solicitando una investigación independiente sobre el cash for access. Como siempre, la política, igual que la vida, da sorpresas. El principal aliado de esta ofensiva es el magnate australiano Ruppert Murdoch, quien ha apuntado con sus principales publicaciones, The Sun, The Times y el Sunday Times a los ingratos conservadores que, una vez en el gobierno, intentaron salvarse del escándalo de las escuchas telefónicas periodísticas, ordenando una investigación del grupo Murdoch.

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Cameron fue uno de los artífices de la alianza internacional para derrocar al coronel Khadafi.
Imagen: AFP
 
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