EL MUNDO › OPINION

El reto de Syriza

 Por Costas Isychos *

Quizás los resultados de las últimas dos elecciones en Grecia, el 6 de mayo y 17 de junio, sorprendieron a nuestros enemigos. A nuestros camaradas y amigos también.

A nosotros que esperábamos, después de dos años y medio de luchas continuas y sacrificios personales de tantas y tantos camaradas, con una contribución de todos los miembros y amigos de Syriza, que nos hace recordar las mejores páginas de la historia del movimiento progresista, democrático y comunista, fue algo más que una sorpresa.

Nos demostró que la solidaridad, la convicción de nuestra razón, de nuestro proyecto político nacional y europeo tienen raíces sociales con el contendido de la memoria histórica de la lucha de nuestro pueblo. Nos demuestra que la juventud puede volver a ser la rueda que haga girar la historia. Todos los profetas del “fin de la historia”, que nos hablaban del fin de las ideologías y de la izquierda, se han quedado mudos y sin argumentos. Solamente repetían mecánicamente el terrorismo mediático de los Financial Times, del Herald Tribune, de la Bild de Alemania y de las elites repitiendo día tras día y noticiero tras noticiero que el voto a Syriza, con una supuesta victoria electoral era el principio del caos económico del país con su supuesta salida del euro.

Después de los primeros días del inicio de la batalla electoral, en todos los debates en la televisión durante los dos meses de dos consecutivas elecciones, todos los representantes de Syriza tenían que responder sin poder terminar lo que querían decir con unos 30 segundos, siendo constantemente atacados por los periodistas y los representantes de los otros partidos políticos. Se trata de una postmoderna versión de la dictadura de los medios de comunicación que realizaron un golpe de Estado sin balas y ni tanques, sino con armas mediáticas sintonizadas para matar las conciencias y la lógica, para introducir el miedo y el terror.

Grecia no es solamente un conejillo de Indias del neoliberalismo en Europa, es un experimento avanzado en una Europa salvaje y ultraliberal a nivel económico y social pero en cada aspecto cultural, mediático y político. ¿Por qué este ataque no paró y no pudo marginalizar el mensaje de la izquierda, ni en la primera elección ni en la segunda? El increíble avance de Syriza en votos y en la esperanza que se ha plantado en las conciencias y el corazón del pueblo, que no solamente castiga con su voto, pero al mismo tiempo da respuestas y alternativas políticas, no es una particularidad solamente nuestra.

Creemos, estamos claramente convencidos de que con nuestros camaradas en España, en Portugal, en Irlanda, etc. tenemos que avanzar con más claridad y coordinación a nivel europeo, para demostrar que lo imposible en el vocabulario político de nuestras izquierdas no existe. Esta tormenta de austeridad sin fin, de chantajes del sistema financiero, que quiere pueblos asustados sin el deseo de resistir y luchar no es una fórmula invencible. Al contrario, la respuesta se encuentra en la constante participación de nuestras fuerzas en cada movimiento social, obrero, juvenil, femenino en cada plaza y calle que se convierte en una trinchera pacífica llena de esperanza y optimismo, reiterando nuestras propuestas alternativas en cada sector para cada trabajador, y más todavía para cada desocupado que no tiene que perder su fe.

Todo este contexto no ha cambiado pocos días después de los resultados. Syriza ya está en la oposición oficial con 71 escaños y el 26,89 por ciento de votos con más de 1.600.000 votos, con la misma firmeza en su proyecto político, pero ya con una responsabilidad histórica. Las demás fuerzas políticas, tratando de presentar su derrota programática y ideológica como la “necesidad de la salvación nacional”, creando un gobierno de coalición tripartidaria (Nueva Democracia, Pasok y la “izquierda democrática”. Veremos en este nuevo contexto que nuestros retos son complejos pero más claros al mismo tiempo. Creando espacios sociales para los movimientos antineoliberales tan diversos como el arco iris, con los colores de la esperanza. Reforzando nuestro proyecto alternativo, intensificando nuestras luchas dentro un cuadro internacionalista con mejor coordinación.

El rapto de Europa, la más bella joven de la Antigüedad, por el rey de los dioses de Olimpo, Zeus, que se disfrazó de toro para llevársela hacia el norte fue un mito (dando al continente desconocido su nombre actual) bastante interesante y con paralelas modernas. Un nuevo rapto de Europa y de sus pueblos, esta vez por las fuerzas más oscuras, hambrientas y turbias del capitalismo financiero no es un mito, es la historia actual. Quizás nuestra izquierda europea pueda convertir a cada ser humano y a nuestras sociedades, que sufren en nuestro continente, en el motor de los cambios y las rupturas con este sistema inhumano. Quizás después del descubrimiento de la democracia clásica en Grecia, 3000 años atrás, ahora en este mundo moribundo tenemos que redescubrirla todos juntos. Este es nuestro reto común.

* Secretaría Política de Synapsismos, responsable de política internacional.

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