EL MUNDO › LAS LUCHAS INTERNAS EN LA CUPULA DE LA IGLESIA CATOLICA

Apuntes zoológicos del Vaticano

El objetivo de los Vatileaks sería derrocar al secretario de Estado (el cardenal Tarcisio Bertone), acusado de excesiva concentración de poderes, de nepotismo y sospechoso de querer controlar la sucesión del solio pontificio.

“Vatileaks: apuntes de zoología vaticana” se titula la nota publicada por la revista católica española Vida Nueva en la que su corresponsal en Roma, Antonio Pelayo, hace un pormenorizado análisis de las luchas internas en la cúpula de la Iglesia Católica universal y asegura que no hay “un rey león que dirige el juego y mueve entre bastidores a los diversos animales de esta jungla”, sino que se han producido una serie de coincidencias de intereses y que, finalmente, “todos esos movimientos acabaron concentrándose en un objetivo: derrocar al secretario de Estado (el cardenal Tarcisio Bertone), acusado de excesiva concentración de poderes, de nepotismo y sospechoso de querer controlar la sucesión del solio pontificio”.

Vida Nueva, que se edita en Madrid, es un semanario católico de actualidad, cuya versión argentina se encuentra en preparación y aparecerá en breve en Buenos Aires. Su corresponsal en Roma está reconocido como uno de los periodistas que mejor conocen el funcionamiento del Vaticano y de los cuadros directivos de la Iglesia.

Según Pelayo, las revelaciones conocidas como “Vatileaks” pueden tener su origen tanto en la “falta de internacionalidad” del gobierno de la Iglesia Católica y la desproporcionada presencia de los italianos que luchan por la sucesión del Papa Benedicto XVI, como en las disputas por “el control del IOR (el banco vaticano), que resulta una perla muy apetecible y cómoda para cualquier institución que pretenda actuar a nivel internacional sin excesivas cortapisas”. Entre quienes alimentan estas intenciones podrían estar, según el mismo periodista, “los norteamericanos caballeros colombinos, deseosos desde hace mucho tiempo de hacerse con el gobierno del Instituto (el banco vaticano, oficialmente conocido como Instituto para las Obras de la Religión) y que parecen haberse mimetizado como inocentes corderos”. El corresponsal de Vida Nueva se refiere a la poderosa organización denominada “Caballeros de Colón”, un grupo de ultraderecha fundado en 1882 por el sacerdote norteamericano Michael Mc Givney para, supuestamente, continuar con la obra del genovés que “trajo el cristianismo al nuevo mundo”. Los caballeros colombinos constituyen un fuerte grupo ideológico y de poder económico en la Iglesia Católica pero que hasta el momento no ha logrado tomar el control del IOR.

Según Pelayo los “Caballeros de Colón” estarían detrás de la destitución ocurrida el 24 de mayo pasado de Ettore Gotti Tedeschi, titular del banco vaticano nombrado por Bertone (23 de setiembre de 2009) aparentemente con la indicación de “aumentar la transparencia en la gestión de la institución” después de los escándalos protagonizados durante la gestión del cardenal norteamericano Paul Marcinkus (fallecido en el 2006) y a quien se le atribuyen negociados en combinación con los banqueros italianos Roberto Calvi (1920-1982, ex presidente del Banco Ambrosiano y también conocido como “el banquero de Dios”) y Michele Sindona (1920-1982, banquero y miembro de la logia Propaganda Due).

Gotti, siempre según la versión de Vida Nueva, avanzó en “procedimientos destinados a prevenir el terrorismo y el blanqueo de capitales” para lo cual el Vaticano creó en el 2010 la AIF (Autoridad de Información Financiera). “Sin entrar en detalles técnicos –dice Pelayo–, la ley vaticana fue incomprensiblemente modificada un año después, introduciendo un mayor control de la Secretaría de Estado (conducida por Bertone) frente a la AIF, a pesar de la oposición del presidente de la misma, cardenal Nicora, y de Gotti Tedeschi.”

En resumen, el corresponsal de Vida Nueva en Roma sintetiza las intrigas de los “cuervos” vaticanos es una lucha por el poder dentro de la Iglesia y por la sucesión de Benedicto XVI, por una parte, y por el manejo del banco vaticano y las operaciones no demasiado transparentes que por allí se canalizan. Por supuesto, todo ello es enfáticamente desmentido por la institucionalidad católica. “La gente cree que hay una guerra entre bandas, pero, por amor de Dios, estamos todos con el Papa, un frente común, como ha dicho el cardenal Bertone”, asegura el cardenal argentino Leonardo Sandri según declaraciones que le atribuye el mismo Antonio Pelayo. Para el periodista, Benedicto XVI ha estado al margen de las conspiraciones y resulta más bien una “víctima” de las disputas en la cúpula, pese a lo cual “la blanca paloma (Ratzinger) tiene el perdigón bajo el ala”.

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Los Vatileaks son reflejo de la lucha por la sucesión del papa Benedicto XVI.
Imagen: AFP
 
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