EL MUNDO › ELECCIONES EN ISLANDIA

La derecha al acecho

Islandia depositaría hoy su confianza en el Partido Progresista, de tendencia conservadora, y, si se cumple el vaticinio unánime de las encuestas, los socialdemócratas, que gozan de una mayoría legislativa absoluta de 34 sobre 63 bancas, perderán las elecciones pese a haber levantado parcialmente al país de la debacle financiera heredada por el gobierno que aplicó a rajatabla la receta económica de Milton Friedman.

Los pronósticos parecen injustos si se piensa que la primera ministra, Johanna Siguroardóttir, enfrentó las consecuencias de lo que se considera el experimento más profundo de desregulación y privatización. Durante una década, la banca se había convertido en un centro de especulación que atraía capitales de todo el mundo y los islandeses vivieron un jolgorio de consumo. Pero la fiesta terminó en 2008, a la par de la de Estados Unidos. La gran burbuja financiera estalló al declararse en quiebra los grandes bancos comerciales, arruinando a decenas de miles de islandeses y arrasando las inversiones foráneas que venían disfrutando de jugosos dividendos. Ante esto, la primera ministra socialdemócrata, por un lado, respetó la exigencia popular de negarse a cubrir las pérdidas sufridas por los ahorristas extranjeros pero, por el otro, siguió paso a paso un plan acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a cambio de un crédito por 1500 millones de euros.

“La deuda que todavía tienen los islandeses y la amargura por las injusticias sociales cometidas durante el manejo de la crisis es enorme”, sostuvo el candidato del Partido Progresista, Sigmundur David Gunnlaugsson (foto), el joven de 38 años favorito con un respaldo del 30 por ciento en las intenciones de voto. Si se tiene en cuenta que casi todos los islandeses arrastran una deuda hipotecaria, que el 48 por ciento de casi 320 mil habitantes tienen problemas para llegar a fin de mes y que el 36 por ciento no puede asumir gastos inesperados, es comprensible por qué la iniciativa progresista, que promete soluciones rápidas a todos los problemas, cala hondo en el electorado. Según el portal español 20minutos, el triunfo del Partido Progresista dejaría en un mal lugar al Partido Independiente, la tradicional expresión de la derecha, y podría provocar la salida de su candidato, Bjarni Benediktsson.

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