SOCIEDAD › INSOLITAS ACUSACIONES CONTRA LA HIJA DE RAUL MARTINS

La denunciante ahora es denunciada

 Por Raúl Kollmann

Será el 10 de mayo a las 11. De forma insólita, Lorena Martins –quien denunció a su padre, el ex agente de Inteligencia Raúl Martins, por manejar ocho prostíbulos– tendrá que prestar declaración indagatoria por haberse llevado un televisor de 32 pulgadas del apart hotel, también propiedad de su padre, en el que vivía y del que no la dejaron salir horas después de que denunciara el proxenetismo. Además, le imputan no haber pagado la cuenta de la habitación que ocupó en ese complejo de la calle Anchorena en el que Martins –según la denuncia de su hija– paga prostitutas para atraer clientes a un supuesto boliche de solos y solas. La Justicia paralizó la causa contra Raúl Martins porque –se adujo– una hija no puede denunciar a su padre; pero los empleados del ex agente de la SIDE acosan ahora a la joven con imputaciones de orden menor, que le significan una persecución, mucho trabajo de su abogado Adrián Albor y, obviamente, distraer esfuerzos para que Lorena no continúe con las imputaciones contra su padre.

Como lo reveló en exclusiva Página/12, la joven se presentó ante la Justicia argentina a principios de 2012 y denunció a quien es considerado uno de los mayores zares de la prostitución en el país y en México. Lorena detalló los siete locales que tiene funcionando en Buenos Aires, quiénes son los testaferros, por dónde hacían huir a las chicas en casos de inspección, las coimas que se pagaban en cada caso e incluso casos de mujeres que fueron llevadas a México y entregadas a narcos el mismo día de su llegada. Varias chicas confirmaron los relatos y Lorena presentó abundante documentación. Organizaciones no gubernamentales como La Alameda acompañaron la denuncia formulada por Lorena, asistida por el doctor Albor.

Después de un tortuoso proceso legal, la jueza María Romilda Servini de Cubría dictaminó que una hija no puede denunciar a su padre. A esa altura ya había pasado muchísimo tiempo y no se allanó ninguno de los antros que enumeró Lorena.

Para colmo, desde hace meses se lanzó una contraofensiva con acusaciones banales, como haberse llevado un televisor o no haber pagado una cuenta. La citación de la indagatoria fue hecha por el Juzgado de Instrucción Nº 31 de la Ciudad de Buenos Aires y hubo un inmediato repudio de la Red Global de ONG de América Latina (RATT, por su sigla en inglés), que es miembro del directorio de redes de la OEA. “Parece que para la Justicia argentina es más importante recuperarle una televisión vieja, de caja negra, de 32 pulgadas, al señor Martins, librando un allanamiento, que esclarecer las conexiones que tiene Raúl Martins vinculado con la trata, el tráfico de personas y proxenetismo y haber colaborado con dinero de la red de trata en la campaña macrista”, señala el comunicado de la Red Global de ONG. Efectivamente, la vivienda bonaerense de Lorena –que estuvo en España en los últimos meses y tuvo allí una hija– fue allanada, pero el televisor no estaba porque Lorena nunca lo tuvo.

Durante todo el proceso en el que la joven denunció los prostíbulos de su padre recibió el respaldo y se reunió con el actual papa Francisco, por entonces cardenal Jorge Bergoglio.

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