EL MUNDO › SIMILITUDES Y DIFERENCIAS CON EL GOLPE FALLIDO DEL 2002

Golpistas de mecha lenta

Antes las FF.AA. tenían un rol muy activo, prácticamente todos los medios estaban en contra de Chávez y la oposición no tenía líder. Ahora hay más protagonismo de los estudiantes, hay más equilibrio en los medios y la economía empeoró.

 Por Mercedes López San Miguel

Las recientes declaraciones de Nicolás Maduro comparando la situación que hoy atraviesa Venezuela con el efímero golpe de Estado de abril de 2002 llaman a pensar en las semejanzas y diferencias que hay entre aquella bisagra en la historia de ese país y las actuales circunstancias en donde se percibe un pulso desestabilizador. “Los grupos fascistas querían activar el escenario de 2002”, dijo el mandatario al referirse a la violencia que siguió a una marcha opositora del 12 de febrero, que dejó un saldo de tres muertos. Las fortalezas y debilidades del oficialismo y de la oposición, así como el rol que juegan las Fuerzas Armadas, los diversos sectores sociales y los medios, forman parte del entramado en uno y otro momento.

Como antecedente de la situación actual aparecen los comicios anticipados de abril de 2013 tras el fallecimiento de Hugo Chávez. El candidato sucesor, Maduro, le ganó a Henrique Capriles por una ajustada mayoría, pero éste llamó a desconocer el resultado, en una suerte de desobediencia callejera que provocó nueve muertos y el repudio de la región. A diferencia de 2002, la oposición cuenta con un líder que reúne a una heterogeneidad de partidos ultras y moderados en la alianza Mesa de Unidad Democrática (MUD). Habiendo aprendido la lección de hace diez meses, Capriles esta vez se muestra cauteloso y son otros dirigentes opositores los que llaman a movilizarse contra el gobierno: Leopoldo López y María Corina Machado. Hete aquí una similitud: ambos apoyaron el golpe contra Chávez y firmaron el acta de constitución del gobierno de facto de Pedro Carmona.

José Sant Roz, escritor y profesor en la Universidad de Los Andes, compara la estrategia de la derecha respecto del pasado. “Hoy el proyecto es de mecha lenta, el método que se aplica en Venezuela es el de producir varias explosiones, causar conmoción, mantener un clima de agitación, generar terror, que la gente se canse. ¿El fin último?: la renuncia de Maduro”, señaló a Página/12.

En el libro Tiempos de oscuridad, Marcos Roitman Rosenmann señala que en abril de 2002 con Venezuela se inauguró en América latina “un nuevo golpe de Estado”, ya no exclusivamente militar. “Un sector de las fuerzas armadas, en colaboración con empresarios y los partidos tradicionales desplazados del poder desde 1998 se alzó contra el jefe de Estado. No tuvieron éxito. Con el presidente Chávez secuestrado, el pueblo organiza su defensa, y al cabo de tres días, la movilización popular, unida a sectores mayoritarios y leales de las fuerzas armadas, logra la liberación de Chávez, consiguiendo su retorno al palacio de Miraflores.”

Como telón de fondo está la situación económica actual. Según el Banco Central de Venezuela, el 2013 cerró con una inflación del 56,3 por ciento, cifra inédita en los 15 años de gobierno bolivariano. El índice de escasez, que mide el nivel de abastecimiento de productos y alimentos diversos, se ubicó en 28 por ciento en enero. Maduro acusa a los sectores privados ligados a la oposición de ejercer una “guerra económica” y especular con los precios.

Margarita López Maya, profesora de la Universidad Central de Venezuela, cree que se trató de una protesta estudiantil en momentos de insatisfacción de una parte de la sociedad. “Aquí lo que ha habido es una protesta de los estudiantes. Como es sabido, el movimiento estudiantil suele surgir para dar manifestación al descontento social, en este caso por la inflación, la inseguridad y el desabastecimiento de algunos productos básicos como la harina de maíz.”

¿Qué empezó primero, el llamado de los universitarios o la convocatoria opositora? ¿O son parte de lo mismo? La politóloga afirma a este diario que se trata de una manifestación que fue acompañada por los partidos antichavistas.

¿Es posible que la oposición busque romper la unidad y el compromiso de los militares con el proceso bolivariano? Sant Roz ve altamente improbable que lo consiga. “Los que eran cadetes en 2002 ahora son oficiales que recibieron la formación socialista y antiimperialista. Chávez era un gran pedagogo. La vieja oficialidad se instruía en la Escuela de las Américas, eso cambió de forma contundente. En la plaza Altamira, bastión opositor, hoy no se ve un militar activo ni retirado. En aquel entonces había 40 oficiales concentrados. ¿Hoy qué militar se atrevería a salir a hacer una declaracion pública en contra de Maduro?”

Mientras avanza la investigación para determinar cómo murieron dos simpatizantes de la oposición y uno del chavismo, Maduro destituyó al general Manuel Bernal como director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), después de que reconociera que miembros de ese cuerpo incumplieron la orden de acuartelarse y no salir a la calle el miércoles 12. “Las únicas policías y funcionarios que debían estar en las calles, como estuvieron conteniendo la violencia, era la Policía Nacional y la Guardia Nacional en una segunda línea”, dijo el gobernante.

Como en 2002, amplios sectores populares apoyan al chavismo, mientras que entre las clases medias y altas se percibe el mayor descontento con el gobierno. En abril de ese año, cuatro canales de televisión apoyaron sin disimulo el golpe y ejercieron un bloqueo informativo omitiendo transmitir las manifestaciones de apoyo a Chávez. Recordada es la imagen de las sedes de Radio Caracas Televisión –RCTV–, Globovisión y Venevisión rodeadas por simpatizantes del gobierno que clamaban “informen la verdad”.

Pero la política de comunicación pública del chavismo cambió a partir de esa fecha, avanzando contra la concentración de medios en manos privadas. En 2007, el gobierno no le renovó la licencia a RCTV y comenzó a revisar la licencia de una decena de medios que incumplían con el pago de impuestos o no estaban legalizadas. El año pasado, Globovisión cambió de propietarios y su línea editorial dejó de ser ultraopositora y se dice que el dueño de Venevisión pactó con el oficialismo, moderando de a poco su oposición. El gobierno, además de contar con el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), incorporó otras emisoras afines: Telesur, TVES, ViveTV y Avila TV. Entonces la cobertura de la noticia local es muy diferente, a tal punto que la oposición se queja de estar invisibilizada. No sucede lo mismo con los diarios: El Universal y El Nacional continúan siendo los más importantes de Venezuela, con una línea editorial opositora. A diferencia de 2002, las redes sociales esta vez se utilizaron para subir imágenes y acordar concentraciones.

Es sabido que Estados Unidos financió a organizaciones no gubernamentales opositoras en los albores del efímero golpe de hace doce años. Basta revisar los cables del Departamento de Estado que reveló Wikileaks. El gobierno venezolano asegura que funcionarios consulares norteamericanos hicieron contactos entre 2012 y este año con “dirigentes que captan para el entrenamiento, el financiamiento y la creación de organizaciones juveniles mediante las que se promueve la violencia”, según explicó el canciller Elías Jaua el lunes pasado al anunciar la expulsión de tres diplomáticos estadounidenses. Washington negó las acusaciones. Los actores son los mismos, es otro el contexto nacional y regional. Venezuela cuenta con el apoyo de los bloques Mercosur, Celac y Unasur, pero la situación económica es más complicada que una década atrás.

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Simpatizantes del gobierno protestan contra Leopoldo López, arrestado el martes.
Imagen: AFP
 
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