EL MUNDO › AL MENOS 22 VíCTIMAS FATALES EN UN NUEVO NAUFRAGIO DE UN BARCO CARGADO DE MIGRANTES

Cuatro niños murieron en el mar Egeo

Mientras guardacostas turcos buscan sobrevivientes, Hungría sella su frontera con Serbia, Belgrado exige que Budapest revea su posición y la Unión Europea convoca a una cumbre para abordar el conflicto de los desplazados.

La crisis migratoria tuvo ayer un nuevo capítulo con la muerte de al menos 22 personas, entre las cuales cuatro eran niños, en el naufragio de una embarcación sobrecargada que navegaba entre Turquía y Grecia. Otras 211 personas fueron rescatadas por los guardacostas en el mar Egeo. En tanto Serbia pidió a Hungría que abra su frontera, cerrada desde la noche del lunes y la Unión Europea (UE) anunció realizará una cumbre para abordar el conflicto de desplazados la semana próxima.

La embarcación que se hundió ayer intentaba llegar a la isla griega de Kos, según la agencia de prensa Dogan. El barco había zarpado de la región de Datça y ayer continuaban las operaciones de búsqueda de supervivientes. La embarcación se hundió en aguas internacionales, informó la prensa turca.

Desde hace varios meses, numerosos migrantes, principalmente sirios, afganos y de países africanos, arriesgan la vida para intentar cruzar el mar Egeo desde la costa del sudoeste de Turquía con destino a las islas griegas, puerta de entrada a la Unión Europea (UE).

Los naufragios son frecuentes en este sector. A comienzos de mes, las fotografías del cadáver de Aylan Kurdi, un niño sirio de tres años hallado muerto en una playa, dieron la vuelta al mundo, suscitando una oleada de indignación y obligando a la UE a entreabrir sus fronteras a los refugiados. Entre Bodrum y la isla de Kos, cada candidato al exilio paga más de 1000 dólares (900 euros) por el trayecto marítimo más corto entre Turquía y Europa. Las autoridades turcas afirman haber socorrido a más de 42.000 migrantes en sus costas en lo que va de año.

Mientras tanto Belgrado se muestra incapaz de controlar el flujo de migrantes bloqueados en su territorio tras el cierre de su frontera por Budapest. “La idea de reenviar a Serbia a todos los migrantes, en tanto otros no dejan de arribar provenientes de Grecia y Macedonia, es inaceptable”, protestó en Praga el ministro de Relaciones Exteriores serbio, Ivica Dacic. “Exhorto a Hungría a abrir su frontera a los migrantes. Al menos para las mujeres y los niños”, exigió el ministro serbio encargado de los refugiados, Aleksandar Vulin, en el puesto fronterizo de Horgos, donde un centenar de refugiados esperaban la reapertura de la frontera.

Budapest selló ayer, de manera hermética, su frontera sur con Serbia. De este modo, bloqueó la apertura en la barrera de alambre de púas a través de la cual varios migrantes lograron pasar; también dos puntos de paso fronterizo autorizados, dejando a varios centenares de personas del lado serbio. “Europa se cubrió una vez más de vergüenza”, dijo el vicecanciller alemán Sigmar Gabriel, un día después del fracaso de una reunión de urgencia en Bruselas para repartirse a los refugiados entre los 28 países de la UE. No obstante, la canciller Angela Merkel y su homólogo austriaco Werner Faymann reclamaron en Berlín la organización la semana próxima de un Consejo extraordinario de la UE sobre la crisis migratoria.

Hungría anunció que construirá una nueva valla en su frontera con Rumania. “El gobierno decidió poner en marcha los preparativos para construir una valla en la frontera entre Hungría y Rumania, desde el punto donde se unen las fronteras serbia, húngara y rumana”, señaló el ministro húngaro de Exteriores, Peter Szijjarto, en rueda de prensa. Según el ministro, la medida es necesaria porque, tras la construcción de la valla con la frontera serbia, los migrantes podrían intentar entrar por Rumania. En lo que va del año, más de 500.000 migrantes llegaron a las fronteras de la UE, que vive su crisis migratoria más grave desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de la emoción y de la solidaridad suscitadas por la llegada de miles de refugiados, en su mayoría sirios que huyen de la guerra, la UE fracasó el lunes en su intento de poner en marcha cuotas obligatorias para acoger a otros 120.000 refugiados, además de los 40.000 que ya se acordaron en julio. Hungría, principal país de tránsito para los que quieren llegar a Alemania, cerró sus fronteras y arrestó a 60 migrantes, acusados de haber dañado la valla de 175 kilómetros en la frontera con Serbia. Este delito está penado con cinco años de prisión en virtud de la nueva legislación que entró en vigor el martes. Desde el lunes a la medianoche, la policía húngara tomó posiciones en el paso fronterizo con Serbia, cerca de Roszke, para impedir la entrada de migrantes.

“Habíamos oído que los húngaros querían cerrar su frontera pero nos dijeron que sería el martes (por ayer)”, explicó Hasán, un sirio de unos 30 años rodeado de varias personas que lloraban. Anteayer superaron la frontera 9380 migrantes, cifra récord que lleva a 200.000 el número de personas que han entrado en Hungría en lo que va del año. Tras el fracaso del lunes en Bruselas, Alemania sugirió la posibilidad de reducir los fondos estructurales europeos -que reciben, entre otros, Hungría, Polonia o Eslovaquia- a aquellos países que se niegan a aplicar el sistema de cuotas obligatorias. Más de 500.000 migrantes llegaron a las fronteras externas del bloque europeo entre enero y agosto de 2015 frente a las 280.000 de todo 2014.

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