EL MUNDO › EL MAGISTRADO BRASILEÑO HABIA DISPUESTO LA DETENCION DE MANTEGNA EN LA PUERTA DE UN HOSPITAL

Lula y Dilma cargaron contra el juez Sergio Moro

Moro además lleva adelante un juicio contra Lula, quien lo desafió a demostrar que es más honesto que él. Dilma, a su vez, denunció una campaña judicial para perjudicar las chances electorales del Partido de los Trabajadores.

Los ex presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff criticaron al juez Sergio Moro, del caso Petrobras, luego de que detuviera por cinco horas en una investigación de corrupción al ex ministro Guido Mantega, quien condujo durante nueve años la economía de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT).

Moro además lleva adelante un juicio contra Lula, quien lo desafió a demostrar que es más honesto que él. “Dudo de que el juez Moro sea más honesto que yo”, lanzó Lula en Recife, capital del estado de Pernambuco, durante un acto realizado en la noche del jueves para apuntalar la postulación de sus candidatos en las elecciones municipales del 2 de octubre. La defensa del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que el juez Sergio Moro, responsable de las investigaciones del caso Petrobras, le ha “impuesto” un delito que “jamás” cometió, tras aceptar procesarlo penalmente por corrupción y lavado de dinero. También afirmó que la decisión de Moro de abrirle un proceso a Lula “no les sorprendió” debido al historial del juez de “persecución y violación de las garantías fundamentales”.

Moro aceptó una denuncia contra Lula sobre la propiedad de un apartamento en el balneario de Guarujá, estado de San Pablo, que según la fiscalía es parte de una “ventaja indebida” de la empresa OAS, condenada por corromper funcionarios en la red de sobornos de Petrobras. Lula dijo que no quiere estar “encima de la ley” pero que quiere ser “respetado”.

Al comentar la detención del ex ministro Mantega, acusado de pedir dinero de campaña por el empresario Eike Batista, cuando se encontraba en la sala de espera de un hospital mientras era operada su esposa por un cáncer, Lula dijo que Brasil “necesita volver a la normalidad y tener un presidente electo”, en alusión a Michel Temer.

En Salvador, capital del estado de Bahía, también en el nordeste, en una jornada para denunciar “el golpe de Estado”, Rousseff dijo en un discurso que la detención del ex ministro Mantega, quien condujo Economía desde 2006 hasta 2015, fue parte de una estrategia electoral contra el PT y la izquierda en general.

“Ocurrió un hecho lamentable, la detención de una persona como el ex ministro Mantega en un hospital donde la mujer estaba siendo operada de cáncer. La pregunta es por qué lo detuvieron. Y la respuesta es: para influenciar la campaña electoral”, sostuvo.

A pedido de la policía federal y la fiscalía, Moro detuvo a Mantega y otras siete personas en el marco de una operación que investiga la denuncia del magnate Eike Batista, quien se presentó voluntariamente a denunciar al ex ministro por pedirle 1,8 millón de dólares en 2012 en donación electoral para el PT. La fiscalía vinculó esto a un contrato que el grupo de Batista tenía con Petrobras y pidió la captura a Moro, que aceptó la medida, pero luego de cinco horas, en medio de protestas por la situación de Mantega, revocó la detención.

El miércoles, la ex presidenta brasileña Dilma Rousseff, que no era vista en público desde su destitución el 31 de agosto pasado, reapareció con un duro discurso en Río de Janeiro contra los “retrocesos” promovidos por su otrora vicepresidente y ahora jefe de Estado, Michel Temer.

Dilma aprovechó un mitin de campaña de la candidata a la alcaldía de Río de Janeiro Jandira Feghali para cargar contra algunos de los proyectos de su sucesor, que, en su opinión, representan retrocesos a las conquistas logradas por Brasil durante los 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT). “Estamos en un momento muy especial, en un momento en que Brasil corre un riesgo de retrocesos, de que congelen el presupuesto, de que los pobres no quepan más en el presupuesto”, afirmó.

Por momentos, el encuentro no pareció de campaña para las elecciones municipales del 2 de octubre próximo, sino la continuidad de la disputa por la Presidencia de Brasil, en el que el grito de “Fuera Temer” volvió a retumbar. Rousseff fue destituida por el Senado el 31 de agosto tras ser sometida a un juicio político en el que fue hallada culpable de irregularidades fiscales, pero durante todo el proceso alegó que era víctima de un golpe parlamentario y acusó a Temer de ser uno de los responsables de su caída.

“Corremos el riesgo de que un país que tiene una población joven limite el aumento del gasto en educación y salud. Es decir, que cada brasileño va a tener menos dinero para educación. Y teníamos que estar haciendo justamente lo contrario. Si el primer paso era garantizar que las personas salieran de la miseria, el segundo paso es garantizar educación de calidad”, subrayó Rousseff al insistir en que los gobiernos del PT, primero el de su padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, y luego el suyo, se esforzaron por ofrecer educación a las millones de personas que lograron salir de la pobreza.

Rousseff también aprovechó su reaparición política para reiterar que el proceso que la separó del poder fue inconstitucional. “Estoy feliz de estar aquí a pesar de mi momento de tristeza. Sufrí una injusticia porque tengo conciencia de que en este país dieron un golpe parlamentario y sacaron una presidenta elegida con 54 millones de votos sin que ella hubiera cometido algún crimen, y mucho menos un crimen de responsabilidad”, sentenció.

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Lula y Dilma salieron a defender a su ex ministro Guido Mantegna, detenido y luego liberado por Moro.
Imagen: EFE
 
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