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Ultimas argucias del viejo zorro iraquí para escapar

Saddam Hussein está siendo juzgado por una presunta “justicia iraquí”, pero sus abogados encontraron un resquicio legal a favor suyo en el papel de Francia como firmante de la Convención de Ginebra.

 Por Eduardo Febbro

Página/12
en Francia
Desde París

Los abogados de Saddam Hussein encontraron la argucia legal para involucrar a Francia en el enredado juicio contra el ex dictador iraquí. En nombre del grupo de abogados internacionales que defiende al ex presidente iraquí, el letrado francés Emmanuel Ludot presentó un recurso ante la Corte Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo con el propósito de que dicha Corte fuerce a Francia obligar a los Estados Unidos a respetar la Convención de Ginebra sobre los prisioneros de guerra. De esta manera, si la instancia europea acepta la validez del recurso, los abogados podrán acceder al legajo de su cliente.
Emmanuel Ludot argumenta que Francia, al ser firmante de la Convención de Ginebra y del capítulo que concierne el trato a los prisioneros de guerra, debió impedir que Estados Unidos violara el contenido de los compromisos internacionales. El pedido se apoya en realidad en el artículo número uno de la Convención, el cual compromete a los países firmantes a respetar y hacer respetar los términos de la Convención “en cualquier circunstancia”. Los defensores de Saddam aseguran que Washington no tomó en cuenta los artículos 85 y 105 correspondientes a los derechos de defensa de los prisioneros de guerra. Ludot explicó que “Francia es un país faro, un país con un presidente de la República que representa una imagen de nación de los derechos humanos y de respeto de los derechos de la defensa. Francia está a la cabeza de las libertades individuales. La comunidad internacional, e Irak en particular, miran hacia Francia en cuanto se producen violaciones de este tipo”.
La Corte Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo rechazó en primera instancia el examen de urgencia del legajo y alegó que no tiene jurisprudencia en la materia. Sin embargo, ahora, en el curso del próximo mes, debe pronunciarse sobre su validez de fondo. El recurso se sustenta igualmente en la Convención europea de los Derechos Humanos. Esta dispone que cualquier acusado tiene “derecho y debe contar con el tiempo y los requisitos necesarios para preparar su defensa” e (...) “interrogar o hacer interrogar a los testigos de la parte acusadora así como obtener la convocación de los testigos de descargo en las mismas condiciones que los testigos contrarios”. Acusado con siete cargos de crímenes contra la humanidad, Saddam Hussein ya había recurrido a la Corte Europea de Derechos Humanos. El pasado 30 de junio presentó un recurso tendiente a obligar a las autoridades británicas a que no lo entregaran al gobierno provisorio iraquí. En ese entonces la instancia europea rechazó el pedido. Desde el principio, Ludot y el resto de los abogados ponen en tela de juicio el carácter violatorio de todos los textos internacionales con que la administración Bush trató a Saddam Hussein. Según expone el texto del recurso remitido a la Corte, los abogados del ex mandatario “no tienen la posibilidad material de entrevistarse con su cliente porque la potencia que lo tiene en sus manos (Estados Unidos) paralizó simple y llanamente los derechos de la defensa”. El letrado francés reafirmó que, pase lo que pase, no renunciará a su propósito. “Iremos hasta el final. Estoy convencido de que la Corte de Derechos Humanos nos dará la razón.” Ludot recalcó que existen “dos razones para defender al dictador. La primera, que es la más importante, radica en que existe un verdadero peligro para el derecho internacional. Este derecho puede ser pisoteado en Irak. No hay que confundir justicia con venganza. Estados Unidos y Gran Bretaña invadieron Irak sin mandato alguno, violando el derecho internacional. Es una agresión y todo lo que ha ocurrido en Irak desde ese momento está manchado de irregularidades”. Dirigiéndose una vez más a la Corte Europea de Derechos Humanos, los abogados de Saddam Hussein confirman en los hechos el cambio de estrategia que adoptaron desde hace varias semanas. Al principio, los letrados pensaron en preparar un esquema defensivo según un criterio “político”, es decir, Saddam Hussein como “víctima y marioneta de Occidente”. El cambio orientó la defensa hacia otro plano. Ahora se trata de “torpedear” el procedimiento del juicio. Ludot explica que todo el trabajo “consiste en paralizar el funcionamiento del Tribunal especial iraquí, cuya legalidad nosotros ponemos en tela de juicio”. El letrado francés denuncia “las leyes y los mecanismos legales fabricados para las necesidades de la causa”, así como los jueces, nombrados según él “bajo la influencia del Pentágono”. Ludot habla de “mascarada de justicia” y alega que “las nuevas autoridades iraquíes prefirieron elegir abogados iraquíes porque son más fáciles de intimidar en un juicio expeditivo”. Para los defensores internacionales la tarea se presenta como imposible, ya que ni siquiera pudieron viajar a Irak para entrevistarse con su “cliente”. Ludot afirma que “el problema mayor está en que los ministros iraquíes de Justicia amenazaron a mis colegas jordanos con cortarlos en pedazos si iban a Irak”.

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Saddam Hussein sentado con visible malhumor en la sesión en que le leyeron las acusaciones.
El depuesto dictador iraquí fue imputado con siete cargos de crímenes contra la humanidad.
 
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