EL PAíS › DETUVIERON A CUATRO EX MILITARES EN MAR DEL PLATA

Fuera de La Cueva

Es por crímenes cometidos en el centro clandestino La Cueva. En total, dictaron siete prisiones, pero tres de ellos ya estaban detenidos. Podría haber nuevas capturas.

 Por Diego Martínez

Tres oficiales retirados de la Fuerza Aérea y uno del Ejército fueron detenidos por orden de la Justicia federal de Mar del Plata por su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1976 y abril de 1978 en el centro clandestino La Cueva, que funcionó en la Base Aérea local, pero que dependía de la Agrupación de Artillería de Defensa Aérea (AADA) 601 a cargo del coronel Alberto Pedro Barda. Las capturas no serían las últimas, ya que el juez federal Alejandro Castellanos dictó el secreto de sumario en la causa y en la Alcaldía 44 de Batán recibieron orden de reservar diez camas para nuevos huéspedes.

Los nuevos detenidos, que serán indagados en los próximos días, son el comodoro Ernesto Alejandro Agustoni y el brigadier José Beccio, jefe y subjefe de la Base Aérea respectivamente; el coronel Roberto Atilio Bocalandro, jefe del Grupo de Artillería de Defensa Aérea (GADA) 601 hasta diciembre de 1976, y el oficial de la Fuerza Aérea Leandro Marquiegui, jefe de inteligencia de Barda. El juez Castellanos también imputó por los delitos en La Cueva a tres represores detenidos con anterioridad que gozan de arresto domiciliario. El general Alfredo Manuel Arrillaga fue jefe de inteligencia del GADA, jefe de la subzona represiva 15 y es vicepresidente del Círculo Militar. El coronel Aldo Carlos Máspero reemplazó a Barda como jefe del GADA el 3 de octubre de 1977. El coronel Jorge Luis Toccalino fue jefe de operaciones del GADA. Toccalino, detenido desde septiembre por secuestros en Necochea, preside la Cámara de Empresas Líderes de Seguridad e integra el tribunal de honor de la Asociación Argentina de Seguridad Privada.

Hasta ayer, los únicos detenidos por secuestros, torturas y asesinatos en La Cueva eran el general Barda, como responsable principal, y dos autores materiales de los hechos: el suboficial de la Fuerza Aérea y violador de cautivas Gregorio Rafael Molina, y el ex miembro de la Concentración Nacional Universitaria Nicolás Cafarello, que luego del golpe se incorporó al GADA como chofer de Arrillaga. El miércoles se sumó el ex jefe de la CNU y abogado de alto perfil Eduardo Cincotta. La captura de Eduardo Salvador Ullúa fue anunciada por organismos locales, pero hasta ayer a la tarde no se había concretado. Ambos fueron incorporados como personal civil de inteligencia y están acusados como partícipes necesarios de los delitos. Todas las detenciones en curso son contra autores mediatos.

El comodoro Agustoni declaró durante el Juicio a las Juntas en 1985. Relató que a pedido de Barda la Fuerza Aérea le cedió al Ejército el uso del viejo radar “para descanso y escala de las patrullas de esa fuerza”. Investigaciones posteriores demostraron que no era exacto: el problema era que el GADA estaba a 15 kilómetros de Mar del Plata y Barda necesitaba que los interrogatorios bajo tortura para extraer información demoraran lo menos posible. Agustoni agregó que “el requerimiento fue verbal aunque informado a la superioridad”, aseguró que “ningún miembro de la Fuerza Aérea prestó funciones en el radar” y que no le constaba “que dentro de la base hubiese personas detenidas”. En el año 2000, cuando regían las leyes de impunidad, Agustoni se negó a declarar durante el Juicio por la Verdad de Mar del Plata. Ahora podrá explayarse ante el juez Castellano.

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Aldo Máspero y Ernesto Agustoni, dos de los militares capturados en esta causa.
Imagen: Marcelo Nuñez
 
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