EL PAIS › EL RADICAL RICARDO ALFONSIN SALE AL CRUCE

“Todas son mayorías circunstanciales”

El flamante vicepresidente primero de Diputados celebra que en esa Cámara ya nadie tenga mayoría para imponer su criterio porque eso obligará a “consensuar” las leyes. Anticipa los temas que impulsará la oposición y asegura que aportarán a la gobernabilidad.

 Por Santiago Rodríguez

A Ricardo Alfonsín se lo nota satisfecho por el resultado de la sesión de Diputados del jueves, en la que fue finalmente designado como vicepresidente primero de la Cámara, pero a diferencia de otras figuras opositoras, evita presentarlo como una derrota del oficialismo. Dice, en cambio, a partir de ese día el Congreso recuperó “la deliberación y el diálogo porque ya nadie tiene mayorías”. Anticipa que la oposición seguramente volverá a coincidir en la discusión de las leyes vinculadas con “cuestiones institucionales”, pero reconoce que las diferencias surgirán inevitablemente frente al tratamiento de otros temas. “Vamos a actuar con mucha responsabilidad y no nos va a pasar en la Argentina lo que nos pasó en otro momento”, dice en respuesta a quienes los acusan de tratar de condicionar al Gobierno.

–La oposición no deja de señalar que el jueves le propinó una derrota al oficialismo. ¿Comparte usted esa lectura?

–No me gusta manejarme en términos de triunfo o derrota en las cuestiones que hacen a debates en el Parlamento. Prefiero decir que hubo un acuerdo porque tanto el oficialismo como la oposición se dispusieron a dialogar y a resolver por consenso las cuestiones que teníamos que resolver.

–Pero la oposición impuso su criterio en función de su mayoría...

–Sí, claro. Si el oficialismo hubiera contado con los números, los términos del acuerdo hubieran sido otros y la Cámara y las comisiones se hubieran integrado de otro modo. Lo importante de destacar es que el Congreso recupera la deliberación y el diálogo porque ya nadie tiene mayorías y si uno quiere sacar leyes cuando no tiene mayoría, debe consensuar, dialogar, discutir mucho y hacer concesiones.

–¿Qué proyección de futuro tiene el conglomerado opositor que logró imponerse el jueves?

–Diría que se podrán construir mayorías similares para las leyes que tengan que ver con cuestiones institucionales porque durante estos años el conjunto de la oposición ha coincidido en manifestar su preocupación sobre temas relacionados con el Consejo de la Magistratura, el federalismo. Seguramente mayorías como las del último jueves no se podrán reproducir en el caso del tratamiento de otras leyes.

–¿O sea que, como dicen los oficialistas, la oposición construyó una “mayoría circunstancial”?

–Todas son mayorías circunstanciales, ésta y las que construyó en otro momento el oficialismo. Hoy nadie tiene mayoría y no hemos creado un partido único en la oposición, no es que la oposición esté concentrada en un solo partido, sino que está dividida en diferentes fuerzas políticas. La sesión del jueves puso fin al modo en que venía funcionando hasta ahora el Congreso no por mérito de nadie ni por virtud de ningún partido en particular, sino por el imperio de las circunstancias y como consecuencia del resultado de las elecciones del pasado 28 de junio, que ante la fragmentación de las fuerzas políticas no otorgó mayoría a ninguna de ellas.

–¿Que el partido de gobierno haya quedado en minoría en las comisiones de Diputados no puede llegar a afectar la gobernabilidad?

–No. Desde la oposición vamos a actuar con mucha responsabilidad y no nos va a pasar en la Argentina lo que nos pasó en otro momento. Tal vez sea que los oficialistas están proyectando sobre los demás su propia condición. Con el mayor de los respetos para los amigos del Frente para la Victoria, habría que recordar que el justicialismo en la década del ’80 y después a fines de los ’90 no colaboró demasiado con la gobernabilidad ni generó las condiciones necesarias para que pudiéramos resolver en conjunto los problemas que se presentaban en aquellos momentos. Nosotros sí vamos a colaborar y a trabajar mucho para generar condiciones que le permitan no sólo gobernar, sino resolver los problemas, porque esa es nuestra responsabilidad. Y eso, también, es lo que les vamos a exigir: que resuelvan los problemas.

–¿La oposición no hizo ahora lo mismo que usted le reprocha al peronismo?

–No, de ninguna manera, porque nosotros hemos votado en la presidencia de la Cámara a un oficialista. En definitiva, lo que pasó con las comisiones no fue obra nuestra, sino de lo que dijeron los ciudadanos al momento de votar; cómo no vamos a acatar lo que decidió la ciudadanía. La primera comisión, la súper comisión, es el recinto y allí el oficialismo está en minoría. El hecho de que esté en minoría lleva a que, por pura lógica democrática, en las comisiones tenga que estar en minoría.

–¿Han hablado

ya entre los opositores acerca de la agenda parlamentaria que intentarán impulsar en conjunto?

–Venimos conversando desde hace mucho tiempo, como decía, en torno de las cuestiones institucionales. Creo que también se podrá coincidir en el proyecto que nosotros vamos a enviar para normalizar la situación en el Oncca, donde todo lo que se hace es poco racional y genera mucha incertidumbre, y en el tema del Indec.

–¿La oposición va a insistir en el pedido de que el Congreso no deje de sesionar durante el verano?

–Sí, vamos a reclamar. ¿Por qué razón no deberíamos sesionar? En todo caso, lo que requiere explicación es por qué el oficialismo no quiere sesionar ahora y cerrar el Congreso hasta marzo. Explicar por qué hay que sesionar ahora es innecesario, es como explicar por qué queremos ir a la escuela en invierno.

–¿Coincide con quienes advierten que existe una lógica de confrontación tanto en sectores del oficialismo como de la oposición?

–No comparto ese sentimiento y me quedé muy conforme con la actitud del oficialismo y la oposición durante todo el trámite de la negociación del acuerdo que permitió resolver la designación de las autoridades de la Cámara y la integración de las comisiones. Me preocupé cuando el oficialismo no bajaba al recinto y las versiones indicaban que había llegado el ex presidente y había rechazado el acuerdo. Siempre según las versiones, se impuso el argumento de quienes sostenían que había que cumplir el acuerdo y eso me alegra porque hubiera sido malo para todos no resolver la cuestión como correspondía.

–¿No tiene la sensación de que en ocasiones, como la del último jueves, corre el riesgo de ser funcional a la derecha?

–Quien termina haciendo el juego a la derecha, porque no tiene muchas convicciones progresistas y se presenta progresista como recurso electoral, es el propio Gobierno. Que dejen de decir que son el progresismo porque le hacen mucho daño al centroizquierda en la Argentina; están trabajando para la derecha, para que su reemplazo venga por la derecha. Progresismo es poner en marcha un proceso de crecimiento y desarrollo con distribución de la riqueza.

–¿Comparte el análisis de Carrió de que Kirchner es un hombre débil y desmoronado?

–Debemos acompañar al Gobierno exigiendo las rectificaciones necesarias y no calificar de esa forma las circunstancias políticas. No acostumbro hacerlo ni creo tampoco, por su propia personalidad, que estemos frente a un hombre en esas condiciones. Lo que sí espero es que reflexione acerca de la necesidad de dejar de faltarnos el respeto unos a otros.

–¿Cuál supone que será la actitud de Kirchner?

–Va a ser muy interesante verlo en la Cámara, porque Kirchner siempre ha estado expresando sus ideas a través de los medios sin tener que confrontarlas con nadie y sin necesidad escuchar a alguien que pusiera a prueba la solidez de sus argumentos.

–¿Le teme al veto presidencial de las leyes que pueda aprobar la oposición?

–No. Las leyes más importantes van a tener que ser consensuadas porque así como reclamábamos consenso debemos se consecuentes y propiciar que haya consenso. Si no hay consenso, el Ejecutivo no podrá vetar muchas leyes porque eso sería anular el Parlamento y ni el propio Frente para la Victoria lo va a permitir.

–¿Por qué la vicepresidencia tercera quedó vacante?

–No sé, pero seguramente se va a resolver entre la Coalición Cívica y el peronismo disidente esta semana.

–Lo que explican es que hubo divergencias entre los propios peronistas disidentes.

–No conozco el tema porque fue durante el trámite de la sesión y no estuve en las conversaciones.

–Se anticipa que Carrió y Solá le pedirán una reunión al titular del bloque de la UCR, Oscar Aguad, porque una vez en el recinto negoció con el oficialismo y dejó al margen a los demás opositores.

–Si ha habido alguna diferencia, no enojo, se tendrá que resolver, pero de ninguna manera el radicalismo y Aguad se cortaron solos.

–En virtud de las diferencias que ya surgieron y de las aspiraciones de las distintas figuras de la oposición, ¿le parece que será posible mantener la unidad que exhibieron frente al oficialismo?

–Es un desafío. Lo que pasa en la Argentina es que los partidos que piensan más o menos igual compiten entre sí. Tenemos que actuar con madurez y construir mayorías en aquellas cuestiones en las que creamos que debemos construirlas, pero que quede claro que, en términos electorales, para el 2011 la unidad que desde el radicalismo planteamos es con los partidos que integran el Acuerdo Cívico y Social.

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