EL PAíS › OPINION

Para la libertad

 Por Horacio Verbitsky

El Centro de Estudios Legales y Sociales agradece a la República Francesa por esta distinción, acordada bajo la inspiración de la divisa francesa, Libertad, Igualdad, Fraternidad, y de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, que han llegado a ser verdaderos íconos de la modernidad. A propósito, ¿por qué Derechos del Hombre y no Derechos Humanos o del Hombre y de la Mujer, si afortunadamente más de la mitad de la población mundial son mujeres?

Fundado hace treinta años en la Argentina por víctimas del Estado Terrorista y sus familiares, el CELS trabaja en la actualidad para fortalecer los derechos humanos en democracia, entre ellos, la libertad de expresión. Más de un centenar de periodistas fueron detenidos-desaparecidos y asesinados por la dictadura y muchos más fueron castigados por la justicia en las décadas de 1980 y 1990 por haber criticado al gobierno.

Una vez que obtuvimos la derogación de la arcaica ley del desacato, los funcionarios comenzaron a presentar querellas por calumnias e injurias. Hasta que llevamos ante el sistema interamericano de protección a los derechos humanos el caso del periodista Eduardo Kimel, condenado por haber criticado a un juez a quien no le gustó su investigación sobre uno de los peores crímenes de la dictadura, la masacre de los religiosos palotinos. Hace pocas semanas el Estado argentino obedeció a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y modificó el Código Penal. Desde el CELS elaboramos esa ley, gracias a la cual ya no podrán ser castigadas las informaciones o las opiniones sobre asuntos de interés público. Falta aún la reforma del Código Civil, en la que seguimos empeñados, para que tampoco por esa vía pueda intimidarse la expresión libre.

El CELS pertenece también a la coalición de organizaciones que presentaron al gobierno un proyecto para democratizar la comunicación audiovisual, inspirado, entre otros modelos, en la directiva europea y en la ley audiovisual francesa, instrumento de limitación de los abusos de monopolios u oligopolios y de promoción de la cultura y del arte argentinos.

El premio nos ayudará a continuar esta tarea hasta la adopción de leyes similares en todos los países de América Latina, donde los monopolios mediáticos y las leyes en materia de calumnias e injurias limitan la pluralidad de voces y la crítica. Por eso, una vez más, muchas gracias a la República Francesa.

* Palabras de agradecimiento pronunciadas al recibir el premio Derechos del Hombre, Libertad, Igualdad, Fraternidad.

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