EL PAIS › INDAGARON A OSVALDO FALCONE, EL UNICO IMPUTADO EN EL CASO DE JULIO LOPEZ

Tras la pista de los secuestradores

Es un ex médico de la Policía Bonaerense amigo de Miguel Etchecolatz. En su casa se encontró un auto robado en el que habría sido secuestrado el testigo desaparecido. Su defensa impidió todas las preguntas referidas a la desaparición de López.

 Por Adriana Meyer

El ex médico de la Policía Bonaerense Osvaldo Falcone, el único imputado del caso de Julio López, fue indagado ayer, aunque en un marco acotado por su defensa que impidió todas las preguntas referidas a la desaparición del testigo. A principios de enero Página/12 anunció que sería llamado a indagatoria porque durante un allanamiento en una de sus casas fue encontrado un auto robado en el que habría sido secuestrado López. Falcone –que es amigo personal de Etchecolatz al punto de haberlo visitado en la cárcel de Marcos Paz y se habría jactado en público de su participación en ese hecho– ayer sólo dio explicaciones respecto del encubrimiento de la sustracción de ese vehículo.

Este ex médico policial, que revistaba en esa fuerza en la época en que era comandada por el genocida Ramón Camps y su lugarteniente Etchecolatz, tiene una casa en Pehuajó y otra al sur de Mar del Plata, en el barrio San Jacinto, cercano al paraje costero La Serena. El 14 de enero del año pasado fueron allanadas ambas viviendas a pedido del anterior secretario del caso, Juan Martín Nogueira, a partir de un testimonio de identidad reservada que le resultó verosímil.

Aquel testigo había declarado que Falcone decía haber participado en el secuestro de López y guardaba como un trofeo el auto que habían usado para deshacerse del cuerpo en la zona de La Serena. Los investigadores fueron verificando la veracidad de sus palabras y así encontraron el Volkswagen Gol azul mencionado, aunque desmantelado y sin papeles. Resultó que era robado, al igual que otro vehículo por el cual Falcone fue exonerado de la Bonaerense en 2004.

Falcone no figura en los listados de represores de la dictadura. Pero mantiene una estrecha amistad con Etchecolatz, a quien visitó en Marcos Paz pocos días antes de la desaparición del testigo, así como días después, y aparece en los cruces de llamadas con ese genocida.

Ayer el ex médico policial se presentó en los tribunales platenses con su defensor oficial, quien impidió que la fiscalía lo interrogara más allá del asunto del Volkswagen robado. El abogado de Falcone delimitó de tal manera la declaración que no hubo preguntas directas referidas a la desaparición de López.

Falcone, a su vez, intentó invalidar el testimonio de quien lo denunció. El testigo no sólo lo acusa por el auto robado, sino también por haber estado implicado en la desaparición de López. “Todo lo que venga de esa gente no es cierto”, dijo Falcone, según fuentes del caso.

Con respecto al encubrimiento del robo del vehículo, Falcone dijo que “era prestado”, que “me lo dieron a cambio de otro”, y vinculó lo relacionado al Gol con el robo del otro auto por el cual lo exoneraron de la Bonaerense, como si todo hubiera sido parte de la misma maniobra en la que él fue “estafado”. Según explicó, cuando se dio cuenta de que el Gol era robado lo dejó en la casa. A partir de ahora la Justicia federal enviaría el caso al fuero ordinario para iniciar un proceso por este encubrimiento y analizaría qué consecuencias tiene la presencia en Tribunales de Falcone en la investigación específica del caso López.

En tal sentido, los abogados de la querella Aníbal Hnatiuk y Guadalupe Godoy, quienes se habían mostrado esperanzados con la reactivación de la causa producida en enero, expresaron a Página/12 su preocupación porque consideraron que, “a pesar de las buenas intenciones, el expediente está cayendo una vez más en el letargo”.

Desde el allanamiento en Mar del Plata en el que se encontró el auto robado en lo de Falcone, el caso López quedó paralizado y navegó sin rumbo por los pasillos de los tribunales platenses. El voluminoso expediente comenzó a estar a la deriva cuando el juez federal Arnaldo Corazza se apartó por la “violencia moral” que le provocó la denuncia de la familia López contra quienes no impidieron la desaparición del testigo. El nuevo juez, Manuel Blanco, separó del caso a la secretaría especial para delitos de lesa humanidad y la delegó en la fiscalía de Sergio Franco, que rechazó la delegación. Finalmente ahora quedó a cargo el fiscal general Marcelo Molina.

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El Gol azul robado encontrado en lo de Falcone en el momento de su traslado tras el allanamiento.
Imagen: Télam
 
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