EL PAIS › SIGUEN LA PISTA DEL CONTRATO DE ALQUILER DE LA BANDA, UN DOCUMENTO TRUCHO, UN GARANTE Y UN LOCALIZADOR

Una luz en la investigación por el robo al Bapro

Las pistas que dejó la mujer que alquiló el departamento a la banda. Su documento tiene datos incorrectos. También siguen los pasos de uno de los garantes de la operación. Buscan entre la lista de clientes a un integrante de la banda. Sostienen que abrió una caja.

 Por Raúl Kollmann

Una de las cuestiones que desvelan a los investigadores del robo a la sucursal Belgrano del Provincia es el modo en que llegaron a embocar el tesoro sin errar el sitio, cuestión que aseguran que es sumamente difícil, especialmente en la zona del banco donde se entrecruzan desagües, el subterráneo, cámaras y demás. Una de las hipótesis más fuertes es que uno de los integrantes de la banda abrió una caja de seguridad y allí colocaron un localizador potente que fue guiando a los boqueteros para trazar el camino del túnel desde la casa de Cabildo 1971. Los investigadores, además, estarían analizando con lupa los detalles del contrato de alquiler firmado por la banda por la casa de la que partió el túnel, cuando la banda no era banda sino potenciales inquilinos. La mujer que habría firmado el papeleo del alquiler no vive en el lugar que figura en su documento según el contrato, pero de acuerdo con datos que analizan, aparentemente habría vivido en el mismo lugar pocos meses antes. Los investigadores siguen su pista. Más allá de rastros e hipótesis, el presidente del Bapro, Guillermo Francos, calentó la polémica con el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, y respaldó el secreto bancario respecto del contenido de las cajas de seguridad (ver aparte).

Uno de los principales caminos de la investigación está en los listados de las personas que abrieron una caja de seguridad en el último año en la sede de Belgrano. Según supo este diario, analizan con lupa la lista de los titulares de esos cofres, ya que una de las hipótesis más fuertes habla de un equipo localizador instalado dentro de una de las 1408 cajas de la bóveda, que los habría guiado en la construcción del túnel, de seis metros de profundidad y de una extensión de 20, directamente hasta el área de las cajas.

Investigadores policiales precisaron a Página/12, siguiendo esa pista, que un miembro de la banda abrió una caja para colocar el dispositivo. Los especialistas consideran al localizador como una herramienta indispensable porque “un error en el trazado, a tientas, puede conducir a cualquier otro lado”. Además, el lugar por el que accedieron los ladrones podría obedecer a un error de cálculo de esa logística. El otro indicio posible a seguir es que alguien del Banco Provincia le vendiera a la banda un mapa de la sucursal.

Otro de los elementos clave está en las imágenes registradas por las cámaras de seguridad en el subsuelo. Allí se pueden observar nueve personas con pasamontañas, cuando entran en la bóveda. Dentro de la sucursal, para moverse entre los cofres, los boqueteros habrían usado lámparas, alimentadas por un prolongador conectado a la casa, con una luz muy baja. Esa iluminación, al parecer, no permite que se los vea en las cámaras, ya que necesitan de mayor caudal de luz para poder identificarlos.

Ahora, los investigadores intentan unir cabos y hurgar entre los pasos de la banda en busca de algún error que permita desentrañar el caso. Las fuentes consultadas dijeron a Página/12 que los ladrones cometieron una equivocación al idear el plan. Llegaron a determinar que la banda alquiló en julio pasado una oficina a 30 metros del banco para hacer el boquete desde donde comenzaron a cavar el túnel. Los datos del inquilino hacen presumir que son de un documento falso, como en otros atracos similares. Si bien la mujer que firmó el contrato de alquiler del local, por el cual pagaron 13 mil pesos por mes, no vive en el lugar que figura en su documento, aparentemente residió allí hace ocho meses. A partir de estos datos habría un indicio para localizar a esa persona y avanzar en el esclarecimiento del robo. Una pista similar despuntaría con los datos de uno de los dos garantes del alquiler.

Para los investigadores, la banda que concretó el golpe está conformada por no menos de diez delincuentes y cada uno de ellos cumplió un rol determinado. La banda tenía una infraestructura “muy importante” y soporte económico suficiente.

Otra clave está en el uso de los teléfonos. Por eso, los investigadores solicitaron a las empresas de telefonía celular un listado de llamadas realizadas durante el último fin de semana, en las antenas más cercanas al banco. Fuentes policiales y judiciales aseguraron que el fiscal de instrucción Martín Niklison, a cargo del caso, ya pidió a las empresas de telefonía móvil Claro y Movistar esas comunicaciones. El fiscal intenta obtener por allí algún dato de los miembros de la banda. En ese sentido, sigue la estrategia que permitió dar el puntapié inicial para identificar a los partícipes del robo al Banco Río en Acassuso: en ese caso, dieron con un celular que los condujo a la casa de Mario Vittete, en Uruguay.

A su vez, Niklison envió a una división especializada de la Federal las cintas de las cámaras de seguridad del banco en las que quedó grabado el momento de la fuga. Los peritos de la División Apoyo Tecnológico de la PFA tratan de identificar a alguno de los seis delincuentes que se pueden ver el lunes pasado a las 6.07 de la mañana. En la imagen se divisa una camioneta Reanult Kangoo blanca que estacionó frente a la oficina y a dos hombres que comienzan a cargar una heladerita plástica y 12 bolsas negras, donde estaban el dinero y las joyas robadas.

Uno de los puntos llamativos del atraco es por qué esperaron hasta último momento para llevarse el botín. El viernes 31 de diciembre a las 5 de la mañana ya estaban dentro del tesoro y quedaron filmados. Los investigadores aseguraron que de acuerdo con la grabación de la cámara de seguridad de la bóveda, “nueve personas” entraron el domingo. El registro de ingreso es de entre las 8 y 9 de la noche y salieron a las 7 la mañana del día siguiente. Ese horario no fue escogido al azar. “Es un momento que tiene lógica que alguien saque bolsas de residuos, sin llamar la atención de los vecinos”, explicó a Página/12 una de las fuentes consultadas. Los dos hombres se suben a la camioneta, en la que hay otro al volante, y escapan. Después, tres hombres más abandonaron las oficinas y salen caminando por la avenida Cabildo.

Por otra parte, los investigadores creen que la construcción del túnel no demandó seis meses, sino que se realizó en alrededor de veinte días. Los escombros no los sacaron a la calle, sino que los acomodaron en el departamento. Las condiciones en el túnel eran “insoportables por el calor, era chiquito y ahogado”, describieron las fuentes. Por eso, las botellas encontradas “son esencialmente de agua, porque tomaban abundante líquido”.

Respecto de la camioneta hallada incendiada en Moreno el martes por la noche, los investigadores tienen muchas dudas de que se trate de la utilizada por la banda. Analizan los videos del robo al banco para determinar si el vehículo aparece antes del 30, cuando fue robada. Fuentes judiciales precisaron que “más allá de las similitudes, hay pericias complejas que deben hacerse para verificar si es el mismo vehículo o uno similar ‘plantado’ para confundir la investigación. También puede que no tenga nada que ver con el hecho”.

En otra de las puntas, el fiscal solicitó a la central de alarmas del banco y a la empresa privada Señalcom, que brinda el sistema, que informe las veces que sonó la alarma antisísmica. La investigación avanza tras estos indicios, en tanto los integrantes de la banda aún permanecen prófugos.

Informe: Soledad Arréguez Manozzo.

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Para excavar el túnel sin desvíos, la banda colocó un localizador en una de las cajas de seguridad que alquiló previamente.
Imagen: DyN
 
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