EL PAíS › UNA NUEVA CAMADA ASUME CARGOS EN EL GOBIERNO

Los sub 35

Durante los últimos meses un grupo de jóvenes fueron nombrados en diferentes áreas de gobierno como la Secretaría de Justicia, Fabricaciones Militares, la Subsecretaría de Desarrollo de Inversiones de Cancillería. Provienen de la militancia territorial o estudiantil.

 Por Nicolás Lantos

Laura Braiza.
Iván Heyn.
Wado De Pedro.
Alejandro Julián Alvarez.
Mariano Recalde.

El lunes 1o de noviembre del año pasado, cuatro días después de la muerte de su marido, Néstor Kirchner, la presidenta Cristina Fernández hizo su reaparición pública. Fue a través de un breve video grabado en su despacho de la Casa Rosada y emitido, unas horas más tarde, por cadena nacional. Allí, ella utilizó buena parte de los cuatro minutos y medio que duró el mensaje para dirigirse a la juventud, que durante los tres días que transcurrieron entre el fallecimiento del ex mandatario y su entierro, en Río Gallegos, conformaron la parte más importante de la multitud que inundó Plaza de Mayo.

“Permítanme agradecerles de forma especial a las decenas de miles y miles de jóvenes que cantaron y marcharon con dolor y con alegría cantando por él y por la patria. Quiero decirles a todos esos jóvenes que en cada una de esas caras yo vi la cara de él cuando lo conocí. Ahí estaba el rostro de él, exacto –recordó, en esa ocasión, la Presidenta, con lágrimas en los ojos–. Y decirles a esos jóvenes que tienen mucha más suerte que cuando él era joven, porque están en un país mucho pero mucho mejor. En un país que no los abandonó, en un país que no los condenó ni los persiguió, al contrario, un país que los convocó, un país que los ama, que los necesita. En un país que vamos a seguir haciendo distinto entre todos.”

Menos de cien días más tarde, queda claro que no se trataba de palabras vacías: el acceso de jóvenes de menos de 35 años, provenientes de ámbitos de militancia territorial o estudiantil a los lugares donde se toman las decisiones, algo que venía sucediendo ya desde hacía algunos años, se aceleró y profundizó en los últimos meses del 2010, y en los primeros días de este año ya son dos las novedades en ese sentido: el martes pasado la economista proveniente del Cenda Cecilia Nahón fue designada al frente de la Subsecretaría de Desarrollo de Inversiones, dentro de la Secretaría de Comercio y Relaciones Económicas de Cancillería; dos días más tarde se supo que Mariana Larroque (hermana de Andrés “El Cuervo” Larroque, secretario general de La Cámpora, y militante de esa agrupación) formará parte de la Dirección de Documentación de la Presidencia, aunque el nombramiento aún no es oficial.

Al igual que otros aspectos de la creciente participación juvenil (como el “boom” de la militancia, el uso político de las redes sociales o el surgimiento de nuevos y variados espacios de participación política), la llegada de sub 35 a lugares de decisión no se trata de un fenómeno novedoso, sino de algo que venía gestándose desde hace algunos años y que, tras la muerte de Kirchner, salió a la superficie y se aceleró. Uno de los primeros en comenzar a transitar ese camino fue el ahora legislador porteño Juan Cabandié, que ya en 2005 se hizo cargo de la dirección del Consejo Federal de Juventud. Lo siguieron Larroque (actual subsecretario del Fortalecimiento de la Democracia), Mariano Recalde y Eduardo “Wado” De Pedro (presidente y vice de Aerolíneas Argentinas), y José Ottavis (director del Fondo de Capital Social, un programa de microcréditos dependiente del Ministerio de Desarrollo Social).

En los últimos meses se sumaron, además de Nahón y Larroque, el flamante secretario de Justicia Alejandro Julián Alvarez (ex socio de De Pedro y, como abogado de la Juventud Sindical, uno de los artesanos de la buena relación que mantienen, hoy en día, dos sectores históricamente enfrentados en el peronismo), el economista de AEDA Santiago Rodríguez (que reemplazó al ahora ministro de Defensa Arturo Puricelli como interventor de Fabricaciones Militares), el ex subsecretario de Industria Iván Heyn (al frente de la Corporación Puerto Madero), y la benjamina del grupo: con sólo 27 años, Laura Braiza es desde septiembre directora nacional de Juventud. Muchos de ellos están vinculados con La Cámpora; aunque pertenecer a esa agrupación no es condición sine qua non para ser un joven funcionario, se trata del principal semillero.

“Somos el eslabón entre la conducción y los pibes que están a flor de piel”, intenta explicar uno de los recién llegados, que prefiere mantener el perfil bajo. “Algunos medios van a salir a matarnos en cuanto asomemos la nariz”, justifica. Más tranquila, Braiza agrega que aunque provienen de una experiencia militante, “también hay mucha experiencia de gestión” a pesar de la corta edad. Consultado por Página/12, Cabandié se explaya: “Néstor dijo una vez ‘yo no quiero ser en la nueva Argentina que se viene lo último de lo viejo sino lo primero de lo nuevo’, es decir que atrás de él teníamos que venir nosotros. El siempre taladraba con lo de la construcción de poder y nunca relegar la militancia activa, él fue el que nos hizo profesionalizar políticamente, él siempre propuso que el primer lugar para hacer política era el territorio”.

Muchos de ellos tienen línea directa con el despacho presidencial (aunque mientras el ex presidente vivía él era el principal interlocutor de la juventud). Otros responden a Alicia Kirchner, que desde el Ministerio de Desarrollo Social y también a través de su agrupación Kolina canaliza buena parte de esta corriente. “El mensaje que nos llega es que seamos creativos, inquietos –comenta Braiza–. Cuando Alicia me comunicó que iba a quedar a cargo de la Dirección de Juventud me dijo: ‘Inventá, inventá’.”

Más allá de los nombramientos, que seguirán, de cara a un año electoral la militancia juvenil seguramente logrará hacerse algunos lugares en las boletas. Ya hay antecedentes: Cabandié fue cuarto en la lista de candidatos a legislador porteño en las elecciones de 2009, y aunque el kirchnerismo en esos comicios sólo alcanzó a meter tres representantes, la renuncia de Ginés González García para hacerse cargo de la Embajada en Chile le permitió acceder a una banca y hoy es el titular del bloque del Frente para la Victoria. Ese mismo año, Larroque fue candidato a diputado nacional, pero quedó lejos de ingresar al Congreso.

“Nosotros pensamos que si ocupar cargos de mayor relevancia sirve para el proyecto que encabeza Cristina, bienvenido sea –asegura Cabandié–. Tenerlos por tenerlos sería denostar nuestra ética.”

Lo que tienen claro, todos ellos, al igual que los jóvenes que invadieron Plaza de Mayo los últimos días de octubre, es que estar ahí en este momento es una forma de honrar la memoria de alguien que representa, para esta generación, algo más que un líder político. “El fue el que nos dejó ver que había una posibilidad de hacer cosas que nosotros no creíamos que pudieran hacerse”, asegura Braiza. Más de uno de ellos comenta que, en charlas a solas con Kirchner, él les encomendó construir “el frente territorial y el frente estudiantil” como espacios estratégicos. Y ensayan, confiados, una explicación: “Es que él veía el resurgimiento de los sectores juveniles como la única manera de encauzar un proceso de crecimiento que dure décadas”.

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