EL PAIS › EL RADICAL DEBUTO CON SU NUEVO SOCIO

Alfonsín, alfonsinate

El candidato a presidente de la UCR participó de un plenario del espacio de Francisco de Narváez. Sin nombrarlos, les dedicó una frase a los socialistas. “Vamos a hacer un programa más progresista que los que asumen una retórica progresista.”

 Por Werner Pertot

¿Los dedos en V o el saludo radical? ¿La boina blanca o el bombo? ¿Los muchachos peronistas o adelante radicales? Francisco de Narváez y Ricardo Alfonsín se mostraron juntos por primera vez en un encuentro en La Plata, que combinó la estética cool de los happenings del empresario con la retórica tradicional de los actos radicales. Entre la marcha peronista y la radical, optaron por el Himno Nacional y Alfonsín ensayó ante compañeros y correligionarios un nuevo saludo: el de su padre, con el agregado de los dedos haciendo la V peronista. En una reunión ecléctica, el candidato a presidente de la UCR optó por cuestionar al socialista Hermes Binner sin mencionarlo: “Con Francisco, vamos a hacer un programa más progresista que los que asumen una retórica progresista, pero no se animan a tomar las decisiones que hay que tomar”. La foto de ayer se sumó a la elección de Javier González Fraga como compañero de fórmula, que dejó al radicalismo posicionado en el (centro)derecha.

Calle 13

El lugar del encuentro entre Alfonsín y De Narváez fue el Club Atenas de La Plata, en la calle 13, entre 58 y 59, acondicionado para la ocasión: una entrada pulcra, con vallas y telones negros –que se entrecruzaban con los aros de basquet–, sillas para el público, luces y un decorado rojo furioso y tres pantallas gigantes, por las que pasaban frases de bonaerenses explicando lo que significa “Gobernar bien” (el nuevo eslogan). Frente a la imponente catedral platense, ya se veían los carteles de Gonzalo Atanasof, coronados por globos rojos, mientras se paseaba por enfrente un micro con la cara de Alfonsín ploteada.

En el club, donde se hizo el plenario de Unión Celeste y Blanco, sonaban de fondo “Costumbres argentinas”, además canciones viejas de Charly García y de Los Enanitos Verdes. Todo muy ochentoso. Los radicales, algunos de ellos con boinas, se ubicaron a la izquierda y los del espacio de De Narváez, a la derecha. Entre los primeros, se pudo ver a Miguel Bazze, Walter Carusso, Gustavo Posse y Juan Pedro Tunessi. Entre los últimos, estuvieron Gustavo Ferrari, José “Pepe” Scioli, Daniel Amoroso, Alfredo Atanasof, Natalia Gambaro y la esposa de De Narváez, Agustina Ayllón. También participó, con una cazadora amarilla, el ex Modin y ex menemista Santiago Cuneo.

En cambio, no fue de la partida Graciela Ocaña, a quien De Narváez sueña como compañera de fórmula. En la UCR la imaginan encabezando la lista de diputados por Capital. Alfonsín viajó de Córdoba especialmente para el encuentro en un avión privado que le prestó De Narváez y que lo llevó de vuelta a esa provincia para otro acto con Julio Cobos, Ernesto Sanz y Oscar “El Milico” Aguad, que está exultante con las últimas fotos de Alfonsín (ver aparte). La conocida impuntualidad del candidato presidencial fue conjurada por la rígida organización del Colorado.

Los dos hicieron una entrada coreografiada: salieron por un pasillo, con música de fondo y papelitos cayendo. Alfonsín saludó a los dirigentes de Unión Celeste y Blanco, mientras De Narváez se abrazaba con los radicales. Subieron cada uno por un costado del escenario y se acercaron simétricamente hasta el centro, donde se estrecharon en un estudiado abrazo y saludaron a los flashes que ya los encandilaban. Luego, cada uno se paró prolijamente detrás de su atril colorado, que decía “faltan 141 días” (la misma frase que se repite en el contador de la página web del empresario y que marca el tiempo que falta para las elecciones). Cada detalle estaba cuidado: la bandera nacional aparecía detrás de Alfonsín y la de la provincia, a espaldas de De Narváez.

Los muchachos radicales

Ni marcha peronista, ni radical, los dos cantaron el himno, mientras las pantallas gigantes mostraban la bandera argentina. “Queridos amigos, correligionarios, compañeras, compañeros”, empezó De Narváez. “Ricardo, para nosotros es un honor recibirte en este plenario”, lo tuteó. “Los ciudadanos nos piden que nos unamos. Por eso, hemos transitado un camino de superar banderas partidarias. Vamos a terminar esto de ‘roban pero hacen’. ¡Vamos a hacer pero no vamos a dejar que se robe un solo peso!”, prometió el candidato a gobernador. “Quiero pedirte que, como presidente, le devuelvas a la provincia los recursos que son nuestros”, le reclamó a Alfonsín. “Ricardo y yo sabemos que el futuro comienza un día –recordó su eslogan de 2009–. ¡Y ese día es hoy!”

Alfonsín no mentó a los compañeros, sino que se dirigió a los “amigos del peronismo”. Con esa idea, obvió hablar de derechas e izquierdas. “Quiero agradecer a Francisco su generosidad y su valentía. Hay situaciones que requieren hombres y mujeres dispuestos a asumir riesgos. En política debemos tomar decisiones difíciles”, afirmó. “Es un paso importante reunir tradiciones que se enfrentaron duramente en el pasado”, consideró Alfonsín. “Ya vamos a ir con el tiempo explicando las razones que nos llevaron a trabajar juntos”, sostuvo Alfonsín, que ayer dio pocas explicaciones en esta dirección.

En lugar de eso, cargó contra los socialistas, sin nombrarlos: “Algunos dudan de la vocación transformadora de este espacio: ¡se van a llevar una sorpresa!”. Arrancó allí el primer aplauso rabioso. Varias veces se dirigió al hermano de Scioli, que lo miraba desde el público: “Perdoname Pepe, y lo quiero a Daniel también, pero va a ser mucho más transformadora que lo que hace el gobierno provincial. Y no es muy difícil”. “Los que pretenden decir que este acuerdo tiene resignaciones, no hay nada más reaccionario que el cambio... que el miedo”, se corrigió.

Luego hubo lugar para hablar del papel transformador del arte, la docencia y del amor. “No sé si es eterno, pero el amor dura un tiempo”, conjeturó. “¡Más filosofía y menos encuestas!”, dictó cátedra lado a lado con De Narváez, del que Alfonsín solía decir en 2009 –cuando lo llamaba “neomenemista”– que “prostituye a las encuestadoras”. Altri tempi. Luego de un discurso más breve de lo habitual (no pasó los 15 minutos), los dos candidatos se despidieron a los abrazos, mientras sonaba de fondo “Sueños” de Diego Torres. Al bajar del escenario, Alfonsín hasta hizo el saludo de su padre, pero con los dedos en V, para euforia de los presentes.

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Imagen: Joaquín Salguero
 
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