EL PAíS › ACTO DE RICARDO LOPEZ MURPHY EN EL LUNA PARK

Un bulldog en el centro del ring

 Por Santiago Rodríguez

Mucho traje, mucho teléfono celular, mucha señora arreglada; ya de sólo acercarse anoche al Luna Park podía advertirse que no se trataba de un encuentro político de los de costumbre y Ricardo López Murphy se encargó bien de destacarlo. “Este acto es diferente, porque a ustedes no los trajeron ni les pagaron para que vinieran. Ustedes vinieron por convicción”, enfatizó el candidato a presidente del Movimiento Federal Recrear en lo que fue una suerte de lanzamiento de su campaña en la Capital Federal. Los cavallistas, delarruistas –varios de ellos sushis–, bussistas y las figuras del estilo de Bernardo Neustadt que lo acompañaron desde la platea dieron fe de la transversalidad (de derecha) que valoró su jefe de campaña, el demócrata mendocino Carlos Balter, en su discurso.
Tal vez fue la música –Rodrigo y demás– lo único que el acto de López Murphy tuvo parecido a cualquier otro. Por cierto, la selección de temas desentonó con el público, pero no fue ése el único desacierto musical: el leit motiv de la velada, el que los organizadores habían elegido para entusiasmar a la concurrencia que colmó el Luna Park, fue el pegadizo hit que Quilmes sacó para el último Mundial y ya se sabe cómo terminó entonces la selección. “Justo éste fueron a poner; es mufa”, se quejó más de uno.
El resto fue bien distinto. “Nos ponemos de pie para recibir a la bandera de ceremonia”, sorprendió el locutor cuando la música dejó paso al silencio y se tornó previsible que ya salían al escenario los protagonistas de la noche. Entonces no aparecieron ni López Murphy, ni Balter, ni su compañero de fórmula Ricardo Gómez Diez sino dos chicas de guardapolvo blanco que oficiaron de abanderadas. Con la bandera sobre el escenario, la previa a los discursos no podía sino incluir el Himno.
De los tres oradores que hubo, Balter fue sin duda el que más tribuna política demostró tener sobre sus espaldas. “Acá se empieza a terminar la Argentina improvisada”, arrancó el mendocino, destacó más adelante “la honestidad, decencia y honradez” de los candidatos de Recrear y remató “como reventamos el Luna Park, vamos a reventar las urnas”.
La soltura de Balter hizo notorio que la tribuna no es el fuerte de Gómez Diez, tanto que muchos señalaron que el dirigente del Partido Renovador de Salta parecía el recordado actor español José María Vilches en uno de sus clásicos recitales de poesía de Federico García Lorca.
Lo más vibrante de Gómez Diez fue el “Viva la patria” con el que puso fin a sus palabras y que la platea, como corresponde, repitió. Allí estaban mezclados, entre otros, Hernán Lombardi, Marta Oyhanarte, Manuel Solanet, Juan Sebreli, Alberto Natale, Adolfo Sturzzenegger, María Eugenia Estensoro, Pablo Walter y Haroldo Grisanti. Sentada a una butaca de Neustadt podía verse también a la candidata a jefa de Gobierno porteña Patricia Bullrich, esperando la salida de su nuevo y enésimo socio político. Llamativas fueron sin duda las remeras de López Murphy Presidente con una caricatura, no muy distinta a su cara, montada sobre la imagen de un perro bulldog y la leyenda “Con la verdad y a cara de perro”. El juego se repitió en los videos proyectados antes de la entrada en escena del candidato, en los que se hacía una síntesis de su vida con imágenes de bulldogs en diferentes situaciones.
López Murphy se mostró tal cual es. Habló de economía y de sus planes y metió algún que otro bocadillo político: acusó a sus adversarios de haber “escapado al debate” y denuncia que el PJ está tratando de producir “la infamia de hacer la elección entre dos candidatos suyos”.

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