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Malvinas vale un Perú

 Por Martín Granovsky

En Perú un grupo de académicos y ex funcionarios acaba de constituir el Grupo Peruano de Respaldo y Solidaridad a la Soberanía Argentina en las islas Malvinas. La iniciativa surge justo antes del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, sobre el que ya hay signos suficientes para prever una tendencia: sobre todo en los primeros años, 2012 y 2013, la cuestión de las islas ocupará un lugar central en los planteos internacionales del Gobierno.

“En el año 1833, y por medio de un acto de fuerza, una expedición armada británica expulsó a la población argentina establecida en las islas Malvinas”, dice un tramo del texto peruano, al que tuvo acceso Página/12. Y agrega: “Se produjo el quebrantamiento de la integridad territorial de la República Argentina y un evidente menoscabo a su soberanía, hecho que ha sido denunciado y reclamado desde sus orígenes por el gobierno y el pueblo argentino”.

El documento está firmado, entre otros, por Diego García Sayán, actual presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y ex canciller y ex ministro de Justicia durante los gobiernos de Valentín Paniagua y Alejandro Toledo; por Manuel Rodríguez Cuadros, embajador y ex canciller, figura conocida en la política internacional; por Marcial Rubio Correa, rector de la Universidad Católica y ex ministro de Educación del gobierno de Paniagua; por el congresista Víctor García Belaúnde y por Alberto Adrianzén, vicepresidente del Parlamento Andino por Gana Perú, la coalición del actual presidente Ollanta Humala. Paniagua es el presidente que durante ocho meses, entre octubre de 2000 y julio de 2001, condujo la transición desde el régimen de Alberto Fujimori al triunfo constitucional de Toledo. Su maestro político fue Fernando Belaúnde Terry, el presidente peruano que durante la guerra de Malvinas ensayó una mediación entre el Reino Unido y la Argentina, a través de los Estados Unidos, para que Leopoldo Galtieri retirara las tropas antes de que llegara la fuerza británica de represalia. La mediación fracasó o por decisión militar argentina o por provocación británica al hundir el crucero General Belgrano, o por ambos factores a la vez.

Con los miembros del grupo peruano sobre Malvinas venía conversando el actual embajador argentino en Perú, Darío Alessandro.

El reclamo de soberanía argentina en las Malvinas figura en la plataforma de Humala y fue hecho explícito tanto por el presidente peruano que asumió el 28 de julio último como por el canciller designado por él, Rafael Roncagliolo. El nuevo embajador en Buenos Aires, Nicolás Lynch, adelantó en un reportaje concedido a Página/12 que Perú quiere relanzar las relaciones con la Argentina.

El grupo no es una iniciativa oficial peruana, pero para la estrategia argentina es mejor que no lo sea. Si Perú ya anunció oficialmente su compromiso con los reclamos argentinos, cualquier iniciativa académica o independiente complementa los aspectos estatales y hasta puede ser más penetrante, por ejemplo, en círculos europeos con llegada a Londres.

De todos modos, el gobierno argentino no parece decidido a malvinizar en exceso su diplomacia. El ministro de Defensa, Arturo Puricelli, dijo que el país recuperará las islas “durante este siglo”.

La Presidenta, como antes Néstor Kirchner, acostumbra marcar diferencias en su recuerdo de Malvinas entre la dictadura y los muertos. Esa indicación es aún más señalada en las referencias a 1982. Pero en su último discurso en la ONU Cristina Kirchner introdujo una novedad. Habló también de 1833, año de la ocupación británica de las islas. ¿Un modo de sumar un año más de activismo internacional con fecha redonda luego de la otra fecha redonda, la que se cumplirá en el 2012 con los 30 años del desembarco y la derrota argentina en las islas? ¿Una forma de poner énfasis en el momento de la ocupación original y soslayar, de algún modo, la importancia absoluta de 1982? Ya se verá. Hasta ahora la diplomacia argentina fue activa en los foros internacionales (e incluso el Gobierno se abstuvo de cubrir la embajada en Londres), pero no decidió volver a la campaña instaurada por Nicanor Costa Méndez, el canciller de la dictadura, para que todos los años la Asamblea General de las Naciones Unidas votara una resolución especial sobre Malvinas. Ese tipo de campaña suele ser un gasto de capital de alianzas que a menudo quitan energía para otros temas de peso internacional.

El texto del grupo peruano habla de “una situación de naturaleza colonial que debe ser superada”. Dice: “Durante la presente década la mayoría de los países latinoamericanos conmemoramos los bicentenarios de nuestras independencias. Nuestra constitución como naciones se ha fundamentado en el respeto a la independencia y soberanía de nuestras naciones, basadas en los principios y normas del Derecho Internacional”.

Dice el documento que la situación colonial “no ha sido ni es indiferente a los peruanos que hemos manifestado nuestra solidaridad con el pueblo argentino en diferentes momentos de la historia, siempre en consonancia con los principios del respeto a la integridad territorial de los Estados, la no intervención y la superación de las situaciones coloniales”. Agrega que “la comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, ha reconocido la existencia de una disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte –en el marco del proceso jurídico de la descolonización– e instado a resolverla mediante negociaciones entre ambas partes, consultas y negociaciones que aún no han podido concretarse pese a la reiterada disposición argentina que viene siendo ignorada por el Reino Unido”.

Y dice que el Grupo Peruano de Respaldo y Solidaridad se constituye “con la finalidad de contribuir positivamente a este justo reclamo”.

Dice: “Para cumplir este objetivo, nos proponemos generar iniciativas y acciones en los campos académicos, culturales y políticos con la finalidad de difundir la cuestión de las Malvinas y contribuir al cumplimiento de las disposiciones de las Naciones Unidas, fundamentalmente en el permanente interés de que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte se avenga a reanudar, de conformidad con los lineamientos de la comunidad internacional, las negociaciones con la República Argentina a fin de encontrar –a la mayor brevedad posible– una solución pacífica y definitiva a esta disputa”.

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