EL PAíS › CRISTINA FERNáNDEZ PUSO EN FUNCIONES A LOS INTEGRANTES DEL GABINETE NACIONAL

Una jura con sólo tres debutantes

La ceremonia de asunción de los ministros se realizó en el Museo del Bicentenario, detrás de la Casa Rosada. La mayoría continuará al frente de las carteras en las que ya estaban. Los nuevos, Juan Manuel Abal Medina, Hernán Lorenzino y Norberto Yauhar.

 Por Nicolás Lantos

El techo vidriado del Museo del Bicentenario, emplazado a espaldas de la Casa Rosada, deja ver la figura que encabeza esa fachada del palacio de Gobierno, la que da a la avenida Paseo Colón, y que representa a la Justicia, con el libro de la ley en la mano. Desde el salón donde ayer por la tarde la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner puso en funciones a su nuevo-viejo gabinete, con sólo tres cambios obligados respecto del que la acompañó hasta ayer, parecía, incluso, que la Justicia estuviera inclinada sobre las cabezas de los funcionarios, como un testigo más de los juramentos. Así, en una ceremonia sobria pero en la que no faltaron momentos emotivos y otros que despertaron la risa del auditorio repleto, la jefa de Estado inauguró el equipo con el que dará los primeros pasos de su segundo mandato.

Tres nombres nuevos hay en la nómina que desde ayer mismo ya se puso a trabajar por orden de la Presidenta, aunque los tres son, también, viejos conocidos. Juan Manuel Abal Medina que, como flamante jefe de Gabinete, fue el primero en dar su juramento, venía de desempeñarse como secretario de Comunicación Pública e incluso ya había actuado en la órbita de la jefatura, como virtual vicejefe, primero con Sergio Massa y luego con Aníbal Fernández. Hernán Lorenzino sucederá al vicepresidente Amado Boudou en Economía, pero ya ocupaba la Secretaría de Finanzas en esa cartera. Algo parecido sucede con Norberto Yauhar, quien era el subsecretario de Pesca y ahora sucederá al titular de la Cámara baja, Julián Domínguez, en la Secretaría de Agricultura.

Tres nombres también son los que se repiten de cuando Néstor Kirchner tomó juramento a su primer gabinete, en 2003: son los ministros de Trabajo, Carlos Tomada, Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y Planificación, Julio De Vido. Sacando a la santacruceña, que tomó algunos meses de licencia en 2005 para asumir como senadora nacional, los otros dos tienen el record de continuidad de un ministro en un mismo cargo en la historia de la Argentina. Sin rango ministerial, pero igualmente importantes para este proceso político, ayer también renovaron sus credenciales el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y el de Legal y Técnica, Carlos Zannini, dos más que llevan ocho años en sus lugares.

Respecto del gabinete que CFK inauguró en 2007 también se repiten Florencio Randazzo (Interior), Juan Manzur (Salud), Lino Barañao (Ciencia y Tecnología), mientras que Nilda Garré, que en esa ocasión era ministra de Defensa, ahora encabeza Seguridad, y el por entonces secretario de Turismo, Enrique Meyer, sigue al frente de esa repartición que en el ínterin ganó rango ministerial.

Invitados VIP y tropa propia

Aunque la ceremonia estaba anunciada para las cinco de la tarde, desde las tres y media aproximadamente los invitados formaban fila para descender a lo que fuera la Aduana Taylor, uno de los edificios más antiguos de la ciudad de Buenos Aires, recuperado recientemente para que funcione allí el Museo del Bicentenario y uno de los favoritos de CFK, que desde su inauguración lo eligió como escenario de varios actos importantes, incluyendo el de ayer, aunque había una regla no escrita del protocolo (y, es sabido, que en el protocolo las reglas no escritas tienen su peso) que establece que la jura de un gabinete entrante debía hacerse en el Salón Blanco de la Casa Rosada.

A lo largo de la tarde, la gente fue llenando el salón. Adelante, los invitados VIP: allí alternaban legisladores y funcionarios, con una fuerte presencia de la juventud, artistas y figuras de la cultura y el espectáculo referenciadas en el kirchnerismo. Más atrás, cada ministro contaba con varios asientos reservados para su propia tropa, algo que incluía desde segundas líneas hasta militantes llanos. Atrás de todo, por una cuestión de comodidad para el acceso y la salida, una nutrida comitiva de Madres de Plaza de Mayo, que fue aplaudida cuando llegó.

Si bien, en un principio, la división era bastante estricta, pronto las idas y vueltas causadas por la demora (el acto, anunciado para las 17, comenzó finalmente pasadas las 18.10, por lo que los primeros en llegar acumulaban varias horas de espera) terminaron por desperdigar a la concurrencia, por lo que terminaron mezclados el Negro Fontova con Mariano Recalde; Ricardo Forster con el flamante viceministro de Economía, Axel Kiciloff; Alejandro Dolina con el referente de la Corriente Martín Fierro, Quito Aragón; o los diputados debutantes Leonardo Grosso, Horacio Pietragalla Corti y María Luz Alonso, entre otros.

Sí, juro

Finalmente, pasadas las seis de la tarde, la locutora anunciaba el comienzo de la cadena nacional y del acto. Mientras los monitores mostraban cómo la Presidenta caminaba por los pasillos abovedados de la ex Aduana, flanqueada por Boudou y Parrilli, los ministros se acomodaban a un costado del escenario. Del otro lado estaban las autoridades institucionales de los otros poderes: los presidentes de ambas Cámaras del Congreso, Amado Boudou y Julián Domínguez, y el titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti. El escribano del gobierno nacional, Natalio Etchegaray, que ejerce ese rol desde el regreso de la democracia, fue el encargado de llevar adelante la ceremonia, mientras, desde la primera fila, Florencia y Máximo Kirchner miraban emocionados.

El trámite fue formal, aunque hubo momento para las emociones, en particular cuando fue el turno de Alicia Kirchner: mientras le tomaba juramento, la voz de Cristina se quebró. En respuesta, y parafraseando lo que la misma Presidenta había hecho al mediodía en el Congreso, la ministra de Desarrollo completó la fórmula de su juramento: “Y también lo hago por Néstor”. Luego de ese momento, la Presidenta se vio más liberada y se permitió hacer algunos comentarios a medida que pasaba lista a sus funcionarios. Así, Manzur fue el que “siempre se ríe”, y Parrilli, “el segundo arquitecto” de las eternas refacciones que pasó en los últimos años la Casa Rosada. “El primero soy yo”, aclaró CFK, por si quedaba alguna duda.

La ceremonia concluyó con la jura de los secretarios de Estado que dependen del despacho presidencial: Parrilli, Zannini, Héctor Icazuriaga (de Inteligencia), Jorge Coscia (Cultura) y la procuradora del Tesoro, Angelina Abonna. Luego hubo una rápida desconcentración: apenas terminaba el acto, sobre el escenario de Plaza de Mayo sonaban los primeros acordes de Charly García tocando el Himno Nacional y nadie se lo quería perder.

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El Museo del Bicentenario, sitio elegido por la Presidenta para la jura de los miembros de su gabinete.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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