EL PAíS › EL ESCRITO QUE PRESENTO A LA JUSTICIA PARA DISTANCIARSE

Duran Barba ahora hace campaña por Duran Barba

El asesor de Macri y experto en operaciones quirúrgicas no quiso declarar ante la Justicia por presunta violación del Código Electoral. Pero presentó un escrito donde se pinta como un simple consultor con pasión académica.

 Por Martín Granovsky

Jaime Duran Barba, consultor del jefe del Gobierno porteño, inauguró un nuevo rubro. Ahora intenta ejercer la persuasión sobre la jueza federal María Romilda Servini de Cubría. El jueves último Duran Barba se negó a declarar ante la Justicia pero presentó un escrito en el que parece tomarse a sí mismo como candidato. El segundo paso sería la instalación del candidato ante Servini para esquivar el cargo de violación del Código Electoral.

La decisión de Duran Barba fue imitada por otros dos integrantes de su grupo de operaciones, Rodrigo Lugones y Guillermo Garat. Ninguno de los dos declaró, a la espera de decisiones procesales futuras. La novedad fue que por lo menos concurrieron a la citación, al contrario de las dos ocasiones anteriores. En una habían alegado vacaciones.

La causa se originó en una denuncia del senador del Frente para la Victoria Daniel Filmus luego de que descubriera, el año pasado, que un centro de llamados daba por hecha en una pregunta la existencia de una asociación entre su padre, el comerciante Salomón Filmus, y el empresario de la construcción Sergio Schoklender. El senador, entonces candidato a jefe del Gobierno porteño, dijo que su padre no era ni había sido socio de Schoklender. Tampoco era cierto que fuese arquitecto, como lo mencionaba la pregunta de base falsa.

El asesor en operaciones de Mauricio Macri trazó su escrito con el patrocinio de los abogados Enrique Brouchou y Martín Beretervide. Su descargo es doble. Por un lado, indica la intención de demostrar que tiene nula presencia empresaria en la Argentina. Por otro, insiste en que la operación de llamados masivos es absurda y que de ningún modo pudo haber alterado el resultado de las elecciones.

No tengo

“No tengo en ninguna compañía o sociedad en la República Argentina ninguna acción, ni cuota social, ni participación comercial o económica de ninguna índole”, dice el texto de Duran Barba. “Ni en el rubro de las encuestas y/o de la consultoría, ni en ningún otro.”

Sigue así el descargo: “Al revés de lo mucho que se ha dicho públicamente, no soy publicista. Viajo permanente por el continente para estudiar la política y los procesos electorales de los distintos países, en los que además suelo dictar cursos y conferencias sobre temas vinculados”.

Más aún: “No sé hacer publicidad ni campañas de marketing. Existen, en el mercado argentino incluso, prestigiosas agencias nacionales e internacionales que se dedican a esa actividad. Tampoco poseo ni administro ningún ‘call center’. Mi especialidad es la consultoría política, que constituye una actividad completamente distinta de aquellas otras –publicidad, marketing, etcétera– con que livianamente se la asocia desde el desconocimiento”.

Por lo menos los lectores de Página/12 no están engañados. Este diario publicó las conexiones de Duran Barba, y también de las personas con las que ahora alega no tener una sociedad en común, en Ecuador y Brasil. Duran siempre fue presentado como consultor y la existencia del Grupo Duran Barba de operaciones quirúrgicas apareció en relación con las elecciones y el ejercicio diario de la política por parte de sus asesorados.

Según Duran Barba, la razón social Duran Barba & Asociados no es una empresa “ni tiene personería jurídica ni realiza ningún tipo de actividad comercial”, cosa que vale tanto para la Argentina como para otros países. “Es simplemente un membrete en torno del cual personas vinculadas a la George Washington University –a la que me encuentro vinculado como docente– y otros jóvenes se han unido para estudiar y aprender consultoría política.”

Auspiciada originalmente por los jesuitas, la George Washington University es una de las más prestigiosas de los Estados Unidos. Famosa en el cine por la escalera que prestó para la filmación de El exorcista, entre otros dicta clase el ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional y ex subsecretario de Asuntos Interamericanos del Departamento de Estado, el politólogo norteamericano de origen chileno Arturo Valenzuela.

El escrito de Lugones repite, más o menos con las mismas palabras, el argumento de Duran Barba. “Duran Barba & Asociados” sería un nombre de fantasía que identifica a “un grupo de personas que no funciona como empresa ni como Organización, unidas simplemente por un interés académico en comunicación y estrategia política”. El objetivo, en cambio, sería “generar debate, estudiar gobiernos y campañas y ayudar a la formación de futuros consultores”, porque “no tiene clientes ni paga sueldos, honorarios o similar, y por su estructura no podría tenerlos”.

Duran Barba busca exorcizar a Duran Barba & Asociados de toda connotación societaria. Aunque los thinks tanks y las fundaciones no suelen utilizar el signo “&”, dice el texto del descargo: “La firma Opinión Confidencial SRL le facilitó de hecho a Duran Barba & Asociados el acceso a sus oficinas de la calle Libertad 1240 para realizar reuniones y encuentros académicos”. Y añade: “La vinculación no pasó nunca de eso”.

Parte & Parte

Es probable que la Justicia indague ahora por la validez de un documento que ya publicó este diario. El “Acuerdo de Confidencialidad y No Competencia” firmado entre Duran Barba, su socio Santiago Nieto y Rodrigo Lugones, de una parte, y de la otra Guillermo Garat, Nicolás Marcó y Martín Vicente Peluffo. En la documentación de ese acuerdo los tres primeros aparecen dentro del nombre genérico “Parte Encuestadora”. Y los tres segundos integran lo que se denomina “Parte Call Center”.

El mismo acuerdo, que la presentación de Duran Barba presenta como “un anónimo”, revela que en noviembre de 2008 un miembro de la “Parte Encuestadora”, Lugones, y otro de la “Parte Call Center”, Garat, “han constituido una sociedad de responsabilidad limitada denominada Opinión Confidencial SRL”.

Opinión Confidencial “tiene por objeto realizar actividad encuestadora en el ámbito de la República Argentina y en el exterior a través de la tecnología y de los servicios de call center”.

La “Parte Encuestadora”, que integra Jaime & Duran Barba, “se comprometió a transferir su know how en materia de actividad de encuestas, el que pretende proteger y conservar”.

El acuerdo prevé que hasta el 2013 Parte Encuestadora & Parte Call Center “asumen la responsabilidad irrevocable y expresa de no desarrollar en forma directa o indirecta la realización de actividad alguna en competencia con la Sociedad en todo el territorio de la República Argentina”. La Sociedad es Opinión Confidencial. “En consecuencia, ninguna de las Partes podrá establecer una sociedad, compañía, establecimiento o negocio de cualquier índole o asociarse a un negocio u actividad (el texto dice u y no o) que pueda considerarse como competidor de las actividades actuales de la Sociedad.”

Como se ve, la firma Opinión Confidencial no es ajena a Duran Barba, ni la participación de Duran Barba como miembro de Parte Encuestadora fue o es puramente académica.

Su escrito intenta también esta línea de defensa: “Yo, personalmente, no usé nunca esa oficina para mi trabajo ni para ninguna otra finalidad como no sea la de haber asistido ocasionalmente, y muy contadas veces, a participar de alguna charla o reuniones informales. No tuve nunca allí asignado un escritorio o una computadora”.

Contó Duran Barba que fue cuando se produjo el allanamiento a la oficina de Libertad 1240 cuando supo que también habían sido allanadas otras empresas vinculadas en esta causa, como TAG Continental SRL, Connectic SRL y Call & Contact Center SRL. Reza el exorcismo: “Nunca conocí esas oficinas, ni a las personas que allí trabajaban ni tampoco ninguna de las actividades que allí se realizaban; tampoco fue nunca de mi conocimiento el contenido de las computadoras o los biblioratos allí secuestrados”.

Las empresas de llamados fueron allanadas luego de la primera denuncia de Filmus. La Justicia y el querellante fueron descubriendo que no sólo miles de porteños habían sido interrogados por la inexistente relación Filmus padre-Sergio Schoklender sino por temas como la relación entre Filmus y el secretario general de la Confederación General del Trabajo, Hugo Moyano, y entre Filmus y los piqueteros.

La cláusula quinta del Acuerdo de Confidencialidad no contribuye a la pátina científica que Duran Barba parece inclinarse a construir. Vale la pena leer su tono prosaicamente empresarial: “Se deja expresamente establecido que, si bien los Sres. Duran Barba, Nieto, Peluffo y Marcó no son socios de la Sociedad (es decir, de Opinión Confidencial), ellos asumen en forma expresa y personal las estipulaciones del presente Acuerdo, pues tendrán acceso a la Información Confidencial y/o a la transferencia de know how que se producirá entre las Partes. La obligación que cada uno de ellos asume es personal, de forma tal que los Sres. Garat y/o Lugones no deberán responder por cualquier incumplimiento por parte de cualquiera de las personas antes mencionadas”.

El Boletín Oficial del 17 de noviembre de 2008 corrobora que Opinión Confidencial quedó formada el 11 de ese mismo mes y año.

Monotributista en un principio, según pudo saber Página/12, Duran Barba se inscribió luego en la AFIP para pagar ganancias en la actividad “realización de encuestas de opinión pública”.

Yo no fui

La segunda parte del argumento de Duran Barba en su descargo busca demostrar que los llamados no influyeron en el resultado electoral. “Es de una insensatez mayúscula especular con que ese universo de llamados –supuesto que se hubieran producido y con el tenor que les asigna el denunciante– tuviese virtualidad para incidir en el resultado de un comicio que en la primera vuelta arrojó una diferencia porcentual de 30 puntos a favor del primero sobre el segundo. “El primero fue Macri. El segundo, Filmus. En la segunda vuelta el resultado arrojó”, dice Duran Barba, 485 mil votos de diferencia sobre un total de 1.791.178 sufragios.

“Los números indicados predican más sobre la innecesariedad de recurrir a semejante método –vista la cuestión desde el simple sentido común– que sobre su supuesta eficacia, que ni la imaginación más afiebrada podría atribuirle en tal grado como para sostener que los llamados hubiesen incidido –siquiera mínimamente– para la configuración final de resultados tan contundentes como los del escrutinio final, tanto en la primera como en la segunda vuelta”, señala el descargo de Duran Barba.

Duran Barba, Lugones y Garat están bajo el examen de la Justicia por supuesta violación del artículo 140 del Código Electoral, que pena a quien “con engaños indujere a otro a sufragar en determinada forma o a abstenerse de hacerlo”.

En rigor, la ley no considera el resultado sino la inducción al engaño. Ni siquiera Filmus en su denuncia argumentó que su derrota se debió a la parte sucia de la campaña electoral.

Después de consignar el resultado nacional de 2010, el descargo formula una pregunta: “¿Puede sensatamente, a la luz de estos hechos objetivos, avalarse con algún viso de razonabilidad la hipótesis de que los pretendidos llamados telefónicos hubiesen perjudicado a la Alianza del Frente para la Victoria de cara a esas elecciones internas nacionales?”

Es decir: la campaña sucia no hizo ganar a Filmus ni perder a Cristina.

“No sólo no tuve absolutamente nada que ver con las maniobras denunciadas (sean llamados telefónicos, pegatinas de afiches, creación de sitios web apócrifos) sino que además constituye un absurdo en sí mismo postular que tales censurables mecanismos hubiesen incidido –siquiera mínimanente– en los resultados contundentes que evidenciaron todos los comicios hacia los cuales se habrían proyectado sus efectos”, indica el texto. “Ni la lógica, ni la ciencia ni el sentido común consienten que a maniobras tan nimias pudiese asignárseles semejante poderío.”

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Imagen: Bernardino Avila
 
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