EL PAíS › MARIOTTO REVELó QUE LA ADHESIóN A LA EMERGENCIA NACIONAL SE HIZO HACE DIEZ AñOS

La “nueva” ley ya tiene canas

El gobierno provincial apostaba a una “adhesión” a la Ley de Emergencia Nacional para posicionarse en los medios. Pero el titular del Senado le hizo saber que eso ya fue votado por la Legislatura provincial en 2002 y sigue vigente hasta ahora.

 Por Luis Bruschtein

Casi al mismo tiempo que la presidenta Cristina Kirchner hablaba en el acto de General Rodríguez, con la presencia del gobernador Daniel Scioli, el jefe de Gabinete bonaerense enviaba a la Legislatura el proyecto de ley para que la provincia de Buenos Aires adhiriera a la Ley de Emergencia Nacional y sus sucesivas prórrogas. Si la intención era encontrar de esa manera una vía de solución a los problemas financieros de la provincia, por lo menos no quedó clara la manera en que podría hacerlo. Por lo pronto, tras recibir el proyecto, el vicegobernador Gabriel Mariotto, en su carácter de titular del Senado provincial, respondió a la Jefatura de Gabinete que esa ley ya fue votada hace más de diez años, y consiguientemente está en vigencia, así que no requiere una nueva adhesión. En otras palabras, que el anuncio había sido sólo ruido mediático.

“Dicho instrumento ya ha sido sancionado por la Honorable Legislatura (ley Nº 12.858) con fecha 28/02/2002, promulgada en idéntica fecha mediante el decreto Nº 402/02, en el Boletín Oficial Nº 24445”, señala la misiva enviada a Alberto Pérez, y agrega: “En tanto la provincia cuenta ya con esta herramienta, encontrándose vigente la ley 12.858 anteriormente mencionada, deviene innecesario un nuevo tratamiento legislativo”.

O se había producido un error o se trataba de una forma del gobierno bonaerense para ganar tiempo con un anuncio mediático. Lo cierto es que esa ley ya está vigente y se prorroga junto con la ley nacional, un trámite que ya se hizo en diciembre del año pasado, con lo cual la norma seguirá siendo válida hasta el 31 de diciembre de 2013.

El problema más urgente que se le plantea a la administración bonaerense, y que en otra situación podría convertirse en la chispa que produzca el incendio, es el pago de salarios y aguinaldos de los empleados públicos, sobre todo los del sector docente. Pero la Ley de Emergencia Nacional, que rige desde 2002, durante la presidencia de Eduardo Duhalde, no fue usada hasta ahora para efectuar recortes de ese tipo.

En el artículo segundo del proyecto enviado por Pérez a la Legislatura se establece que “la presente ley se aplicará al sector público provincial previsto en el artículo 8º de la ley Nº 13.767, quedando alcanzadas las unidades ejecutoras, los consorcios portuarios y cualquier entidad del sector público provincial de carácter productivo, comercial, financiero o de servicios públicos, aun cuando sus estatutos, cartas orgánicas o leyes especiales requieren una inclusión expresa para su aplicación”. Estipula también que “la presente ley se aplicará a aquellos entes en que el Estado provincial se encuentre asociado con uno o varios municipios. Quedan comprendidos en la emergencia los poderes Legislativo y Judicial”.

La respuesta de Mariotto se limita a señalar que la ley está vigente, por lo que no se requiere una nueva adhesión, pero no se refiere a este segundo artículo ni a sus consecuencias.

En el gobierno nacional reconocen la situación crítica de la provincia. Pero resulta inocultable que perciben a Scioli con pocos reflejos para afrontar la crisis. En todo caso, el malestar se profundiza cuando evalúan que las dos únicas vías de acción que ensayó el gobernador fueron, por un lado los atrasos salariales y, por el otro, buscar formas donde aparezca la Casa Rosada como trasfondo de la crisis, como el gran batifondo mediático que se armó con la denuncia de que el gobierno nacional retaceaba los fondos del salvataje.

En los fundamentos del proyecto para adherir a la Ley de Emergencia Nacional se subrayaba que “el contexto actual en el ámbito internacional exhibe un agravamiento de la crisis reinante principalmente en Europa, manifestándose en una desaceleración en la tasa de crecimiento de los recursos presupuestarios”. Destaca en ese sentido que “las posibilidades de financiamiento que fueran autorizadas por la Honorable Legislatura (...) han resultado cercenadas fuertemente debido a la volatilidad financiera internacional”.

Scioli fue el primero en lanzar al escenario la futura competencia presidencial para el 2015. En el ambiente político se juzga que fue una jugada innecesaria, porque adelantó mucho un escenario que implica obstáculos y desgaste para la gestión. Más allá de ese tema, que también ha generado disgusto en el kirchnerismo, desde el gobierno nacional pueden coincidir, porque también los afecta, en el planteo sobre los coletazos de la crisis.

Pero en este sentido, el cuestionamiento que le hacen desde el kirchnerismo de hueso colorado es que cada peso que reunió el gobierno nacional, y que le permite ubicarse mejor frente a la crisis, implicó fuertes debates y pujas con sectores del poder económico, como fueron la disputa por las retenciones, la reestatización de las jubilaciones o la nueva carta orgánica del Banco Central. Por el contrario, el estilo del gobernador bonaerense ha sido el de no confrontar, con lo cual su desgaste ha sido mínimo pero también lo ha sido el esfuerzo por resolver estructuralmente la situación financiera de la provincia que ahora hace agua.

Algunas de estas claves estuvieron muy marcadas en el discurso que realizó la Presidenta en General Rodríguez, ante un Scioli que escuchaba atentamente (ver aparte). Si se leen con atención, en esas palabras de Cristina Kirchner está planteado con claridad este debate, más relacionado con el concepto de gestión y de hacer política que con la proyección electoral.

Facsímil de la respuesta enviada por Gabriel Mariotto a la comunicación de la Jefatura de Gabinete.

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