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Un desalojo en la madrugada

La sala del Centro Cultural San Martín estaba ocupada desde hacía más de dos años por artistas que reclamaban la cogestión del lugar y denunciaban la “política privatista del macrismo”. Cuatro de ellos quedaron imputados por usurpación.

Tras una nueva represión por parte de la Policía Metropolitana, los cuatro ocupantes que permanecían en la Sala Alberdi del Centro Cultural San Martín desalojaron el lugar ayer a la madrugada. Sin embargo, los artistas y profesores anunciaron que seguirán “en busca de otros espacios para enfrentar la política cultural privatizadora del gobierno de Mauricio Macri” e insistirán en el reclamo de que se eliminen los cargos por “usurpación” contra los cuatro militantes desalojados de la sala.

Tras siete años de conflicto y más de dos años de toma, la Sala Alberdi fue desocupada ayer por sus talleristas, quienes le pedían al gobierno porteño que “no discontinuara el servicio que allí se brindaba”, y reclamaban participar en la gestión del espacio. El conflicto recrudeció el 2 de enero, cuando el Gobierno de la Ciudad cerró el Centro Cultural y los talleristas acamparon en la plaza seca, en la entrada del edificio. El resultado de la falta de diálogo de la gestión macrista fueron tres heridos de balas de plomo, en la represión del 12 de marzo, cuatro imputados por usurpación, destrozos y faltantes en el Centro Cultural San Martín, que está prácticamente cerrado. También hay dos causas judiciales: una civil y otra penal (ver aparte).

“Más allá de lo que diga y haga el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, el movimiento de la sala va a continuar. Nosotros hicimos una toma con autogestión. Eramos profesores, alumnos y autoconvocados. Pero el ministro Lombardi dice que no somos artistas sino criminales. La sala tenía una forma de organización horizontal que todos los que nos visitaron pudieron ver. Vamos a seguir estando”, afirmó ayer Huilén, una de las ocupantes del espacio, en una conferencia de prensa realizada en el Hotel Bauen.

Por su parte, Agustín, otro de los jóvenes, también apuntó a la criminalización que se hizo de la protesta. “Lo que buscamos es la despenalización de los cuatro compañeros. Tratan a los defensores de la cultura popular como criminales. ¿Por qué nos quisieron matar? Porque denunciamos la privatización del Centro Cultural. Antes las salas eran accesibles, a la gorra; pero después Macri empezó con la ‘reconversión’ del centro. Cuando cerraban para arreglar, se quedaban con las dependencias. El negocio lo hace el gobierno porteño con empresas privadas. Es gracioso que hayamos llegado a esto: nosotros somos los denunciados y los millones que tenían que poner en el edificio para reformas, ¿adónde fueron?”, denunció.

Ayer, el ministro Lombardi y el jefe de Gobierno, que hizo una recorrida por la sala desalojada, denunciaron “faltantes y destrozos” en el lugar. Al respecto, los jóvenes negaron esta situación, y comentaron que a ellos les robaron elementos personales cuando fueron desalojados por la Metropolitana de la plaza seca. “Durante el acampe usamos equipos de la sala, como reflectores, un amplificador y micrófono, pero todo eso fue confiscado por la Policía Metropolitana. Teníamos nuestras bicicletas y un generador que compramos, que está secuestrado. Nos imaginábamos que iba a pasar esto. No lo vamos a naturalizar, pero no nos sorprende”, explicó Malena.

Por último, Soledad expresó lo que significaba el espacio para ellos. “La sala no era para noso-tros. Tenía que ver con nuestras convicciones. Queremos que cualquier persona pueda acceder a ver una obra o asistir a un taller. Queremos que esto no sea un privilegio sino un derecho. La mayoría de nosotros podemos acceder a otra educación, pero no podemos permitir que ellos privaticen. Lo que buscan es enfrentarnos para que ellos hagan su negocio”, aseguró.

Los cuatro jóvenes que mantenían ocupada la Sala Alberdi abandonaron a la madrugada las instalaciones tras negociar durante varias horas con autoridades del Gobierno de la Ciudad. Los ocupantes no querían ser identificados al abandonar el edificio, pero tuvieron que ceder ante la medida dispuesta el viernes por la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad, originada en un pedido de la fiscal Claudia Barcia. Antes, la Policía Metropolitana había vuelto a reprimir con balas de goma a los manifestantes que los esperaban afuera.

Informe: María Julieta Rumi.

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Los artistas dijeron en conferencia de prensa que continuarán la lucha en otros espacios.
 
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