EL PAíS › HACíA AñOS QUE UN PAPA NO GENERABA TANTA ATRACCIóN

La “papamanía” estalló en Roma

Sólo en tiempos de Juan Pablo II se veían multitudes como la que el Domingo de Ramos se congregó en la Plaza San Pedro. En las calles aledañas al Vaticano, decenas de puestos y negocios ofrecen recuerdos de los papas. Los de Francisco son los preferidos.

 Por Elena Llorente

Desde Roma

La “papamanía”, como algunos la han llamado, ha estallado en Roma, hay que reconocerlo, desde el día en que el Papa “que viene del fin del mundo” fue elegido. Que por primera vez fuera un no europeo, por primera vez un latinoamericano, por primera vez un argentino, por primera vez un jesuita, son todas características que sirvieron para realzar su figura. Pero al margen de todo esto, en realidad el papa Francisco ha conquistado a la gente por su simplicidad, su espontaneidad y su estilo afectuoso. Hacía años que no se veía tanta gente en el Vaticano, como el pasado Domingo de Ramos, en el que más de 250.000 peregrinos asistieron a la misa celebrada por el Papa. Ocuparon la Plaza San Pedro, pero también toda la Via della Conciliazione, que va desde el río Tíber hasta el Vaticano. Sólo en tiempos de Juan Pablo II se veían estas multitudes.

A lo largo de la Via della Conciliazione y en las callecitas aledañas al Vaticano, decenas de puestos, además de los negocios regulares, ofrecen recuerdos del Vaticano y de los papas. Y en primera línea está ahora la foto del papa Bergoglio, asomado al balcón central de la basílica de San Pedro, la noche en que se anunció “habemus papam”. Detrás de esa foto, que puede ser grande como un poster o tener las medidas de una tarjeta postal, se puede leer en varios idiomas la frase que él pronunció esa noche: “La finalidad del cónclave era dar un obispo a Roma. Mis hermanos cardenales fueron a buscarlo casi al fin del mundo”.

“Cuando estaba el papa Benedicto, poca gente compraba rosarios. Ahora las ventas de rosarios han aumentado el ciento por ciento”, contó a Página/12, Luciano, uno de esos vendedores ambulantes. El caso más extraordinariamente curioso fue el del presidente de Chile, Sebastián Piñera, quien el día del comienzo del pontificado, el 19 de marzo, cuando le tocó ir a saludar al nuevo papa, como hicieron al concluir la ceremonia todos los mandatarios que asistieron, sacó de varios de sus bolsillos unos cuantos rosarios para que Francisco los bendijera. Pareciera que los católicos han adquirido más brío, más fuerzas en estos días, y quieren salir a manifestarlo. “Es que el otro papa, es cierto, era un gran intelectual, pero era frío, no transmitía nada a la gente”, comentó, por su parte, Didi, de la numerosísima y muy católica comunidad filipina de Roma.

También ha salido a la venta un álbum de figuritas, como los de los jugadores de fútbol, con fotos que permiten reconstruir la historia del nuevo pontífice. Y hoy el Vaticano presentará el documental Papa Francesco, producido por la Televisión Vaticana. En las vidrieras de los negocios se ven cajitas para rosarios con la foto del papa Francisco, portarretratos, imanes para la heladera. Pero sobre todo varios libros. En la lista no sólo aparecen libros ya publicados en Argentina como la biografía de Jorge Mario Bergoglio, El jesuita, de los periodistas Sergio Rubin (argentino) y Francesca Ambrogetti (italiana), que en italiano ha sido titulado Papa Francesco, il nuovo papa si racconta, sino también una conversación entre Bergoglio y el rabino argentino Abraham Skorka que en italiano ha sido titulado “Il cielo e la terra” (El cielo y la tierra). Pero hay otros libros de autores italianos y extranjeros como Francesco, un papa dalla fine del mondo (Francisco, un papa del fin del mundo), de Gianni Valente; La nuova Chiesa di papa Francesco (La nueva Iglesia del papa Francisco), de Joseph Krause; Papa Francesco, la vita e le sfide (Papa Francisco, la vida y los desafíos), de Saverio Gaeta, sin olvidar dos libros del mismo pontífice presentados ayer en la sede de la revista jesuita La Civilta’ Cattolica, Umiltà, il camino verso Dio (Humildad, el camino hacia Dios) y Guarire dalla corruzione (Curarse de la corrupción). Quien publicó este último libro, la Editorial Misionera Italiana, anunció de paso ayer que lo enviará a todos los miembros del nuevo Parlamento italiano con la esperanza “de que sirva para una profunda reflexión”. El libro tiene un epílogo escrito por el presidente del senado italiano, el ex juez antimafia Pietro Grasso.

La gente por la calle se sigue diciendo gratamente sorprendida por la calidez de este nuevo papa y por sus “gestos de humildad que parecen verdaderos”, dijo Estela María, una turista de España. Y Ornella, que viene del norte de Italia, de Bergamo, enseguida recordó que el Papa es “medio italiano”, porque sus padres eran emigrantes precisamente del norte de Italia, del Piamonte. Y tal vez eso, el ser “medio italiano”, y el hablar italiano, aunque sea con acento argentino, ha conquistado a los fieles de Italia que estaban necesitando una palabra de afecto y de aliento en estos tremendos tiempos de crisis económica y desocupación.

La oficina de prensa de la Santa Sede anunció ayer que Francisco por ahora no se trasladará a vivir al tradicional departamento papal, cuya ventana se ve desde la Plaza San Pedro, sino que seguirá viviendo en la residencia de Santa Marta. La residencia, que fue desocupada para alojar a los cardenales durante el cónclave, ahora ha vuelto a la normalidad. En ella viven sacerdotes y obispos que trabajan dentro del Vaticano. Y, por lo visto, el Papa prefiere estar rodeado por ellos y no aislado en el departamento pontificio.

También se anunció que el jueves, en ocasión del “lavado de pies” del Jueves Santo, el Papa oficiará una misa en la capilla del Instituto Penal de Menores de Casal del Marmo –afueras de Roma– y lavará los pies a doce jóvenes, de distintas nacionalidades y religiones, principalmente africanos y eslavos. La ceremonia será reservada, es decir no tendrá acceso la prensa, a excepción de la TV vaticana que difundirá las imágenes. Se sabe que los jóvenes detenidos le regalarán al Papa un crucifijo de madera y un reclinatorio, construido por ellos en los talleres de carpintería, y que Francisco les llevará de regalo huevos y roscas de Pascua.

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Las apariciones del papa Francisco en la Plaza San Pedro congregan multitudes.
 
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