EL PAIS › EL GOBERNADOR DANIEL SCIOLI HABLA DE SU RELACION CON EL GOBIERNO NACIONAL

“Soy una expresión de la diversidad”

“En 2008 decían que me estaba suicidando políticamente, como han insinuado ahora también”, asegura. Responde a quienes lo criticaron por moderado. “Las decisiones que he tomado demuestran esa firmeza y ese coraje que hay que tener.”

 Por Nicolás Lantos

“Soy una expresión de la diversidad y la amplitud del Frente para la Victoria”, dice Daniel Scioli, y en esa definición intenta resolver el complejo vínculo que mantiene con el kirchnerismo, fuerza de la que forma parte desde hace una década. El gobernador bonaerense define como “un equipo” su relación con la Casa Rosada y de cara a una nueva campaña electoral como parte de ese equipo reitera su adhesión al proyecto que encabeza Cristina Fernández de Kirchner, aunque (sin decirlo explícitamente) también ratifica sus aspiraciones presidenciales de cara a 2015: “Cuando hablé, hablé, y la gente creo que me entendió. Fui muy claro y muy sincero, cuando suele haber tanta hipocresía en la política, pero fui de frente y mi posición fue muy clara –define el ex motonauta, consultado por Página/12 acerca de su futuro–. También es clara otra posición que tengo, que es que voy a hacer todo lo posible, porque corresponde que sea así, de trabajar para que a este gobierno nacional y a este gobierno provincial les vaya siempre mejor. Cuantas más dificultades haya en el camino, más voy a poner el hombro, así como espero la colaboración de todos los sectores”.

–¿Tiene la intención de liderar el próximo gobierno nacional del Frente para la Victoria?

–Tengo que liderar la provincia de Buenos Aires, que es el 40 por ciento de la Argentina, ¿te parece poco? Todavía tengo dos años más de mandato. Esta es mi prioridad. Porque aprendí algo en mi carrera deportiva: yo corría con mi primera lanchita, que se llamaba Semillita. Si ganaba con la Semillita, podía pasar a otra categoría. Luego, si ganaba en la otra categoría podía pasar a Clase 3, después a Clase 2 con la Argentina y después a Clase 1 con la Gran Argentina. Recién después salí campeón del mundo. La política es lo mismo: empecé en una interna, después fui diputado, después ministro de Deporte, después fui vicepresidente, ahora soy dos veces gobernador. Si uno tiene aspiraciones tiene que hacer bien su trabajo, no puede andar pensando en otra cosa.

–En esos términos, ¿todavía sueña con ser campeón del mundo?

–Lo que quiero es ser el gobernador que después de ocho años dejó la provincia mejor de como la agarró. Siempre mostré resultados y esos resultados me irán llevando hacia el destino que Dios me tenga deparado. No tengo que volver a decir cosas que ya dije y están muy claras.

–Antes del cierre de listas algunos medios informaron que mantuvo negociaciones con Sergio Massa...

–Yo tengo una manera de ser: no dejo de contestarle el teléfono a nadie y trato de promover el diálogo a través de acciones concretas. Hablo con todos los dirigentes de todos los sectores. La novedad es que no hubo ninguna novedad y sigo trabajando en donde empecé. Lo que ayudé a construir no voy a hacer nada jamás para perjudicarlo. Lo demás son todas especulaciones, dimes y diretes, palabras que no me llaman la atención.

–¿Con Macri hubo diálogos?

–No, con Macri no. Lo conozco desde hace treinta años, hemos compartido muchas cosas de gestión en el Area Metropolitana pero no he hablado con él últimamente.

–¿Cree que Massa de alguna forma tomó su estilo a la hora de lanzarse como referente político por fuera del oficialismo, ocupando el lugar que algunos esperaban que ocupe usted?

–A lo largo de estos años forjé un estilo que fui construyendo no con gestos sino con acciones, decisiones y momentos complejos de lucha contra la adversidad. Hay que poner las cosas en contexto, si no, parece que es todo lo mismo: yo fui vicepresidente y dos veces gobernador. Pero no ando comentando discursos ni estilos de otros, hago mi trabajo que tiene un eje central, el que votó la gente de forma contundente, renovando la confianza a una boleta que incluía a Cristina Fernández de Kirchner, a Daniel Scioli y una gran cantidad de intendentes, entre los que estaban Sergio Massa y Darío Giustozzi, para que le demos continuidad a un trabajo y completemos acciones de gobierno que le han traído cambios positivos a la gente. No hay un solo indicador en cualquier municipio de la provincia que no haya mejorado en los últimos seis años. Eso es lo que defiendo.

–¿Como presidente del PJ a nivel nacional, hubiera preferido que Massa permaneciera dentro de la órbita del peronismo?

–Esa circunstancia no se dio. Creo que a futuro el mecanismo de las internas prevé justamente que las diferencias se diriman en ese contexto. Cuando Néstor Kirchner le dio forma al Frente para la Victoria a nivel nacional fue para contener la diversidad. Y yo mismo soy una expresión de la diversidad y la amplitud del Frente para la Victoria. El peronismo siempre fue frentista, lo ideal hubiese sido que todos los que se dicen peronistas y que fueron parte de este proyecto y han tenido responsabilidades pasaran por internas. Pero esto no fue así, hubo decisiones que hay que respetar. Sí creo que ahora hay que explicarle a la gente de qué se trata esta elección y yo creo que para terminar estos dos años de gobierno que quedan por delante es importante fortalecer la gobernabilidad de quienes tenemos responsabilidades ejecutivas, dándoles el respaldo a los legisladores que forman parte del Frente para la Victoria.

–¿Qué le aporta Daniel Scioli al kirchnerismo y qué le da el kirchnerismo a Daniel Scioli que hizo que esa alianza durara una década?

–No es que uno le aporte al otro. Somos un equipo que nos hemos ido complementando. Es una relación que se ha puesto a prueba en momentos límite. Entonces vean los hechos, las decisiones que yo he tomado, que demuestran esa firmeza y ese coraje que hay que tener. Algunos han hablado de mí en términos despectivos, diciendo que arrugué. No, el que tiene coraje es el que mantiene coherentemente una decisión con firmeza, cuando hay dificultades. Eso es tener coraje. Cuando en 2008 opté por ponerme al lado de la institucionalidad, de la gobernabilidad, decían que me estaba suicidando políticamente, como han insinuado ahora también. O en el 2009 cuando hubo que salir a poner el pecho. O en el 2007. O en el 2003, cuando me decían que no vaya con Néstor porque medía poco cuando yo tenía la ciudad de Buenos Aires ganada, ahí también me estaba suicidando, decían. Yo siempre me definí por posiciones que coyunturalmente no eran el camino más fácil ni el más corto, pero yo tengo que mirar más lejos porque tengo una alta responsabilidad que es gobernar la provincia de Buenos Aires lo mejor posible. Busco hacerlo en los mejores términos con los municipios y con el gobierno nacional.

–¿Qué rescata y qué critica de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner?

–Creo que la gente no va a querer de vuelta volver a empezar. Se han hecho cambios tan importantes que no se deben echar atrás. La Asignación Universal, la reindustrialización del país, la recomposición del salario, la protección a la actividad productiva, la generación de valor en origen, los avances de ciencia y tecnología, la movilidad jubilatoria. Hay que cuidar lo que se ha hecho bien, corregir lo que se hizo mal y trabajar por lo que falta. Es de sentido común. Pero no hay que esperar al 2015 para esto. Todos los días trabajo con esa premisa. Hoy tenemos una Argentina desendeudada, con unas posibilidades tremendas de encauzar en la senda del gran desarrollo y para eso hay pilares muy grandes que se pusieron estos años. Esto hay que reconocerlo porque la gente es la primera en reconocerlo con su voto. Eso no significa que no haya problemas y cosas que mejorar, para eso es que está la política.

–¿Teme salir perjudicado si el Frente para la Victoria no hace una buena elección en su distrito?

–Nunca evalúo las cosas en términos de costo político. En 2009 perdimos una elección y seguimos adelante. Esta es una elección legislativa, pero hace un año y medio hubo una elección y nosotros tenemos mandato ejecutivo hasta 2015. ¿Qué buscamos? Tener el mayor consenso posible de legisladores para respaldar nuestras políticas. ¿Y quién lo expresa más coherentemente? Me parece que es el Frente para la Victoria.

–A pesar de que casi no hay candidatos sciolistas en las boletas...

–Yo siento que todos son míos. ¿En serio creen que yo me voy a quedar o ir de un espacio a ver si ponen a un candidato mío o si no lo ponen? ¿Tan poca convicción, tan poca seguridad y confianza en mí mismo y en el proyecto parece que tengo? Tantas pavadas se han dicho... el año pasado decían que no rompí con el Gobierno porque necesitaba el financiamiento para el pago de aguinaldo. Bueno, este año no necesito, pagamos el aguinaldo. Y sigo en el mismo lugar. Yo no ando cambiando. Entiendo que puede haber gente que piense diferente o actúe diferente. Pero ahí es donde se ve la convicción, la firmeza, ahí es donde se ve el coraje, no buscando la oportunidad sino mirando más lejos, hacia el futuro.

–¿Cuál es su posición acerca de una reforma constitucional?

–Es una decisión parlamentaria. No voy a estar haciendo comentarios de gestiones que no son las mías. No son esos los problemas que le interesan a la gente.

–En su última reunión de gabinete usted habló de “tocar intereses”, un discurso que a priori parece más kirchnerista que el que usted suele exhibir...

–No, no, perdón, entre las pavadas que se han dicho dijeron que yo no me animaba nunca a tocar los sectores concentrados. Y cuando vos ves la evolución que ha tenido la provincia de Buenos Aires que teníamos 40 por ciento de recursos genuinos y hoy tenemos 70, es precisamente porque me animé a hacer lo que nadie antes había hecho. Puse Ingresos Brutos a las telefónicas, a los cables, a los pooles de siembra, a la renta financiera. Le aumenté por seis al juego. Hice un revalúo inmobiliario rural después de 50 años. Y a la vez aumenté la coparticipación a los municipios un 20 por ciento en términos reales y los desendeudé. No sorprende que hoy los municipios estén mejor que nunca. Pero esto es posible también porque hay una política del gobierno nacional que genera un círculo virtuoso de más actividad económica, más ingresos para la provincia y más recursos para los municipios.

–¿Qué siente al ver cómo algunos medios opositores que lo apoyaban comenzaron a atacarlo después del sábado pasado?

–A los medios los respeto. La libertad de prensa es un pilar de la democracia. Pero en mi agenda la decisión es mía y la tomo en función de mis principios, no lo hago pensando qué va a decir un medio u otro. Hago lo que creo que va a resultar mejor para la gente.

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Imagen: Vera Rosemberg
 
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