EL PAíS › LA LEY DE PAGO SOBERANO DE LA DEUDA EXTERNA SE APROBO CON 134 VOTOS DEL KIRCHNERISMO Y SUS ALIADOS

Discursos y discusiones en la madrugada

Al oficialismo y otros bloques que suelen acompañarlo se sumaron el radical bonaerense Eduardo Santín, el canillita moyanista Omar Plaini y la ex compañera de Castells Ramona Pucheta. La oposición tampoco apoyó la comisión para investigar la deuda.

 Por Miguel Jorquera

Poco antes de las seis de la mañana de ayer, la Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto del Gobierno de pago soberano de la deuda externa. Las casi 16 horas de debate no cambiaron la ecuación numérica en las posturas políticas que se habían expresado antes del mediodía del miércoles, cuando se inició la sesión en el recinto. El kirchnerismo y sus aliados más firmes –al que se sumaron sólo tres opositores– aportaron los 134 votos para la aprobación de la ley que propone un cambio en la ruta de pago a los bonistas reestructurados (que pasarían de Nueva York a Buenos Aires o Francia) y abre una cuenta para depositar los pagos a los holdouts en las mismas condiciones de quienes ingresaron al canje de deuda. Las principales bancadas opositoras sumaron 99 votos por el rechazo y un puñado de 5 diputados optó por la abstención. A pesar de que el grueso de la oposición apoyó con disidencias y reparos en sus discursos la creación de una comisión bicameral investigadora de la deuda externa (que estable la ley), igual votaron en contra por cuestiones de redacción. Aunque tampoco dudarán en disputar los asientos opositores cuando la bicameral se ponga en marcha.

Durante toda la madrugada, algunos cruces discusivos sacudieron la modorra de los diputados en la extenuante sesión, en la que las más de 120 intervenciones terminaron de confirmar un final previsible. El oficialismo tuvo que lidiar solo junto a sus aliados para aprobar la ley.

A los votos del Frente para la Victoria, se sumaron los del Frente Cívico Santiagueño, Nuevo Encuentro, el Movimiento Popular Neuquino, los misioneros del Frente Renovador por la Concordia (que antes integraban la bancada oficialista) y un par de monobloques pampeano y fueguino. A ellos se plegaron tres opositores: el radical bonaerense Eduardo Santín, el canillita moyanista Omar Plaini y la ex compañera de Castells, Ramona Pucheta, que también aportaron a la conformación del quórum.

Las principales bancadas opositoras se unieron por el rechazo aunque marcando sus propias diferencias. Allí se encolumnaron la UCR, el massista Frente Renovador, el macrista PRO y el interbloque del FAP (PS, GEN y el juecismo cordobés).

Los monobloques del Libres del Sur y Proyecto Sur se diferenciaron de sus socios del diversificado FA-Unen y decidieron abstenerse, igual que los tres diputados de Unidad Popular que encabeza Víctor De Gennaro. Los dos compañeros de bancada de Elisa Carrió en la CC-ARI siguieron los mismos pasos que la chaqueña y abandonaron el recinto antes de la votación.

Cierres

Pasadas las cuatro y media de la madrugada comenzaron los discursos de cierre de las principales bancadas y las bancas comenzaron a poblarse nuevamente como preanuncio de la votación, incluso el “renovador” Sergio Massa ocupó la suya por primera vez a lo largo del debate.

“Quienes nos llevaron a esa trágica situación se hacen llamar Patria. Y a los que pedimos explicaciones nos llaman buitres”, se quejó la socialista Elida Rufino, quien acusó al Gobierno de haber “fracasado rotundamente en la defensa de los intereses nacionales”. “El resultado no es más patria después de once años de relato”, sentenció para justificar su rechazo. “Es una derrota total y no pueden explicar por qué perdieron. Y ahora vienen al Congreso para que les demos una medalla y un cheque en blanco”, dijo Jorge Triaca (hijo), el encargado de cerrar por el macrismo. “Estamos cansados de la épica de caracterización ornitológica: entre pingüinos y buitres”, continuó el hijo del fallecido pope cegetista y funcionario menemista, para concluir que aceptar el fallo del juez estadounidense Thomás Griesa “es el camino menos lesivo, el menos peor”.

José de Mendiguren reemplazó al ausente Mario Das Neves en el cierre del massismo. El empresario planteó que “el proyecto del Gobierno no resuelve el problema integral” y esgrimió –como en campaña– el propio como solución al conflicto. “Debemos ir a los mercados internacionales, no para endeudarnos, sino para financiar el desarrollo. Para eso debemos cerrar bien este proceso”, concluyó.

“Voy a decir poco de la ley, ya se ha dicho mucho. Esta noche tengo un sabor agridulce. Puede mostrar una foto de las gradas. Nos dan la espalda y estamos en el Congreso y son jóvenes militantes”, dijo el radical Mario Negri mirando a los militantes kirchneristas para intentar despegar el debate “de la lógica de patria o buitres”.

“Nos dicen enemigos de la patria, traidores de la nación, que van a ser juzgados por la patria. No me pongo en llorón, estoy triste”, continuó Negri para explicar que sólo se trata de diferencias políticas y hasta reconoció que si el oficialismo no conseguía los votos para aprobar la ley se hubiera visto frente a la encrucijada de tener que decidir si acompañar o no. Pero no dudó en cargar contra “los errores del Gobierno” y en los de Néstor y Cristina Kirchner “que evolucionaron” luego de “respaldar a Carlos Menem y Domingo Cavallo”.

“La verdad, no le creo nada a la oposición. Ahora Griesa es malo, pero el Gobierno lo obligó a Griesa. Los buitres son absolutamente despreciables, pero es responsabilidad nuestra convertirlos en buenos. Ese discurso maniqueo no está de este lado”, replicó la jefa de la bancada kirchnerista, Juliana Di Tullio, y lamentó que “un partido con origen popular y democrático (como la UCR) no tenga presencia partidaria participando de este debate”. “Le molestaron las gradas. Ellos han acompañado con su cuerpo mucho más tiempo que la mayoría de los diputados acá presentes”, sentenció Di Tullio.

Dirigiéndose a la oposición, Di Tullio afirmó que su “rol debería haber sido acompañar al pueblo de la nación y no mera oposición a un gobierno”. “No sé por qué no nos acompañan ahora. No se hacen cargo. Nos piden a nosotros que nos hagamos cargo. Este gobierno no se endeudó, reestructuró la deuda que contrajeron otros gobiernos en dictadura y democracia”, insistió la jefa del bloque oficialista.

“Del Consenso de Washington no nos hacemos cargo porque Néstor Kirchner enterró el ALCA en Mar del Plata”, agregó en respuesta al radical ruralista Ricardo Buryaile.

“Ahora Griesa es un hombre malo, senil, con un fallo incorrecto, como mínimo, con interpretaciones absurdas. Pero cuando pedimos un repudio a ese fallo en este recinto, lo votamos en soledad”, soltó Di Tullio para recriminar a la oposición.

“No sé cómo se siente la oposición –continuó–. Nosotros estamos siendo extorsionados por un grupo minúsculo de especuladores, millonarios, respaldados por un juez municipal. Hay operaciones aquí y fuera de nuestro país de desestabilización. Si no ¿esto qué es?”

Para cerrar, Di Tullio eligió una frase de la propia Presidenta: “Frente a la historia no te podés hacer el tonto y mirar para otro lado. Yo nunca miré para otro lado”. “Este bloque tampoco”, sumó la diputada y le pidió a la oposición que hiciera lo mismo. Pero la apelación no prosperó.

Luego, el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, buscó ordenar la votación para que la oposición respalde la creación de la bicameral investigadora de la deuda, pero uno a uno los bloques opositores se negaron a apoyar “una ley de orden público”. “No vamos a permitir que el juez Griesa derrumbe el sueño de los que apuestan al trabajo y a la producción”, dijo Domínguez tras cerrar la sesión.

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La votación se realizó poco antes de las seis de la mañana de ayer, después de dieciséis horas de debate.
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