EL PAíS › RICARDO GIL LAVEDRA ANALIZA LA NEGATIVA DE LA OPOSICION A CUBRIR LA VACANTE EN LA CORTE

“No se puede afirmar que un consenso sea imposible”

El jurista radical considera que lo mejor es que el máximo tribunal tenga cinco miembros. Y no descarta que el tema se destrabe “si el gobierno nacional decide remitir el pliego de alguien que sea absolutamente insospechado”.

 Por Irina Hauser

Ricardo Gil Lavedra fue camarista penal, ministro de Justicia, diputado radical. Conoce, claro está, todos los códigos: los de la Justicia y los de la política. Por eso, dice, leyó como una metáfora la frase de su compañero Ernesto Sanz cuando dijo que no lo votaría ni a él para cubrir la vacante en la Corte Suprema. Gil Lavedra, en diálogo con Página/12, evalúa que no es el mejor momento, “en medio del proceso electoral”, para elegir a un juez supremo. “Es dificultoso”, sostiene, lograr “consenso”. Su discurso, de todos modos, sugiere que quizá no todo sea tan terminante como parece: “Habría que ver si la negativa (opositora) se mantiene si el Gobierno decide remitir el pliego de alguien absolutamente insospechado”. Le parecería conveniente otra mujer en el tribunal. Es elogioso con la Corte de los últimos años, aunque tiene algunas críticas.

–¿Suscribe ese acuerdo de no votar a un reemplazante de Raúl Zaffaroni en la Corte?

–Es la materialización de las declaraciones que se venían haciendo hasta ahora. Yo no tengo que suscribir o no. Es una manifestación de los senadores que creen que prestar acuerdo ahora sería sospechoso. Prefieren que sea en el próximo período.

–¿Pero a usted le parece bien?

–Por supuesto que la ley dice que la Corte Suprema tiene que tener cinco jueces, y es deseable que tenga todos sus miembros. Pero en el actual contexto y en medio de un proceso electoral es dificultoso llegar a un consenso que no sea sospechado. Tampoco se puede afirmar que un consenso sea imposible, pero ante la ausencia de diálogo que hay en casi todos los temas, esto parece una tarea improbable.

–Existe un procedimiento que prevé un gran escrutinio público sobre el candidato a juez de la Corte, con audiencias y posibilidad de impugnaciones. ¿No sirve para nada?

–Fue una buena medida que tomó el gobierno de Néstor Kirchner, el kirchnerismo en su primera etapa. Fue un gesto de transparencia que contradice la naturaleza del gobierno actual. Lo que sucede ahora es que el Gobierno está molesto por la manifestación de los senadores, pero nadie le quita la posibilidad de proponer a quien quiera. El Gobierno tiene el derecho constitucional de proponer un candidato y el Senado tiene todo el derecho a no prestar acuerdo. A decirle: “Mire, quiero que lo haga el Poder Ejecutivo luego de la campaña electoral”.

–¿Y si fuera a la inversa? Si el kirchnerismo fuera oposición y se negara a completar la Corte, ¿como lo vería?

–Es lo mismo. Se puede postular un candidato y el Senado no dar acuerdo. A futuro, el Frente para la Victoria va a conservar una presencia fuerte. Ahora parece que es grave que la Corte quede con un miembro menos, pero siempre se podrá integrar con un presidente de Cámara si es necesario.

–Zaffaroni dijo que la negativa a elegir nuevo juez es una irresponsabilidad institucional y planteó que la mayoría calificada se puso para que haya una discusión seria.

–Es cierto que la mayoría calificada se colocó para eso, para que el candidato fuera de fuerte consenso. Y es deseable que la Corte tenga cinco miembros, pero si hace falta se puede poner un conjuez para desempatar.

–Supongamos que se va otro miembro de la Corte, que Carlos Fayt se jubila. ¿La van a dejar con tres integrantes?

–No lo sé. Es un debate estéril, porque tampoco el Ejecutivo propone a nadie.

–Uno de los argumentos de la oposición ha sido que un nuevo juez supuestamente va a garantizar impunidad al Gobierno. ¿No creen en la independencia del Poder Judicial, más allá de quién haga el nombramiento?

–Es que hay acciones del Gobierno que van en dirección a corroborar eso. Sobre todo por la actitud de fiscales como en el caso de (César) Milani o de (Amado) Boudou, hay una suspicacia instalada. Pero, vuelvo a decirlo, se despejaría si el Ejecutivo manda un nombre. Habría que ver si la negativa (opositora) se mantiene si el Gobierno decide remitir el pliego de alguien absolutamente insospechado.

–Ernesto Sanz llegó a decir que no lo votaría ni a usted para la Corte. ¿No le pareció demasiado?

–No me pareció ni bien ni mal. Fue metafórico, está claro. Sólo quería reforzar una posición política, que no van a votar a ningún candidato ahora. Además, es impensable que yo sea un candidato propuesto por el Gobierno.

–A futuro, ¿le parece que la vacante debería ser cubierta por una mujer?

–Sería conveniente que sea una mujer. Tampoco estaría mal que haya un jurista del interior del país para atender a la representación territorial.

–La Corte se quedó sin penalistas. ¿Habría que nombrar uno?

–Descreo de que la Corte tenga que estar compuesta por especialistas en derecho común. La Corte resuelve temas de derecho federal. De todas maneras también es bueno que haya que gente conozca todas las ramas del derecho. Estaría bien que haya un penalista, pero no es imperativo.

–¿A qué edad deben jubilarse los jueces de la Corte?

–La Constitución establece que a los 75 años se requiere un nuevo acuerdo del Senado para continuar en el cargo. Eso es un límite y está bien. Es cierto que hay muchos tribunales constitucionales que tienen designaciones por un tiempo establecido, que es largo, pero no lo marca la edad. Pienso que eso debería ser así en el caso del procurador, porque su función tiene que ver con la política criminal del Estado. Debería tener un mandato por tiempo determinado.

–Zaffaroni, en su carta de renuncia, cuestiona la vitalicidad de los jueces, que le parece propia de un sistema monárquico, no republicano. ¿Usted qué piensa?

–No estoy en desacuerdo. Pero, de hecho, ahora el tope temporal existe y por eso él se jubila.

–¿Qué tipo de Corte le gusta, de cuántos integrantes?

–No hay un número mejor o peor ni es cierto que a mayor número de jueces se agilicen las causas. La propuesta de Zaffaroni de una Corte que tenga muchos integrantes y varias salas requeriría una reforma constitucional. El tiene en la cabeza un tribunal constitucional, propio de los sistemas parlamentarios, que a mí me gustan. Pero en el actual sistema, dividir en salas no puede ser porque la Constitución dice que la Corte debe ser una. Es una propuesta para discutir. De todos modos, el número de miembros fue debatido recientemente y no me parece serio rediscutirlo ahora.

–¿Qué le atrae de los sistemas parlamentarios?

–Favorecen los consensos, procesan de mejor manera las preferencias populares, evitan concentraciones excesivas de poder. No creo en las bondades del sistema presidencial, es de baja calidad democrática.

–¿Qué alaba y qué le critica a la Corte de los últimos años?

–Ha sido una Corte preocupada por defender la vigencia de los derechos, encaró bien su papel de tribunal constitucional, introdujo la defensa de los intereses colectivos, la posibilidad de instalar diálogo entre poderes, el sistema de audiencias para dar más legitimidad a sus decisiones. Sin lugar a dudas, la Corte actual es el mejor de los tres poderes del Estado y acá también hay otro mérito, del gobierno kirchnerista en su primera etapa, que le dio una muy buena integración, por eso no tuvo ninguna dificultad para obtener los dos tercios en el Senado. Eso demuestra que cuando se propone a gente honorable que no despierte temor, alcanzar los dos tercios no es una tarea imposible.

–¿Y las críticas?

–Como cualquier tribunal, hubo algunos fallos en los que yo hubiera decidido distinto (prefiere no ejemplificar). La Corte pudo haber tenido una actitud más decidida respecto de algunos cambios que hacen falta en la Justicia, en cuanto a su funcionamiento. Es posible establecer modificaciones para que la Justicia rinda cuentas de manera más clara frente a la ciudadanía, que no es solo publicar fallos en Internet sino tener procedimientos para relevar su carga de trabajo.

–¿La Corte debió fallar, por ejemplo, para que los jueces paguen Impuesto a las Ganancias?

–De modo inexcusable los jueces deberían pagar Ganancias. Habría que buscar la manera de que no signifique una detracción de sus actuales ingresos. Me resulta incomprensible que no paguen, es una desigualdad que no tiene justificación.

–¿A usted le gustaría integrar la Corte?

–Ser juez de la Corte es una cuestión coyuntural, en un instante en que están los planetas alineados. Hasta el presente estoy contento en mi estudio trabajando de abogado.

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Imagen: Leandro Teysseire
 
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