EL PAíS › EL ABOGADO DE LOS HIJOS DE LAZARO BAEZ INSISTE CON LA DESMENTIDA REUNION ENTRE CASANELLO Y CFK

Un testigo apto para todo servicio

Un ex empleado de la Anses se presentó a declarar para afirmar que vio al juez Sebastián Casanello en la quinta de Olivos. Su testimonio es incomproblable y en Comodoro Py le restaron credibilidad. El juez reclamó que se investigue quién lo indujo al falso testimonio.

 Por Raúl Kollmann

El ex empleado de la Anses Gabriel Corizzo protagonizó un verdadero papelón al presentarse como testigo en Comodoro Py y afirmar que vio al juez Sebastián Casanello en la quinta presidencial de Olivos, entre agosto y octubre de 2015, aunque no pudo precisar el día. Corizzo dijo que no llevó el celular encima, lo que impide comprobar que estuvo en Olivos porque, además, sostuvo que entró a la quinta sin identificarse ni registrarse. Adujo que fue a ver al entonces secretario de la Presidencia Wado De Pedro, pero no recordaba para qué era el encuentro ni dónde conoció al funcionario. El testimonio lo tomó el fiscal Carlos Stornelli, a cargo de la investigación, pero en el edificio de Comodoro Py anoche se consideraba que el testigo tenía nula credibilidad. El juez Casanello pidió que se lo investigue por falso testimonio agravado e insistió en que debe investigarse quién lo preparó y lo indujo al falso testimonio. “La reunión nunca existió, ya fue desmentida. Su inexistencia fue ratificada por una investigación judicial”, recordó De Pedro, quien calificó la declaración testimonial y su difusión como “una operación de los servicios para ensuciar a Cristina”.

La Sala II de la Cámara Federal ordenó en junio una investigación para determinar si, como decía el empresario Lázaro Báez, Casanello estuvo en Olivos y si se encontró con la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El magistrado afirmó, por escrito, que nunca entró a la quinta presidencial y nunca conoció, ni habló ni siquiera por teléfono con la ex mandataria. Por su parte, CFK sostuvo lo mismo: que no vio a Casanello a lo largo de su mandato.

Pese a estas declaraciones, en un hecho sin precedentes, la Sala II le ordeno a la Policía Federal que investigara si Casanello estuvo en Olivos. La Cámara se convirtió en una especie de juzgado de instrucción. Cuando la policía contestó que no había ningún indicio de la presencia del magistrado en la quinta, la Sala II no dio el brazo a torcer y ordenó abrir una causa. El sorteo dejó el expediente en manos del juez federal Luis Rodríguez, quien delegó la investigación en Stornelli.

El empresario Lázaro Báez fue el primer interesado en sacar a Casanello del expediente en el que se lo investiga por lavado de dinero. Báez se enfrentó al magistrado a raíz de que éste lo mandó a detener con el argumento de que viajó en su avión sin plan de vuelo, pese a que el aparato aterrizó en San Fernando y el constructor venía a declarar al juzgado de Casanello. En su guerra por sacar al magistrado del expediente, Báez lo acusó de tener un pacto con CFK y afirmó que el juez estuvo en Olivos para arreglar las cosas con la ex presidenta.

Hace un mes, Báez cambió de abogado y designó a cargo de su defensa a Maximiliano Rusconi. El letrado reorientó la estrategia y desistió de la ofensiva contra el juez. Quienes mantienen el enfrentamiento con Casanello son los hijos de Báez, cuyos letrados aparecen muy vinculados a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Fue justamente Santiago Viola, el defensor de tres hijos de Báez, el que presentó a Corizzo como testigo.

Uno de los datos que llamó la atención del testimonio es que Corizzo dijo que Viola lo llamó por teléfono y Viola sostuvo que fue Corizzo el que se comunicó con su estudio. A esto deben agregarse los vacíos de la declaración. Corizzo dijo que no sabe cuándo estuvo en Olivos, que él estaba en la Casa Rosada, en la explanada, y Wado De Pedro le mandó un coche a buscarlo para llevarlo a la quinta, que como fue con el chofer ingresó sin ser registrado y sin dar su documento, que no se acuerda a qué fue, pero cree que se trató de algo referido al control de las elecciones. Por otra parte, Corizzo dijo que no llevó celular porque a CFK no le gustaba que se usara teléfono móvil delante de ella, aunque eso resultó incongruente con que él iba a visitar a De Pedro, no a CFK. Lo real es que el testigo no pudo probar su presencia en Olivos, porque no se puede chequear que su celular estuvo allí ni hay registro de su ingreso. “Nunca me reuní con este señor en Olivos, ni tuve una secretaria que se llame Luciana. Podrían haber chequeado al menos ese dato”, señaló De Pedro en referencia al nombre de su supuesta secretaria al que aludió el testigo en una entrevista con Clarín.

Pese a que Corizzo no se acordaba de elementos obvios de su relación con De Pedro y de la visita a Olivos, sí recordó la vestimenta que supuestamente usaba Casanello: un saco marrón, pantalón claro, corbata, todo de elegante sport, según dijo.

Corizzo estuvo en la Anses y se vinculó con Amado Boudou, quien luego lo llevó también al Senado. Hasta mayo de este año era un activo twitero y apoyaba las posturas kirchneristas. De golpe dejó de twitear y ahora apareció en Comodoro Py, de la mano del letrado relacionado con la ex SIDE. A la salida lo esperaba Clarín para sacarle la foto.

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El juez Sebastián Casanello reclamó que se investigue al “testigo” llevado por los abogados de los hijos de Báez.
 
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